La superpoblación carcelaria en Latinoamérica, el caldo perfecto para un brote de coronavirus

La organización de defensa de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) urgió a los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe a reducir el hacinamiento en cárceles y centros de detención juveniles en medio de la pandemia de Covid-19.

“Un brote de coronavirus en las cárceles de América Latina generaría un enorme problema de salud pública que afectaría no solo a los reclusos, sino también al resto de la población”, dijo en un comunicado José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, y agregó que “las autoridades aún están a tiempo, pero deberían actuar de inmediato para evitar un desastre de salud completamente previsible”.

HRW recordó que a raíz de las condiciones de superpoblación carcelaria e insalubridad de los centros penales, en el mes de marzo, presos de varias cárceles de Latinoamérica se amotinaron en reclamo de falta de protección contra el Covid-19 y en contra del confinamiento.

La organización remarcó en su sitio web que cientos de reclusos lograron fugarse, hubo decenas de heridos y al menos 40 muertos en esas revueltas en Colombia, Venezuela, Argentina, Perú y Brasil, mientras exigió a las autoridades que “investiguen las circunstancias de todas estas muertes”.

La organización alertó que una vez que el Covid-19 entre en estos establecimientos, podría propagarse rápidamente e infectar a los reclusos, al personal, contratistas, visitantes y abogados. Y a partir de ahí llevar el virus a la población en general. Por eso reclamó que se “tomen medidas urgentes para evitar que la pandemia corra como un reguero de pólvora por las cárceles de la región”.

HRW informó que algunos gobiernos, como los de Chile, Argentina y Brasil ya tomaron “medidas para permitir el arresto domiciliario u otras alternativas al encarcelamiento para ciertas categorías de reclusos”.

Finalmente, la organización opinó que los gobiernos deberían considerar alternativas de detención y apuntó que “las autoridades tienen la responsabilidad de proteger y ofrecer cuidados médicos a los reclusos que no sean liberados” además de “buscar un equilibrio entre la protección de los internos y el personal, por un lado, y la necesidad de contactos familiares y sociales, por el otro, además de proteger el derecho de acceso a un abogado”.

“Es importante que diseñen planes integrales de prevención y respuesta frente al Covid-19 en los centros de detención que no consistan exclusivamente en el aislamiento, sino establecer medidas para proteger la salud física y mental de los reclusos“, destacó HRW.