La voz de América Latina y El Caribe

La región pesa y ha ido posicionándose en organismos y debates internacionales sobre temas importantes como la reducción de la pobreza y la nclusión social. Hay cooperación y hay disparidad entre los países, que también tienen competencia. De los puntos que unen, desunen, producen crecimiento y ubican a Latinoamérica como importante trata un artículo de la Revista Humanum.

La voz de América Latina y El Caribe

Alejandra Kubitschek – Revista Humanum

América Latina podría convertirse en una de las regiones más influyentes en las negociaciones con la comunidad internacional respecto a que seguirá o sustituirá a los Objetivos de Desarrollo del Milenio cuando expiren en el 2015.
A diferencia de otras regiones, América Latina está desgarrada con divisiones internas. Tradicionalmente ha sido incapaz de hablar con una sola voz en las negociaciones mundiales. Los países de América Latina se dividen a lo largo de un nivel ideológico que va desde aquellos que apoyan al mercado de libre comercio, calificado por algunos como “neo-liberal”, hasta el otro extremo del espectro, aquellos países que piden “un nuevo sistema económico para reemplazar al capitalismo”.

Hay una gran diferencia entre el tamaño de las economías de la región, los niveles de desarrollo, la geografía y sus recursos. Esto significa que las prioridades y los retos que enfrentan los distintos países de América Latina son muy diferentes, y el consenso a veces puede ser difícil de alcanzar. Aunque la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe cuentan con el potencial para coordinar sus diferentes políticas o planes de acción, este potencial es relativamente nuevo y no cuenta con los mecanismos necesarios para elaborar una posición común tal como los de la Unión Africana. Y si bien se habla mucho de la solidaridad, la diversidad de la región ha hecho que los países de América Latina tiendan a competir entre ellos, quizás, de la misma forma en que cooperan.

Además, antes del año 2015 muchos de estos países irán a las urnas. Algunos líderes ganarán con promesas dominadas por condiciones domésticas internas, en vez de otras consideraciones internacionales que resuenan menos con la población, mientras continúa la lucha con el lento crecimiento económico. (América Latina creció un 2.5 % en el 2013 en comparación con un 5% antes de la crisis financiera.) A menos que los propios latinoamericanos perciban un beneficio que resulte de la agenda Post-2015 o crean en la posibilidad de mejorías o ganancias, (por ejemplo, en la agenda de las alianzas mundiales ), puede existir una falta perjudicial de liderazgo político.

De cualquier manera, una cosa es cierta: la importancia de América Latina y el Caribe. Sus posiciones de liderazgo en los organismos de trabajo dentro de un nuevo marco, sus experiencias innovadoras sobre la reducción de pobreza e inclusión social, y su credibilidad internacional, indican que la gente va a escuchar esta nueva voz.

Y su enorme diversidad significa que el proceso que sigue para llegar a un acuerdo o consenso, podría ser un anticipo a las negociaciones intergubernamentales más amplias por venir. Hoy en día, los países en desarrollo del resto del mundo se preguntan qué pueden aprender de la experiencia de América Latina. Si se aprovecha la oportunidad de participar de manera significativa en el debate internacional para ayudar a formar y dirigir las negociaciones a nivel mundial, América Latina y el Caribe podrían determinar que la agenda post-2015 sea verdaderamente transformadora.

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