Las maquilas, el negocio de Cartes en el Mercosur

Después de siete años de dilaciones Paraguay aceptó finalmente la incorporación de Venezuela al Mercosur. El Congreso que dio un golpe parlamentario contra un presidente constitucional, cuestionaba al gobierno venezolano por no respetar las instituciones democráticas. Ese rechazo formaba parte del boicot a la región por parte de Washington. Detrás de esta nueva postura, hay razones económicas: el 60 % de las exportaciones a este mercado son productos industriales, en gran parte de capital extranjero, ligado al negocio de las maquilas.

Las maquilas, el negocio de Cartes en el Mercosur

Gustavo Torres Grössling – E”a (Paraguay)

La paradoja

El Paraguay depositó hace unos días el “Instrumento de Ratificación del Protocolo de Adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al ” y con eso cerró siete años de nefastas posiciones del congreso paraguayo que rechazó sucesivamente desde el gobierno de Nicanor Duarte Frutos la solicitud hecha por el presidente Venezolano Hugo Chávez en el 2006. El argumento: Chávez no respetaba las instituciones democráticas como la libertad de prensa.

Lo paradójico es que el único congreso que no aceptaba el ingreso de Venezuela al Mercosur, el único congreso constituido en fortín irreductible de las democracias avasalladas de América Latina, el único congreso devenido en el Aleph de las instituciones republicanas, en junio del 2012 ejecutó un golpe parlamentario, juicio político express mediante, tan alevosamente ilegal, ilegítimo y mentiroso, que el mundo entero, excepto EE.UU, vaya coincidencia, condenó de manera unánime, condena que tampoco se escuchó o leyó, vaya coincidencia, en ningún medio de comunicación que defiende la libertad y la democracia.

Clase dominante atrasada y dependiente.

El hecho de que la clase dominante del Paraguay, que se hizo del poder a costa de entregar nuestra soberanía a la dominación extranjera desde 1870 a esta parte, sea genuflexa a los intereses de EE.UU no es algo desconocido. El problema está en que esta clase dominante levante la consigna de la defensa de la soberanía “contra la peligrosa intromisión bolivariana” con una bandera en cuyo reverso se lea “I love USA!”. Tampoco le pidamos sinceridad a los amos y señores de los aparatos de dominación ideológica que últimamente ya no tienen ni la delicadeza ni el refinamiento político de la “manipulación bien hecha” para mentir todos los días a través de sus voceros privilegiados: sus medios de comunicación. Pero el rechazo al ingreso de Venezuela al Mercosur por parte del Congreso paraguayo forma parte del boicot sistemático al Mercosur por parte de Washington en el marco de disputas interimperiales y subimperiales con otras potencias antiguas o emergentes que, en bloque o por separado, también se disputan la región, como el caso del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), la UE, Japón, Canadá (como el caso de Río Tinto Alcan) y otros.

El problema está también en que esta clase dominante, que no sabe para dónde ir, que no tiene un proyecto nacional, que nunca pudo construir una burguesía nacional, que cada vez está más lejos de dar respuestas a los problemas de la gente, que cada vez más perfecciona sus aparatos de prebenda, corrupción, impunidad y represión, que cada vez es más dependiente de las multinacionales y de otras burguesías como las de Brasil y Argentina (en donde sí hay una burguesía nacional) que le chupan la sangre y por tanto ellos también deben chuparnos la sangre con más violencia (superexplotación que le llaman), esta clase dominante es tan atrasada y dependiente, que hasta los propios empresarios nacionales y extranjeros con inversión local, industriales y “hombres de negocios” ligados al esquema de acumulación vinculado a la industria, el comercio, las finanzas, la agroexportación y hasta el contrabando, han tenido que morder el polvo de la cruda realidad de una economía dependiente y presionar para que “se dejen de joder con la pelotudez esa de la soberanía!!”.

Los intereses en juego en una economía dependiente

El Mercosur, desde el punto de vista económico, tiene un mercado potencial de aproximadamente 400 millones de consumidores y es el segundo bloque más importante como mercado de destino de nuestras exportaciones. El interés del empresariado local y extranjero instalado en el país en este mercado y en el aspecto político es casi fundamental para su sobrevivencia por varios aspectos. En primer lugar porque Venezuela, por sus características actuales, es un gran importador de alimentos y gran exportador de petróleo. Dos ejemplos podrían darnos un panorama aproximado sobre estos dos rubros: lo primero que manifestó el embajador de Venezuela en nuestro país, Alfredo Murga Rivas, en el acto de formalización del ingreso de su país al Mercosur por parte del gobierno paraguayo fue que “Venezuela tiene la mejor predisposición a seguir apoyando energéticamente a la República del Paraguay y también estamos convencidos en que Paraguay se puede convertir en un magnífico surtidor de alimentos para Venezuela en varios renglones, y uno de los renglones más esperados por Venezuela es la carne”, y como dato importante, el hecho de que, por ejemplo, en el 2011 PDVSA envió a los países de Mercosur cerca de 140.000 b/d de petróleo, de los cuales a Paraguay se le enviaron 8.000 b/d.

