La solidez latinoamericana

Entre los acuerdos de la declaración final que alcanzaron los países de la Celac en Cuba se encuentra la de no intervención en los asuntos internos de sus miembros, esa es una de las muestras de madurez y solidez que pusieron sobre la mesa de esta cumbre los jefes de Estado y Gobierno de la región.

 Editorial – La República (Uruguay)

Analistas europeos coincidieron en señalar que el texto aprobado fue “muy a medida de Cuba”, entre otras cosas porque los firmantes se comprometieron a no intervenir en los asuntos internos de otros estados y a “respetar plenamente el derecho inalienable de todo estado a elegir su sistema político”.

Los 33 países latinoamericanos y caribeños que integran el bloque, que no incluye a Estados Unidos ni Canadá, se han comprometido a resolver pacíficamente sus diferencias y a “desterrar para siempre” la amenaza y el uso de la fuerza en la región. También se propusieron “fomentar la cooperación e integración”

El documento, en el que han trabajado durante tres días coordinadores y cancilleres hasta su aprobación definitiva este miércoles por los mandatarios, se caracteriza por promover pactos que impulsen la unidad en medio de la diversidad del bloque, idea promovida por Raúl Castro desde la apertura de la Cumbre.

“La unidad y la integración de nuestra región debe construirse gradualmente, con flexibilidad, con respeto al pluralismo, a la diversidad y al derecho soberano de cada uno de nuestros pueblos para escoger su forma de organización política y económica”, subraya la declaración.

El texto también indica que el fortalecimiento del organismo como “actor político internacional” debe ser prioridad, y en ese sentido celebra el establecimiento del Foro Celac-China y del Mecanismo de Diálogo con Rusia como elementos positivos para la comunidad.

 “Es imprescindible cambiar el actual orden económico mundial,

fomentar la solidaridad y la cooperación y exigir el cumplimiento

de las obligaciones contraídas de ayuda al desarrollo”.

Además, los dirigentes del bloque respaldaron el reclamo de Argentina por la soberanía de las islas Malvinas, el proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, y el fin del bloqueo económico que Estados Unidos aplica a Cuba desde 1962.

La importancia de la inversión extranjera directa en la región fue otro de los asuntos abordados por el documento.

Sobre el último punto, la Celac ha decidido “evaluar” la posibilidad de que la región “se dote de mecanismos apropiados para la solución de controversias con inversionistas extranjeros”.

Un actor fundamental de la reunión fue Raúl Castro quien, sin estridencias ni agresiones verbales a las potencias mundiales, aseguró que hay una “convicción profunda” de que “la unidad en la diversidad y la integración latinoamericana y caribeña constituyen la única alternativa viable para la región”.

También reafirmó que para superar la desigualdad y la pobreza “es imprescindible cambiar el actual orden económico mundial, fomentar la solidaridad y la cooperación y exigir el cumplimiento de las obligaciones contraídas de ayuda al desarrollo”.

Se puede decir, sin temor a equívocos, que la Celac ha mostrado una potente madurez y prestancia mundial, lo que es un gran paso positivo por parte de nuestros pueblos.

 

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