Las cifras escondidas de Chile

El 1 por ciento de la población concentra el 31 por ciento de los ingresos. El escenario social con el que se encontrará Michelle Bachelet da cuenta de esta desigualdad, de la ausencia de un sistema de pensiones, la precariedad en la educación pública y en el empleo.

Gonzalo Durán y Marco Kremerman – El Mostrador (Chile)
Como es costumbre, a la hora de los balances anuales, se destacan las cifras positivas de la economía chilena: la baja inflación, el crecimiento de la economía o la generación de nuevos empleos. Se nos comunica que vamos en buena dirección, pero que todavía queda camino por recorrer para llegar al tan ansiado desarrollo (¿cómo definimos desarrollo y quién lo está definiendo?).
Sin embargo, esto podría tener cierto grado de racionalidad para un país con una composición social relativamente homogénea y una democracia fuerte (derechos sociales garantizados y canales efectivos de participación popular y sindical), pero no para Chile, el paraíso del Neoliberalismo y récord en Desigualdad. Veamos algunos datos del 2013 y proyectemos el debate para el 2014.
A comienzos del año, se publicó un estudio de tres académicos de la Universidad de Chile (López, Figueroa y Gutiérrez), llamado “La Parte del León”: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de Chile. Aquí por primera vez se consigue medir los ingresos de los hogares más ricos en Chile e incluir sus ganancias de capital. Las cifras son vergonzosas y decidoras. El 1% más rico concentra el 31% de los ingresos, 45% más de lo que concentra este segmento en Estados Unidos, 152% más que en Alemania y 235% más que en Suecia. Nuestro país presenta los mayores niveles de concentración y acumulación para el listado de países en que es posible realizar este tipo de mediciones.
Como era de esperar, estos datos no fueron difundidos por los medios de comunicación y su gravedad radica, en que en el mismo país donde un pequeño grupo acumula a dicho nivel, el 75% de los hogares chilenos vive con menos de $800.000 y altamente endeudado. No se trata de ver siempre el vaso medio vacío ni nivelar para abajo, sino que de hacer el vínculo que tanto nos cuesta hacer: la riqueza de algunos se multiplica (a niveles mayores que Suiza o Luxemburgo) gracias a la precariedad de muchos.

Leer artículo completo aquí