La marioneta del Norte

México 

El encuentro del presidente Enrique Peña Nieto con su par estadounidense es una clara muestra de influencia norteamericana. Cual marioneta que responde a su titiritero, el mandatario se reunió en Washington para escuchar indicaciones y pedir ayuda por la crisis actual. Sin embargo, en el encuentro improductivo el país vecino sólo se intereso por la disputa por la frontera. 

Los presidentes de México y de Estados Unidos- Foto: yucatan.com.mx

Guillermo Fabela Quiñones- Revolución Tres punto Cero (México) 

Es obvio que mientras se mantenga la derecha en el poder, la situación nacional será cada día más dramática. Sin embargo, para Barack Obama esto no es obstáculo para que juntos, según él, México y Estados Unidos conformen una asociación exitosa que coloque a los dos países en una posición más competitiva a nivel mundial. Tal fue uno de los principales acuerdos que se hicieron públicos de la reunión bilateral entre ambos mandatarios. Aunque dicha declaración no será nunca una realidad porque no existen mínimas condiciones para llevarla a la práctica.

No sólo por la enorme disparidad entre ambas naciones, sino porque la descomposición social y económica del sistema político mexicano es irreversible, y aunque ello no parece interesar al gobierno estadounidense, sí preocupa sobremanera a los principales miembros de la cúpula empresarial y financiera de la nación vecina, quienes ven cómo se esfuman las posibilidades de hacer grandes negocios en México con el pleno apoyo del grupo en el poder, debido a la corrupción imperante, a la violencia que no cesa y a la incapacidad de una clase política irresponsable, sin noción de lo que debe ser una eficaz obra de gobierno.

Obama expresó su interés en crear condiciones concretas para hacer de la línea fronteriza una zona más segura. Es claro que así como están las cosas es impensable alcanzar esa meta. Primero habría que construir una nueva sociedad en México, fincada en sólidas bases democráticas, lo que a la clase política estadounidense no le interesa en absoluto. Lo único que siempre le ha interesado, desde que se formaron las instituciones en la nación vecina, es expandir su territorio, y si eso no es fácil en una primera instancia, trabaja para lograrlo en el largo plazo, como así ha sucedido en los hechos, con México a punto de ser tragado por la voracidad expansionista de Estados Unidos.

” Obama expresó su interés en crear condiciones concretas para hacer de la línea fronteriza una zona más segura. Es claro que así como están las cosas es impensable alcanzar esa meta. Primero habría que construir una nueva sociedad en México, fincada en sólidas bases democráticas, lo que a la clase política estadounidense no le interesa en absoluto “

Es incuestionable que muchos de los graves problemas nacionales se deben a la preminencia de intereses oligárquicos sobre los del país, pero también lo es el problema en sí mismo que significa la vecindad con la potencia más depredadora que ha conocido la humanidad. Somos una nación “soberana” gracias a circunstancias ajenas a nuestra voluntad, con excepción del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, hasta que en Washington decidieron que México debía dejar de tener sueños de independencia económica, y rechazaron rotundamente la continuidad del proyecto cardenista, que antecedió por décadas la lucha liberadora de Salvador Allende en Chile.

El punto de vista de Obama con respecto a una frontera segura, se refiere tan sólo a sus intereses nacionales. Están dadas las condiciones para actuar como les convenga y en el momento que consideren oportuno hacerlo. Se salieron con la suya de formar una clase política afín totalmente a su ideología y forma de ver la vida. Son ya más de tres décadas de trabajo continuo y sistemático con ese objetivo, que vislumbró con asombrosa visión Richard Lansing, secretario de Estado en el gobierno de Woodrow Wilson: “México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos… Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro harán lo que queremos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros”.

Vemos que esta cita del libro de Rafael Ruiz Harrell, El secuestro de William Jenkins, fue un vaticinio que acabó por cumplirse al paso del tiempo. En el año 2020 se cumplirá una centuria de que Lansing propuso una estrategia tan exitosa. Tuvieron mucha paciencia en la Casa Blanca en Washington, pero acabaron por hacer realidad el sueño de Lansing. Al paso de las décadas se fueron dando las condiciones objetivas para alcanzarlo, aunque pudo haberse frustrado si hubiera existido en México una izquierda organizada y con un proyecto firme de nación progresista. Con la notable excepción de Vicente Lombardo Toledano, quien tenía visión estratégica y quien por lo mismo fue tachado de oportunista, nunca hubo una izquierda consecuente. Ahora estamos pagando las consecuencias.

 

John M Ackerman- La Jornada (México) 

La sorpresiva visita de Enrique Peña Nieto a Washington en medio de la enorme crisis económica, política y social en México desnuda una vez más quién realmente manda en el país.

Vapuleado por su pueblo y agotadas todas sus estrategias políticas internas, el deslegitimado ocupante de la Casa Blanca de Sierra Gorda 150 espera que un abrazo de año nuevo en la Casa Blanca de Washington, en el Día de Reyes, salve mágicamente su fallido sexenio. Pero es probable que le salga el tiro por la culata.