En segundo lugar, por su mediterraneidad el Paraguay precisa tener vínculos políticos y comerciales con la región, dado que, por ejemplo, toda la soja y la carne, principales rubros de exportación paraguaya, salen por puertos de Uruguay (casi el 40 %) Argentina y Brasil (60%). El ofrecimiento del gobierno uruguayo de una nueva salida al océano Atlántico con la utilización de aguas profundas que construirá en Rocha, al este del país y limítrofe con Brasil, forma parte de una política de ampliar la circulación de materias primas utilizando puertos uruguayos para competir principalmente con el Brasil. Tanto la soja como la carne tienen un componente empresarial local importante, pero esencialmente los intereses extranjeros pesan mucho más en estos negocios. Los enclaves del agronegocio en el Paraguay ya fueron ampliamente discutidos en varios artículos y documentos. Lo que pocos saben es que la mayor parte de los frigoríficos de carne en el Paraguay son de capital brasileño[i].

En tercer lugar, el Paraguay no pudo ni podrá establecer acuerdos comerciales bilaterales de relevancia, porque en el esquema de los mercados no es un consumidor importante de productos (a las multinacionales no les interesa un mercado de 6 millones y pico de consumidores), sin embargo, es un territorio que estratégicamente ofrece oportunidades para que empresas extranjeras se instalen principalmente a través del régimen de maquilas y, desde aquí, exporten mercaderías al Mercosur (principalmente Brasil) y otros países de la región. Aproximadamente el 60 % de las exportaciones al Mercosur son productos industriales, en parte de capital nacional y en parte de capital extranjero ligado a las maquilas.

El acuerdo en puerta Mercosur/Unión Europea refuerza esta tesis. El gobierno de Cartes se equivocó al considerar que el aliado que tenía el Paraguay para mantener en jaque a sus vecinos era la presión que ejercería la UE hacia los países del bloque. Cartes creyó que sin Paraguay en el Mercosur y la crisis generada tras la incorporación de Venezuela no habrían condiciones para que la UE negocie con el bloque, para lo cual fue a buscar respaldo político a España y Bruselas. El pre
sionado por la UE fue Paraguay, y esta presión para que Paraguay apruebe el ingreso de Venezuela y retorne al bloque está ligada principalmente al interés de las empresas europeas en instalarse en Paraguay principalmente bajo el régimen de maquilas del Mercosur, en el que el Paraguay tiene una ventaja frente a los miembros del Mercosur a través de una regla diferenciada que estipula que los productos procesados por una maquiladora pueden adquirir ORIGEN MERCOSUR, con lo cual podrán introducirse a los demás Estados Parte sin pagar el Arancel Externo Común[ii].

Cartes también tiene intereses particulares en el bloque, no sólo porque está interesado en el volumen de capitales que podría ser captados y administrados por el Banco Amambay, perteneciente a su grupo empresarial en un eventual ingreso de capitales extranjeros en el marco de esta política neoliberal impulsada por su gobierno, también tiene que ver con su conocido prontuario de investigaciones por lavado de dinero, narcotráfico y por contrabando de cigarrillos que nunca fueron aclarados ni investigados a profundidad por una justicia absolutamente funcional a los intereses de las clases dominantes y que también están ligados a esta “apertura” de Paraguay a la región, ya que esto significaría en gran medida un blanqueo temporal de dicho prontuario y le daría oxígeno para futuras maniobras.

“Aguantar que te golpeen un poquito”

Durante su campaña electoral, Cartes ya tenía el verdadero escenario sobre la crisis con el Mercosur. En un acto político realizado en el Departamento de Cordillera aseguró que “la salida de Paraguay del Mercosur causaría el cierre de industrias y la pérdida de trabajo de miles de paraguayos. El Paraguay de ninguna manera debe salir del Mercosur… tenemos que aguantar que te golpeen un poquito y no hacernos los gigantes y los enojados” enfatizando que las autoridades de aquel entonces no podían pecar de soberbios ya que muchas empresas dependen de las ventajas arancelarias del Mercosur[iii].

Cartes hablaba de golpes porque es un experto en el tema. Durante esa campaña, el entonces candidato del Partido Colorado a la presidencia de la república, cargaba en sus hombros el hecho de ser uno de los autores intelectuales del golpe parlamentario de junio del 2012 y, lo que no es menos peor, ya traía bajo el brazo otro golpe a los intereses nacionales que lo ejecutó una vez instalado en el sillón presidencial, blindando todo el proceso de aterrizaje de capitales en nuestro país con un paquete de leyes de violencia y saqueo, como lo son la ley de privatizaciones (Alianza Público Privada), la ley de responsabilidad fiscal (que es una especie de promesa al empresariado de que no se les cobrará más impuestos para aumentar la inversión social), la ley de impuesto a las ganancias y no a la exportación (un guiño a las multinacionales ligadas al agronegocio) y, para ponerle un candado y apagar la luz, la ley de defensa nacional, que le faculta al presidente a disponer el uso de las fuerzas militares a su antojo sin el control del parlamento en caso de “amenaza” interna.

En la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur por parte del gobierno paraguayo prevalecieron intereses económicos muy marcados. Difícilmente el gobierno de Cartes trascienda este límite para construir una integración política, cultural, de organizaciones, en suma, de los pueblos, principalmente con Venezuela. Al contrario, el gobierno de Cartes es y seguirá siendo el enclave de Washington para sus maniobras en la región. Al menos para el resto de los países del bloque y de la región eso está claro.

 

Notas:

[i] Entrevista a Fernando Masi, director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), por Susana Oviedo, 29 de dic. 2013. Diario Última Hora.

[ii] Fuente: Ministerio de Industria y Comercio.

[iii] Fuente: ABC

 

* Licenciado en Letras por la Universidad Nacional de Asunción, es especialista en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Federal de Juiz de Fora, Brasil, y diplomado en Protección Social para las Américas por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

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