Las cartas de Lula

Brasil

Casi cinco años después de dejar la presidencia está mucho más maduro políticamente, con mayor claridad sobre los objetivos por los cuales luchar. Sus grandes preocupaciones son dar vuelta la página del ajuste y pasar a una etapa de desarrollo económico; movilizar a los jóvenes para refundar el PT; y ser el candidato de la continuidad y la profundización de la justicia social.

Lula en una reunión con jóvenes - Foto: Ricardo Stuckert/Instituto Lula

Emir Sader – Blog (Brasil)

Lula es el gran estratega político de la izquierda brasileña. Es en esa calidad que se mueve con mucha cautela. Sabe que es fundamental que el gobierno de Dilma resuelva, por el país, y para que una vez candidato, pueda defender este gobierno y colocarse como su continuidad y profundización. 

En el primer mandato de Dilma, consideró que ella tenía derecho a hacer su gobierno e, inclusive, ser candidata a la reelección. Ante la dirección asumida por el segundo mandato, Lula se mostró de acuerdo con el ajuste propuesto, aunque consideró unilateralmente los costos a pagar por los problemas y, principalmente, le molestó que el gobierno prolongase tanto el tema del ajuste y sólo anunciase medidas negativas durante meses.

En el plano político, su tema repetido de restablecer alianzas con el PMDB hizo que discrepase de las posturas y planes políticos que perjudicasen esta alianza. Su incomodidad con la coordinación política del gobierno vino básicamente de ahí y fue atendida con los cambios recientes en el gabinete.

El otro tema central para Lula es el de la política económica. Es un firme partidario de las medidas anticíclicas, como las que su gobierno puso en práctica en el momento del inicio de la crisis internacional, en 2008, con gran éxito. Como acostumbra decir, “los pobres no son el problema, los pobres son la solución”. Poner dinero en manos de los pobres mediante políticas redistributivas es desencadenar un círculo virtuoso de crecimiento económico. La mayor preocupación de Lula, desde el comienzo del segundo mandato de Dilma fue dar vuelta la página del ajuste y pasar a una fase de reanudación de la expansión económica.

Su obsesión en este punto es la expansión del crédito, como motor de la reanudación del crecimiento económico. Como siempre dice, por ejemplo, el BNDES se especializó en prestar mucho dinero a muy pocos, ahora es necesario pasar a una etapa en la que es necesario prestar poco dinero a muchos. El gobierno necesita reactivar la economía a partir de la expansión del crédito, en diferentes formas, de manera creativa.

” Después de hacer una dura crítica de las políticas económicas centradas en el ajuste en su viaje a la Argentina, Lula retomó […] este discurso. El de que ningún país que haya hecho el ajuste salió mejor que cuando entró. Que el discurso del ajuste es el de la oposición, que el gobierno no puede aparecer abandonando el discurso victorioso de las elecciones, para asumir el de los derrotados ” 

Después de hacer una dura crítica de las políticas económicas centradas en el ajuste en su viaje a la Argentina, Lula retomó, en el Congreso de la CUT, este discurso. El de que ningún país que haya hecho el ajuste salió mejor que cuando entró. Que el discurso del ajuste es el de la oposición, que el gobierno no puede aparecer abandonando el discurso victorioso de las elecciones, para asumir el de los derrotados.

Coherente con lo que había declarado hace algún tiempo, se dispone a competir de nuevo por la presidencia, para evitar el riesgo de que los tucanos vuelvan a gobernar. Es posible detectar su disposición para esta disputa, de la misma forma que preferiría tener otro candidato, más joven, para la disputa de 2018. La necesidad de renovación no sólo de las personas, sino la incorporación de nuevas generaciones de movimientos de jóvenes, es otra de sus obsesiones. Tiene la sensación acuciante de abrir camino y espacio para una nueva generación, realmente contemporánea de todas las grandes transformaciones -sociales, pero también tecnológicas y culturales- que Brasil vive. 

Entre sus preocupaciones está, también, evidentemente, el PT. Tiene plena conciencia de la debilidad en que se encuentra el partido que fundó y no encuentra soluciones mágicas que pueden rescatar la imagen del PT. Pero tiene siempre en su mente el tema del rescate del partido de la situación de enorme debilidad en la que se encuentra ahora.

Lula, casi cinco años después de dejar la presidencia, está mucho más maduro políticamente, con mucha más claridad sobre los objetivos por los cuales hay que luchar, consciente de lo que su gobierno no consiguió hacer y que todavía es necesario llevar a cabo en Brasil. Es un Lula que lee mucho, que multiplica las reuniones para escuchar y para divulgar nuevas propuestas.
 
Para él, las utopías de 2002 –básicamente las de justicia social- fueron en parte realizadas y en parte incorporadas en la agenda nacional. Es necesario avanzar hacia nuevos grandes objetivos, movilizar a los jóvenes, renovar los cuadros de la izquierda y del PT. Es consciente de cómo el futuro depende de su capacidad de reorganizar las fuerzas que supo tan bien articular en 2002 y que ahora necesitan un nuevo ordenamiento para dar continuidad al proyecto iniciado por él.

 

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