“Las Galápagos se respetan”, polémica por el uso de las islas como portaviones de Estados Unidos

Cientos de ecuatorianos se manifestaron ayer en los alrededores del Palacio de Gobierno para protestar contra la decisión del Ministerio de Defensa de permitir el uso de las Islas Galápagos como un “portaviones natural”. El titular de la cartera, Oswaldo Jarrín, había descripto así a las Galápagos, una de las reservas naturales más importantes del planeta, al anunciar que se convertirán en un punto temporal de reabastecimiento de combustibles para aviones antidrogas de Estados Unidos. El presidente Lenín Moreno alegó que no será una base militar.

«Yo he mencionado que las islas Galápagos son para Ecuador como nuestro portaviones, es nuestro portaviones natural, porque nos asegura permanencia, reabastecimiento, facilidades de interceptación y está a 1.000 kilómetros de nuestras costas», había dicho el ministro al informar que el enclave se utilizará como parte de un acuerdo entre ambas naciones de cooperación en materia de narcotráfico y seguridad marítima.

Eso implicaría una ampliación de la isla de San Cristóbal, que es parte del archipiélago, considerado por la Unesco Patrimonio Natural de la Humanidad. Los grupos ambientalistas salieron rápidamente al cruce, al advertir que la obra podría tener un impacto negativo sobre las especies que habitan las islas, muchas de ellas únicas en todo el planeta.

Ayer muchos de ellos se reunieron con carteles para acusar al presidente Moreno de «vende patria», al grito de «las Galápagos se respetan». «Este gobierno traidor ahora se fijó en nuestras Galápagos, en nuestro patrimonio (natural) de la humanidad, tierras únicas en el mundo, igual sus especies, ahora quieren poner ahí una base, con todo el ruido que se genera», se quejó una de las manifestantes, Gloria Reinoso.

Por su parte, la congresista por Galápagos, Brenda Flor, recordó el impacto que tuvo en una de las islas el uso como base por parte EE.UU. durante la II Guerra Mundial y negó que fuera un lugar apropiado para los aviones militares. «Por ninguna razón se puede considerar a Galápagos como un portaaviones natural, ya que esa no es su característica intrínseca. Galápagos nació desde la naturaleza como un laboratorio vivo y único que debemos proteger», resaltó.

El expresidente Rafael Correa también había cuestionado el anuncio de Jarrín. «Galápagos NO (sic) es un ´portaaviones´ para uso gringo. Es una provincia ecuatoriana, patrimonio de la humanidad, suelo patrio», había escrito en su Twitter el exmandatario, antiguo mentor y ahora crítico de Moreno.

Fue tal la oleada de críticas contra el gobierno que Moreno se vio obligado a descartar hoy que se pretende instalar una base militar. “No hay ni habrá bases militares extranjeras en el país. Preservamos con celo las Islas Galápagos”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter, desmintiendo los dichos de su ministro.

Jarrín también salió luego a intentar minimizar el acuerdo. El ministro aclaró que el pacto no permite que las naves estadounidenses implicadas en la lucha contra el narcotráfico se queden indefinidamente en las islas. «Será un avión, una vez al mes, no más de tres días», precisó.

Se esperan más protestas en los próximos días, mientras que varios parlamentarios reclamaron por la falta de información sobre el texto del pacto firmado con Estados Unidos.