Las claves de Bolivia en el Mercosur

Latinoamérica

El país andino ya participaba en el bloque regional desde 1996, cuando mediante un acuerdo ingresó como Estado Asociado. A partir de la cumbre de Brasilia se incorporó como miembro pleno del Mercosur. Su participación completa el circuito energético con petróleo y sobre todo gas, pero además contribuye a la consolidación del proceso de integración de América del Sur.

Dilma Rosseff y Evo Morales en Brasilia - Foto: Roberto Stuckert Filho/PR

Leovani Garcia Olivarez – Prensa Latina (Cuba)

La adhesión de Bolivia como miembro pleno del Mercosur en la XLVIII cumbre de Brasilia consolida la fortaleza de este bloque suramericano que se impuso como nuevos retos ampliar el comercio interno y explorar otros mercados. Los mandatarios de las naciones integrantes del Mercado Común del Sur (Uruguay, Paraguay, Argentina, Venezuela y Brasil) dieron la bienvenida a la zona a Bolivia, con una extensión de un millón 98 mil 581 kilómetros cuadrados y 10 millones de habitantes.

Los miembros de esta asociación resaltaron los resultados económicos de esa Nación y el crecimiento permanente que ha tenido, desde la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo en 2006, destacó el ministro de Economía boliviano, Luis Arce. Bolivia ha mostrado, una vez más, que es una economía que crece en medio de la crisis, en medio de la caída de precios y la incertidumbre a nivel mundial, lo cual es muy positivo para el bloque, aseveró.

«Los miembros de esta asociación resaltaron los resultados económicos de esa Nación y el crecimiento permanente que ha tenido, desde la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo en 2006»

Desde el punto de vista estratégico y geopolítico, su ingreso abre las puertas a un territorio con una gran dimensión y una relevancia internacional insoslayable. El protocolo suscrito este viernes acentúa la importancia de esta adhesión para la consolidación del proceso de integración de América del Sur. A partir de este momento, el nuevo miembro pleno tendrá cuatro años para adecuarse a las normas del Mercosur, lo que implica usar la Tarifa Externa Común, la cual se usa en las transacciones comerciales con terceros países.

 

Emiliano Guido – Miradas al Sur (Argentina)

El Mercosur ya es un guión geopolítico de seis actores estatales. La línea fundadora del bloque de la Cuenca del Plata había sumado unos años atrás a Venezuela como su quinto elemento. Ahora, tras la Cumbre de Jefes de Estado de Brasilia, la mesa del proceso de integración regional incorpora oficialmente una sexta silla, aunque falte formalmente la aprobación parlamentaria de Brasil y Paraguay, un hecho legislativo que se descuenta acontecerá en el corto plazo.

Seguramente, el ingreso de Bolivia al primer espacio de convergencia comercial de Argentina hubiera sido menospreciado una década atrás, cuando la vilipendiada economía del Altiplano hacía equiparar en el imaginario social al vecino país como el Haití de Sudamérica, el más pobre entre los pobres.

«El país presidido por Evo Morales, si bien lidera un mercado pequeño y mediterráneo, es un socio nada despreciable para el Mercosur tras recuperar sus recursos energéticos y estabilizar una economía que cuenta con el nivel de reservas monetarias, en relación con su PBI, más alto de América Latina»

Sin embargo, en la actualidad, el país presidido por Evo Morales, si bien lidera un mercado pequeño y mediterráneo, es un socio nada despreciable para el Mercosur tras recuperar sus recursos energéticos y estabilizar una economía que cuenta con el nivel de reservas monetarias, en relación con su PBI, más alto de América Latina.

En concreto, con la entrada de Bolivia, la alianza sudamericana capitaliza en su mapa de convergencia la segunda reserva gasífera del subcontinente y a una de las plazas más ricas en litio, el mineral del futuro según los especialistas porque alimenta las baterías de nichos premium del consumo: desde autos híbridos hasta smartphones.

Tetris globales

La economía global está ingresando en la era de los acuerdos megarregionales. El Trans Pacific Partnership (TPP), que vincula a Estados Unidos con la región asiática menos China, o el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que podría conectar a Washington con Bruselas, son los emprendimientos más significativos. Se trata de pactos de libre comercio gigantescos, transcontinentales, áreas comerciales exentas de impuestos y protección estatal donde las mercaderías correrán tan libres como el viento sobre el océano, como proclaman los técnicos que defienden las mencionadas iniciativas.

