La voz de los indígenas de Nuestra América

Premio Nobel de la Paz 1992, doctora Honoris Causa de más de 20 universidades del mundo, esta vez la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la nombró investigadora extraordinaria. “Ha realizado una gran labor por los derechos de los indígenas y su educación, así como una activa política educativa en beneficio de la inclusión del respeto a todo ser humano”, dijo el Consejo Universitario. 

Adalberto Santana – Telesur (Venezuela)
Una de las más destacadas representantes de los pueblos originarios de Nuestra América que ha alcanzado una gran notoriedad en el mundo es Rigoberta Menchú. Ciudadana guatemalteca que propiamente es una indígena, maya-k”iche. Rigoberta nació el 9 de enero de 1959 en la aldea Laj Chimel, municipio de San Miguel de Uspantán, K”iche, en Guatemala. Ahí en ese país centroamericano ella comenzó una fuerte campaña de denuncia contra el gobierno guatemalteco por las fuertes y despiadadas represiones que mostraban la sistemática violación de los derechos humanos. Esto ocurría contra los campesinos e indígenas guatemaltecos que tenían que soportar aquella fuerte represión que se intensificó en 1981. Producto de esa situación Rigoberta tuvo que exiliarse en México. País que se ha destacado en la historia latinoamericana y mundial como una tierra de acogida para diversos perseguidos y exiliados políticos.

México fue un gran país de acogida entre el siglo XIX y XX. Hoy en nuestros días, prácticamente casi en todos los países latinoamericanos se ha modificado esa situación que en otro momento mostraba la represión de la dictaduras. En nuestros tiempos la democracia electoral y participativa, así como el avance de las fuerzas progresistas y revolucionarias en la región hacen que el escenario latinoamericano tenga otro perfil.

Sin embargo, Rigoberta Menchú logró destacarse como la representante de los pueblos originarios de Nuestra América que habían vivido la represión y la falta de democracia. Ella se convirtió en la voz de los sin voz.

De tal manera que en todos estos años la labor en defensa y promoción de los derechos humanos, particularmente de los grupos más vulnerables como son los indígenas es la labor por la que Rigoberta Menchú ha sido reconocida mundialmente.

Menchú, ha vuelto a ser reconocida por el Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien aprobó el once de diciembre de 2013 su nombramiento de Investigadora Extraordinaria. Distinción otorgada por la labor en favor Derechos Humanos de los pueblos originarios y por la promoción de la educación de los mismos, así como por su activa política educativa en beneficio de la inclusión de respeto a la unidad de todo ser humano. Justo reconocimiento para la Premio Nobel de la Paz de origen indígena. Pero también esa designación enorgullece a la UNAM ética y educativamente como la principal institución universitaria del mundo iberoamericano con aquella idea que afirmaba José Martí: “honrar honra”.

 

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