La vacuna contra el coronavirus llegó a la Antártida chilena

Las vacunas contra el coronavirus están llegando también a los lugares más remotos. Esta semana, el proceso de inoculación contra la covid-19 llegó a la Antártida chilena, donde integrantes de las Fuerzas Armadas, del Instituto Antártico (Inach) y de la Dirección General de Aeronáutica Civil desplegados en el lugar recibieron las primera dosis. 

Las vacunas arribaron al continente blanco desde la ciudad de Punta Arenas, situada 3.500 km al sur de Santiago. El proceso de inmunización, con la vacuna Coronovac, del laboratorio chino Sinovac, se realizó en la base aérea Presidente Eduardo Frei Montalva.

En este lugar fueron inoculadas 49 personas, entre personal militar, científicos y funcionarios públicos que se encuentran realizando trabajos en el continente antártico, explicó Victor Videla, médico a cargo del operativo. 

Ninguno de quienes fueron vacunados, con edades de entre 25 y 58 años, “presentó ninguna reacción alérgica de ningún tipo”, explicó Videla.

La vacunación debe continuar con el personal de otras dos bases que mantiene Chile en este continente, pero por razones climáticas debieron suspender el viaje hacia ellas. 

La Antártida fue uno de los últimos lugares hasta donde llegó la covid-19. Por meses, se mantuvo libre de contagios hasta que el 21 de diciembre pasado se reportó un brote de coronavirus con hasta 36 contagiados en la base que mantiene el Ejército de Chile en la Antártida.

Para blindar al continente blanco se incrementaron los controles y se cancelaron todos los viajes de turismo. También, se decidió trasladar al personal no indispensable y prohibir el contacto entre las cerca de 40 bases internacionales asentadas en la zona.

Marcela Andrade, jefa de infraestructura del Instituto Antártico Chileno (INACH), contó que el susto por el brote fue bien manejado, pero sirvió de recordatorio sobre la importancia de una vacunación rápida en un lugar tan remoto e implacable. “Es un alivio”, dijo Andrade, destacando que los trabajadores de la zona corren un riesgo especial. “Aquí no hay vuelos todos los días, no hay barcos todos los días. Es más complejo trasladar a alguien que pueda ser foco de contagio para el resto”, resaltó.