La violencia de la derecha venezolana

Tres personas murieron y 23 fueron heridas en las manifestaciones que realizaron oficialistas y opositores venezolanos el miércoles en Caracas. Se repite, desde los medios más poderosos del país, la construcción de un escenario caótico que dé legitimidad a las acciones desestabilizantes que se llevan a cabo contra el gobierno de Nicolás Maduro. La protesta de antichavistas la encabezaron jóvenes de clase media alta que repudian la política gubernamental bolivariana. 

Alina Rosas Duarte – Revolución Tres Punto Cero (México)

“Un golpe de Estado se hace con un pronunciamiento militar. ¿Ya hubo eso?”, me preguntó la noche de ayer un compañero a propósito de los disturbios acontecidos en Venezuela. Efectivamente éste no se ha llevado a cabo, como tampoco sucedió en un primer momento en abril del 2002 cuando la oposición venezolana participó en el intento fallido de golpe de Estado hacia el entonces mandatario venezolano, Hugo Chávez.

Escasez alimenticia y fallas eléctricas provocadas por un boicot al suministro de centros comerciales y a las plantas de electricidad, medios de comunicación haciendo gala de una crisis de legitimidad del gobierno bolivariano, fueron –como el día de ayer- las vías para construir un escenario en el que el golpe de Estado a Hugo Chávez fuera legítimo ante la población.

Para febrero del 2002, la cúpula empresarial en la cual se encontraba la Confederación de Trabajadores de Venezuela, la jerarquía de la iglesia católica, los partidos Acción Democrática y COPEI que hasta la llegada de Hugo Chávez habían sido los hegemónicos por décadas, las televisoras privadas y la Federación de Cámaras convocaron a una huelga general “indefinida” el 9 de abril para exigir la renuncia de Chávez.

Fue hasta el tercer día cuando en el marco de una marcha, se produjeron enfrentamientos entre simpatizantes y opositores dejando 19 muertos de ambos bandos. Un día después, el Alto Mando Militar venezolano anunció la presunta renuncia de Hugo Chávez, sin embargo, éste había sido secuestrado para poner al frente de la presidencia a Pedro Carmona, entonces presidente de Fedecamaras.

La presidencia por unas horas de Carmona Estanga decretó la disolución de la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, destitución de todos los gobernadores, alcaldes y concejales, así como la remoción del fiscal general, del contralor, del defensor del pueblo, de embajadores, cónsules, vicecónsules, misiones permanentes diplomáticas así como de las 48 leyes habilitantes que habría impulsado Hugo Chávez junto con la Constitución emanada de una Asamblea Constituyente en 1999.

El golpe de Estado del año 2002, sólo pudo ser revertido por una simple fórmula. Mientras los medios de comunicación informaban el éxito de la huelga general, fue la clase obrera quien retomó las instalaciones de sus fábricas; mientras se anunció la renuncia de Hugo Chávez sus simpatizantes acudieron sin ser convocados a las afueras del Palacio de Miraflores. La presión social hizo retornar a Hugo Chávez el 14 de abril al cargo presidencial.

“Doce años después del golpe de 2002, la fórmula mediática parece repetirse, sin embargo, esta ocasión son los estudiantes quienes encabezan las protestas. Son jóvenes de clase media alta que han mostrado su repudio a cuanta política ha sido implementada desde 1999 por el gobierno bolivariano”

Cabe recordar que uno de los partícipes en el golpe de Estado, fue Henrique Capriles Radonski, el ex candidato presidencial por la Mesa de Unidad Democrática en las elecciones contra Hugo Chávez y en abril pasado contra Nicolás Maduro.

Ante la posibilidad de derrocar al gobierno bolivariano, Capriles irrumpió en la Embajada de Cuba en Venezuela para sacar a toda la representación diplomática y cortar toda comunicación que pudiesen establecer desde sus instalaciones, energía eléctrica y telefonía fueron saboteadas.

Doce años después, la fórmula mediática parece repetirse, sin embargo, esta ocasión son los estudiantes quienes encabezan las protestas. A diferencia de otros países donde los estudiantes de las universidades públicas son quienes en su condición de proletariado defienden los procesos democráticos, la Universidad Central de Venezuela, de donde provienen la mayoría de los jóvenes que se manifestaron la tarde de ayer, son jóvenes de clase media alta que han mostrado su repudio a cuanta política ha sido implementada desde 1999 por el gobierno bolivariano.

Las protestas si bien no parecen ser de carácter militar para encabezar una sublevación, habrá que recordar el golpe de Estado a Fernando Lugo en Paraguay o el intento fallido contra Rafael Correa el 30 de septiembre del 2010 e incluso el de Manuel Zelaya en Honduras en el año 2009, los militares no son quienes encabezan a los opositores para desestabilizar las naciones.

No se justifica la pérdida de dos vidas humanas ni se justifica las 7 víctimas que perdieron la vida causa de la ola de violencia encabezada por los opositores en la semana posterior a las elecciones del 4 de abril del año pasado, como tampoco se justifica que digan que en Venezuela la libertad de expresión no existe y por ello se reprime.

De acuerdo a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, para el año 2012 circulaban 334 publicaciones periódicas, de las cuales sólo dos –según el mismo Marcelino Bisbal, comunicólogo opositor- guardan un equilibrio en la información, mientras que apenas 3 no son opositores, Diario Vea, Correo del Orinoco y Ciudad Caracas.

Es verdad, en Venezuela no existe un golpe de Estado, por el momento.

 

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