La programación de la reunión entre Barack Obama y Peña Nieto durante el primer día de sesiones del nuevo Congreso de Estados Unidos garantiza que el encuentro será ignorado tanto por la clase política como por los principales medios de comunicación en el país vecino. En las elecciones del pasado 4 de noviembre, el Partido Demócrata de Obama perdió su control sobre el Senado y también sufrió una derrota histórica en la Cámara de Representantes.

Este martes 6 de enero será un día lleno de discursos y posicionamientos políticos de los representantes de la nueva mayoría legislativa, así como de debates sobre el cada vez más reducido margen de maniobra que tendrá un debilitado Obama durante los últimos dos años de su mandato.

” Del lado estadunidense, el patético espectáculo de ver al mandatario mexicano de rodillas, rogando un salvavidas en medio de la tormenta social generada a raíz de la masacre de Iguala confirmará el carácter desechable del actual ocupante de Los Pinos. Los títeres solamente son útiles mientras mantienen cierta fuerza propia y pueden aparentar independencia de acción “

La ausencia de una agenda clara o acuerdos relevantes en preparación para la reunión Obama-Peña Nieto también confirma la insignificancia del encuentro. El único interés de Obama será hacer propaganda para su hipócrita acción ejecutiva en materia inmigratoria. Esta medida no constituye de ninguna manera la reforma migratoria integral que ha venido prometiendo desde hace años, sino que es simplemente más atole con el dedo con el fin de evitar la fuga de votantes latinos.

Los inmigrantes bien portados y con altos niveles educativos, que no podrían ser expulsados de todas formas por su central importancia para la economía estadunidense, recibirán un temporal pase libre por la gra
cia del rey Obama. Mientras, las deportaciones de los otros connacionales seguirán a la alza y la frontera se volverá más militarizada y peligrosa que nunca.

Asimismo, la ausencia de acción legislativa en la materia significa que en el momento en que Obama deja la presidencia a finales de 2016 todos los inmigrantes registrados en el nuevo programa estarán en una situación de absoluta vulnerabilidad frente a las políticas del nuevo ocupante de la Casa Blanca.

Mientras, las abyectas pleitesías que Peña Nieto rendirá mañana a Obama terminará de hundir su credibilidad en ambos lados de la frontera. Del lado mexicano, la población se mantiene firme en su defensa de la soberanía nacional.

Año tras año la Country Ratings Poll de la BBC revela que la mayoría de los mexicanos está convencida que la influencia de Estados Unidos en el mundo es profundamente negativa.

Y todas las encuestas de opinión reflejan un elevado nivel de orgullo nacional, así como un sólido y consciente rechazo al intervencionismo de Estados Unidos.

Del lado estadunidense, el patético espectáculo de ver al mandatario mexicano de rodillas, rogando un salvavidas en medio de la tormenta social generada a raíz de la masacre de Iguala confirmará el carácter desechable del actual ocupante de Los Pinos. Los títeres solamente son útiles mientras mantienen cierta fuerza propia y pueden aparentar independencia de acción. Pero una vez que se levanta la cortina y las cuerdas del titiritero se exhiben a la luz del día, los operadores inmediatamente buscan otras opciones.

” Un gobierno mexicano comprometido con su pueblo podría aprovechar de esta situación para negociar grandes concesiones que beneficiarían a todos los mexicanos. En este contexto, la indignidad de nuestros representantes actuales resulta particularmente trágica y la transformación radical de la política nacional se vuelve más urgente que nunca “

 El desairado encuentro de mañana entre Obama y Peña Nieto posiblemente sea el último entre estos dos presidentes fallidos.

Pero un simple cambio de fichas de ninguna manera modificará el escenario estructural de dominación y explotación.

Los informes recientes del Council on Foreign Relations (CFR) y el Mexico Institutem (MI) del Centro Woodrow Wilson dejan perfectamente claro que el poder político y económico en Estados Unidos no descansará hasta engullir completamente a México y separarlo de América Latina en aras de una nueva unión norteamericana.

El estudio del CFR fue coordinado por nadie menos que el general David Petraeus, antiguo jefe de operaciones en Afganistán y director de la CIA, así como por Robert Zoellick, antiguo presidente del Banco Mundial (véase: http://ow.ly/GMb0m).

Y el informe del Mexico Institutem fue escrito por Duncan Wood, antiguo profesor del ITAM y gran amigo de las grandes petroleras internacionales (véase: http://ow.ly/GMbcy).

Ambos documentos hablan de la urgente necesidad de servirse de los recursos naturales y humanos de los vecinos para poder mantener el poderío global de Estados Unidos. Preparan el terreno para cada vez mayor intervención político, militar y económica en México.

Pero estos informes también revelan, paradójicamente, que los mexicanos tenemos hoy una mejor oportunidad que nunca para apalancar la relación binacional a nuestro favor. El complicado escenario internacional ha aumentado de manera significativa la dependencia de Estados Unidos en México.

Un gobierno mexicano comprometido con su pueblo podría aprovechar de esta situación para negociar grandes concesiones que beneficiarían a todos los mexicanos.

En este contexto, la indignidad de nuestros representantes actuales resulta particularmente trágica y la transformación radical de la política nacional se vuelve más urgente que nunca.

 

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Leer el artículo de La Jornada  aquí