América Latina y los TLCs

Uruguay
Jorge Bruni

En estos tiempos en que la integración a nivel continental está siendo cuestionada, reaparecen los tratados de libre comercio. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no cualquier tipo de apertura al mundo nos sirve, ni como país ni como región. El riesgo de la segmentación del mercado y la profundización de las diferencias con los países más desarrollados. 

Jorge Bruni- La República (Uruguay)

Vivimos en una América Latina políticamente muy compleja, en la que su integración está seriamente cuestionada. Que no es lo mismo que decir que no tiene futuro, como muchos dicen y desean que así fuere. Que quede claro.

La crisis de Brasil, la política y delicada situación de Argentina, y el explícito apoyo de Paraguay a estos dos grandes países negándose a que se le entregue la Presidencia Pro Témpore a Venezuela, dejando a nuestro país en el medio haciendo equilibrios, necesarios sin duda, son pruebas por demás elocuentes.

Creemos que la crisis del mundo desarrollado iniciada en los últimos años de la década anterior, pudieron ser mejor aprovechados por nuestros países proyectando a futuro el continente, profundizando la integración. Existían gobiernos progresistas en esa época. No sucedió así.  Hoy día ¿hacia dónde va el Mercosur y la integración continental? Existen en general, carencias de visiones estratégicas a efectos de encarar lo que vendrá. Predomina la imprevisibilidad y la espontaneidad. Al respecto, Eduardo Galeano expresaba irónicamente: “A propósito de las rareza de América, se diría que, en el día de la creación, al Señor le temblaba un poco el pulso”.

Recordemos muy especialmente que vivimos épocas en las que los Tratados de Libre Comercio (TLC) se expanden y fortalecen. Uruguay negocia con Chile y China. Agreguemos las dificultosas negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea. Pruebas claras ¿no? No es ajeno a lo que hemos expresado precedentemente.

” Existen en general, carencias de visiones estratégicas a efectos de encarar lo que vendrá. Predomina la imprevisibilidad y la espontaneidad. Al respecto, Eduardo Galeano expresaba irónicamente: ‘A propósito de las rareza de América, se diría que, en el día de la creación, al Señor le temblaba un poco el pulso’ “

Y todo esto en un mundo en el que el capitalismo busca profundizar el dominio universal de sus valores: la economía manda a la política, el mercado es más fuerte que el Estado y la democracia misma, el predominio del mundo financiero sobre cualquier otro valor, incluidos obviamente los sociales, la privatización, la desregulación y flexibilización. Estos son ¿los principios?, de esa especie de pensamiento único que manda en el mundo, en términos generales, fundamentalmente el capital internacional. Y por supuesto, salvo escasísimas excepciones, domina los grandes medios de comunicación.

Por supuesto que la integración es demasiado importante, lo mismo que la apertura comercial. Pero es bueno pensar en los riesgos para combatir y prevenirlos. ¿Qué tipo de integración y de apertura comercial nos conviene? Si no se adoptan las precauciones necesarias, ¿no podría correrse el riesgo de la segmentación del mercado, y la profundización del predominio de las grandes potencias y otros países poderosos? En definitiva: claro que debe existir apertura al mundo, pero no cualquiera nos sirve. Y no cualquier TLC, consecuentemente.

” Es este entorno surge el viaje de nuestro Presidente, que nos parece oportuno. Por todo lo que hemos escrito en esta breve nota y muchas cosas más, que resulta imposible expresarlas todas. Considérese que se trata de Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe, y que la próxima se realizará en Uruguay. No es poca cosa ¿no? “

Sin duda que surgen sombras en el horizonte. Desde muchos años atrás ha emergido China como un líder mundial, amenazando el poderío del imperio y los grandes capitales internacionales. Y pretendiendo demostrarlo, además. Los acuerdos y/o futuros tratados con Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador; acuerdos comerciales, financieros, tecnológicos, energéticos, con nuestra América lo demuestran. Y qué decir de los impresionantes proyectos del Canal Interoceánico en Nicaragua, compitiendo con el de Panamá, y el del tren interoceánico que atravesaría Brasil y Perú. Como se ve, los chinos no andan con chiquitas. Y no olvidemos lo que significa China para nuestros países como mercado recibiendo nuestras exportaciones. El mundo considera que China cuestiona el pensamiento único al que hacíamos referencia. Cabe la pregunta ¿no serán los mismos intereses en manos de otros dueños?

Es este entorno surge el viaje de nuestro Presidente, que nos parece oportuno. Por todo lo que hemos escrito en esta breve nota y muchas cosas más, que resulta imposible expresarlas todas. Considérese que se trata de Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe, y que la próxima se realizará en Uruguay. No es poca cosa ¿no?

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