Las claves del discurso de Bolsonaro en la ONU: el Amazonas, los indígenas y “el socialismo”

En su debut ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente brasileño Jair Bolsonaro sacó a relucir toda una serie de acusaciones y provocaciones. Desde el atril de la ONU, el ultraderechista cuestionó a los países europeos que ofrecieron su ayuda por el incendio del Amazonas, pidió “respeto” para la soberanía de su país en la selva y dejó además una muy dura condena al “socialismo”. A su llegada a Nueva York, vistió un collar distintivo del pueblo indígena, colectivo que también quedó bajo su línea de ataque.

A horas de la Cumbre de Acción Climática organizada por la ONU para luchar contra el cambio climático, el ultraderechista subrayó que ““Es una falacia decir que la Amazonía es un patrimonio de la humanidad”.

La Amazonia no está siendo devastada ni consumida por el fuego como dice mentirosamente la prensa“, agregó en su discurso de más de 30 minutos -el doble de lo permitido- y que como es tradición, fue el primero de la Asamblea General anual de las Naciones Unidas.

“Es una falacia decir que la Amazonía es un patrimonio de la humanidad”

Sobre las llamas que consumieron parte de la cobertura vegetal de la Amazonía, que grupos ecológicos atribuyeron a la falta de acción de su Gobierno, Bolsonaro insistió en que hubo una campaña de “desinformación” creada por ONGs y que llegó a animar algunos sentimientos “colonialistas”, en una clara referencia al cruce que protagonizó con el presidente francés Emmanuel Macron.

“Es un equívoco afirmar, como dicen los científicos que la Amazonía, nuestra selva, es el pulmón del mundo”, dijo también al ratificar que los únicos que tienen soberanía sobre esa región son los países amazónicos.

Bolsonaro reiteró que “la Amazonía (brasileña) es mayor que toda Europa occidental” y que en más de un 60 % está “preservada”, por lo que su Gobierno “no acepta” que otro país “diga” qué se debe hacer para conservar ese bioma.

“La Amazonia no está siendo devastada ni consumida por el fuego como dice mentirosamente la prensa”

Las afirmaciones de Bolsonaro contrastan con los datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe), que en agosto midió quemas un 300 por ciento superiores a las del mismo mes del año pasado.

Desde que asumió el poder en enero, Bolsonaro es acusado de atentar contra la Amazonia y los pueblos indígenas para beneficiar a las industrias minera, agropecuaria y forestal, que lo apoyaron durante su campaña.

El ataque contra la comunidad indígena

En la Asamblea, ante los líderes de todo el mundo, defendió sus políticas contra los pueblos indígenas, al asegurar que en su gestión no serán creadas nuevas tierras indígenas, porque las existentes “ocupan casi el 14 % del territorio nacional”.

Defendió además su intención de permitir la explotación por parte de empresas privadas de ciertas riquezas minerales de la Amazonía, y pidió a las Naciones Unidas que impidan la vuelta de “prácticas colonialistas”, como las que indirectamente atribuyó a Francia.

“A veces algunos líderes indígenas, como el cacique Raoni, son usados por gobiernos extranjeros en su guerra de información para avanzar sus intereses económicos en la Amazonia”, lanzó Bolsonaro en referencia al jefe indígena nominado al Nobel de la Paz para 2020, y a quien Macron recibió tras el G7.

El cacique Raoni, que participó el fin de semana en la cumbre de la ONU sobre el clima a la cual Bolsonaro no asistió, dijo el lunes que el presidente brasileño “está abriendo la Amazonia a un abanico de actores que están permitiendo su destrucción”.

Los representantes indígenas repudiaron el discurso del mandatario, al denunciar que fue contrario a los derechos territoriales y que intentó “vender nuestra vida, que no está en negociación”.

Hoy Bolsonaro se defendió con más ataques. Dijo que algunos dentro y fuera de Brasil insisten en tratar a los indígenas “como verdaderos hombres de las cavernas”, impidiendo que exploten la riqueza de sus tierras. “El indígena no quiere ser un latifundista pobre encima de tierras ricas. Especialmente de las tierras más ricas del mundo”, afirmó, recordando que en las reservas Yanomami y Raposa Serra do Sol existe una gran abundancia de oro, diamantes o uranio.

El combate “al socialismo”

“Presento a los señores un nuevo Brasil, que resurge después de estar al borde de socialismo”: así comenzó Bolsonaro, un excapitán del ejército, su primer discurso ante la Asamblea General anual de la ONU.

Tildó al Foro de Sao Paulo, la agrupación de partidos progresistas latinoamericanos fundado por el Partido de los Trabajadores en 1990, de “organización criminal”. Y dijo que fue creado para “difundir e implementar el socialismo en América Latina, que aún continúa vivo y debe ser combatido”.

El “socialismo”, según Bolsonaro, llevó a Brasil “a una situación de corrupción generalizada” y propició “ataques ininterrumpidos a los valores religiosos”.

“Presento a los señores un nuevo Brasil, que resurge después de estar al borde de socialismo”

Bolsonaro atacó también a los gobiernos de Cuba y Venezuela. Cargó especialmente el programa “Más Médicos”, que trajo a Brasil unos 10.000 médicos cubanos durante los gobiernos del PT.

Lo calificó de “verdadero trabajo esclavo” porque aseguró que el 75% de los salarios de los médicos era retenido por el gobierno cubano, y lamentó que haya sido “respaldado por entidades de derechos humanos de Brasil y de la ONU”.

El gobernante brasileño aseguró que, con la retirada de esos profesionales cubanos, Brasil “dejó de contribuir con la dictadura cubana”, a la cual aseguraba que los gobiernos anteriores enviaban “300 millones de dólares anuales” mediante esos programas de cooperación.