Las esterilizaciones forzadas en Perú, una herida abierta a 30 años del comienzo del fujimorismo

Esta semana se cumplieron 30 años del autogolpe de Estado que dio comienzo a la dictadura de Alberto Fujimori, quien estuvo hace pocos días con un pie fuera de la cárcel por un fallo judicial. Las primeras que salieron a denunciar que la excarcelación del expresidente de facto era sinónimo de impunidad fueron las organizaciones que nuclean a las víctimas, entre ellas las miles de mujeres que sufrieron esterilizaciones forzadas durante su gobierno y que esperaban con ansias el comienzo del juicio tras 25 años de lucha. 

¿Quiénes son y por qué es importante conocer su reclamo, que está enraizado en uno de los casos más aberrantes de violaciones a los derechos humanos de la región?

Se estima que más de 300 mil peruanas, en su mayoría campesinas e indígenas quechuahablantes de lugares distantes del país, fueron sometidas a cirugías de ligadura de las trompas de falopio contra su voluntad, como parte del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar que Fujimori llevó adelante en sus últimos cuatro años en el poder, entre 1996 y 2000. En estas cirugías murieron 18 mujeres. 

“Es una vergüenza para el Estado peruano que pasaron 30 años del golpe de Estado de Alberto Fujimori y que aún no se propicie ni se vea una luz de justicia para las víctimas. Somos un país sin justicia para víctimas de esterilizaciones forzadas”, me dice en ese sentido María Esther Mogollón, asesora y vocera de la Asociación de Mujeres Peruanas Afectadas por Esterilizaciones Forzadas (AMPAEF), quien acompaña a las mujeres desde que se organizaron para visibilizar la violación a sus derechos humanos. 

Se presentaron al menos 1300 denuncias por crímenes de lesa humanidad en los últimos años, en tanto que el Registro de Víctimas de Esterilizaciones Forzadas (REVIEFO) cuenta con al menos 8 mil testimonios. El reducido grupo de causas que se abrieron, del total de 300 mil casos de este tipo, está relacionado con las condiciones propias de las víctimas, quienes debieron armarse para presentar las denuncias, pero también en muchos casos tuvieron que aprender a leer o escribir para hacerse escuchar.  

Además, algunas mujeres escapan a todo el proceso revictimizante que implica sumar su denuncia porque muchas de ellas están muy marcadas por lo que padecieron y “tienen un miedo muy grande”.  “No fue solo la operación, fue todo el proceso. Fue la tortura, el secuestro, las burlas que sufrieron por ser operadas sin su consentimiento. Sienten que sus cuerpos fueron heridos, abusados por las esterilizaciones. Muchas sufrieron procesos de depresión y profunda tristeza en los psicológico. Ellas todavía recuerdan todo. La lucha que mantienen es la que les da fuerza. La búsqueda de justicia, verdad y reparación”, detalla Mogollón.

Las esterilizaciones y el racismo arraigado en la sociedad peruana 

La de las esterilizaciones parece ser una historia de terror congelada en el tiempo pero nada más lejos que eso… Hace no muy poco, cuando Keiko Fujimori se presentó como candidata a la Presidencia, ella negó categóricamente los procedimientos que llevó adelante su padre. Prefirió hablar de un “plan de planificación familiar”. 

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En la antesala del balotaje, que luego catapultó a Pedro Castillo a la presidencia, las organizaciones que nuclean a las víctimas de esterilizaciones forzadas tuvieron que volver a salir a las calles, embanderadas bajo la consigna “Con Perú Keiko no va”. 

Este es el crimen más grande de violación a los derechos humanos que tiene que ver con la discriminación y con el racismo existente en nuestro país.  Pasaron 25 años, pero Keiko Fujimori y sus seguidores se burlaron en la última campaña de las campesinas víctimas de esterilización forzada”, remarcó Mogollón, quien contó uno de los exfuncionarios fujimoristas involucrados en la causa se mofó abiertamente de ellas y puso en duda sus testimonios. “Dice que son mentirosas, que esto es una telenovela. Su racismo es extremo”, sumó. 

Mientras tanto, los simpatizantes del fujimorismo insultan a las víctimas. Les dicen principalmente “cholas” o “terrucas”, un término muy despectivo coloquial que se utiliza en ese país como sinónimo de terrorista y que tiene sus orígenes en los años del conflicto armado interno.

En septiembre, el colectivo “La Resistencia”, vinculado al fujimorismo, atacó a golpes a un grupo de mujeres que se estaban manifestando en las inmediaciones del Poder Judicial, en Lima. “Terrucas” fue uno de los insultos que más se escucharon ese día. “Lo que subsiste a la cara de nuestra sociedad es un racismo permanente que también tenemos que seguir denunciando”. advierte Mogollón.

Cómo está el juicio contra Alberto Fujimori 

Según la denuncia presentada por la fiscalía, Fujimori sería el máximo responsable por impulsar las esterilizaciones como un método sistemático de reducción de la pobreza mediante la disminución de la tasa de natalidad. 

En diciembre del año pasado, después de múltiples reclamos y manifestaciones, el juez Rafael Martínez decidió enjuiciar a Fujimori y a sus exministros de Salud Alejandro Aguinaga Eduardo Yong Motta y Marino Costa Bauer. Para eso, pidió una ampliación de la extradición del dictador para que rinda cuentas también en un proceso penal por las miles de esterilizaciones forzadas que ordenó. 

Esto, teniendo en cuenta que Fujimori, de 83 años, ya cumple una condena de 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad como autor mediato del asesinato de 25 personas en las masacres de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), perpetradas a cargo del grupo militar encubierto Colina.

Sin embargo, el expresidente de facto no pudo aún ser citado a declarar porque el proceso de ampliación de extradición está frenado por un mero trámite burocrático. “AMPAEF le escribió a la Fiscalía de la Nación para que aceleren la entrega de un cuaderno, que está demorando mucho e impide que el juez lo pueda citar. También realizamos gestiones con abogados en Chile y estamos trabajando la solidaridad de las organizaciones de mujeres de ese país ”, resaltó Mogollón. 

En el medio estuvieron todos los idas y vueltas de la justicia peruana de las últimas semanas respecto a la excarcelación de Fujimori, por lo que no se sabe aún qué tanto avanzará la causa por las esterilizaciones en este contexto. Les dejo algunas notas para que puedan ver de qué iba esto del indulto si, indulto no.

Hasta la próxima!