Concretamente, el TPP o el TTIP concretarían en la realidad la utopía librecambista de la escuela económica ortodoxa. En ese contexto, se inscribe la negociación de otro pacto comercial transoceánico, el que involucra a la Unión Europea y al Mercosur. La firma de un Tratado de Libre Comercio entre la eurozona y el bloque sudamericano viene negociándose sin suerte desde hace años. El proteccionismo agrícola europeo y la resistencia de los sectores industriales sudamericanos más consolidados son los actores que imposibilitan, a ambos lados del charco atlántico, la concreción del acuerdo.

Pero, en los últimos meses, el ala pro libre comercio del Mercosur se fortaleció con el giro aperturista registrado en los gobiernos de Uruguay y Brasil, hoy tan en sintonía con el deshielo proteccionista como el Paraguay del magnate colorado Horacio Cartes. Por lo tanto, el ingreso de Bolivia reequilibra el diálogo interno del bloque y hace más simétrico la puja entre el eje Argentina-Venezuela con la tríada Brasilia-Asunción-Montevideo.

«El ingreso de Bolivia reequilibra el diálogo interno del bloque y hace más simétrico la puja entre el eje Argentina-Venezuela con la tríada Brasilia-Asunción-Montevideo»

El canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa dio a entender en la capital brasileña que el Mercosur dejó de ser una prioridad en la política exterior del frenteamplista Tabaré Vásquez. “Necesitamos eliminar las barreras paraarancelarias que nos están impidiendo el libre tránsito de nuestros bienes comerciales y servicios entre los países de la región. Esperamos que la presidencia pro témpore paraguaya permita cumplir con aquello que soñamos: el proceso de integración de libre comercio”, advirtió Nin Novoa que, evidentemente, mal leyó el tratado constitutivo de un bloque que no otorga a su presidencia semestral rotativa ningún tipo de competencia exclusiva, a diferencia de lo que ocurre en la Unión Europea donde su proceso de convergencia institucional, financiero y parlamentario es mucho más vinculante.

Otro referente de la mesa frenteamplista, su presidente Mónica Xavier, también criticó el rumbo del Mercosur, aunque con un tono moderado, en una entrevista otorgada a la revista Nueva Sociedad. “La participación de la región en el producto global se mantiene estable en torno a un magro 5% desde 1980. A esto se suman procesos ambivalentes. Si bien en materia de captación de inversión extranjera directa (IED) la región ha presentado un gran dinamismo, se concentran fuertemente en actividades vinculadas con los recursos naturales, que son de menor capacidad de generación de empleo.

Adicionalmente, la rentabilidad de esas inversiones recibidas ha crecido fuertemente pero los egresos por repatriación de utilidades a las matrices alcanzaron el 92% de los ingresos de IED, con lo cual el efecto positivo en la balanza de pagos se neutraliza”, indica Xavier, quien sin embargo no resalta que es la Alianza del Pacífico, y no el Merco
sur, el bloque que más promueve esas IED fugaces, primarizantes, noventistas.

 

Martín Granovsky – Página 12 (Argentina) 

En cuanto al ingreso de Bolivia, no entraña una sola desventaja para los cinco miembros plenos actuales. Aporta un mercado más, completa el circuito energético con petróleo y sobre todo gas, coincide con el resto en el despliegue de políticas sociales y el propio Evo Morales acaba de firmar acuerdos con el conservador paraguayo Horacio Cartes con lo cual no sería esperable una demora paraguaya en la ratificación como ocurrió antes con Venezuela.

Como cualquier país de la región Morales tiene desafíos políticos por delante. Uno es su propia sucesión, porque naturalmente que no hay a la vista ningún liderazgo que se acerque ni de lejos a su popularidad, y el más permanente es la administración de conflictos entre el poder central y zonas con intereses locales fuertes como Santa Cruz y Potosí.

«Bolivia fue desde 2006, cuando asumió Morales la presidencia, un modelo interesante de manejo del arte de la tensión y la distensión, de desarrollismo y de justicia social progresiva, de reconocimiento de derechos para el 62 por ciento de los habitantes, pertenecientes a pueblos originarios, y de institucionalización de la diversidad»

Al mismo tiempo Bolivia fue desde 2006, cuando asumió Morales la presidencia, un modelo interesante de manejo del arte de la tensión y la distensión, de desarrollismo y de justicia social progresiva, de reconocimiento de derechos para el 62 por ciento de los habitantes, pertenecientes a pueblos originarios, y de institucionalización de la diversidad. También de articulación con las medianas empresas de Santa Cruz y de reapropiación de la renta estatal del petróleo. El crecimiento fue del 5,1 por ciento promedio entre 2006 y 2014. La pobreza extrema pasó de un 38 por ciento en 2005 a un 19 por ciento en 2013.

Con Juana Azurduy el Mercosur ya tenía una flor del Alto Perú. Con Bolivia (el viejo Alto Perú) ahora suma el aporte de un país entero.

 

 

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