La propuesta al Club de París y los cazabobos

El ministro de Economía argentino Axel Kicillof presentó una propuesta para regularizar la deuda que el país mantiene con el Club de París. A la hora de acordar el plan de pagos, el gobierno no quiere hacerlo a expensas del crecimiento económico, ni de la política de inclusión social que viene llevando adelante. La vocera de la entidad dijo que el organismo “estudiará la propuesta”. Sin embargo, algunos medios periodísticos se apresuraron en hablar del fracaso de la gestión y de papelón internacional, cuando en rigor las negociaciones recién comienzan.

club de parisLeandro Selén – Télam (Argentina)

La Argentina dio un paso de relevante importancia en la tarea de renegociar la deuda por U$S 9.000 millones que mantiene con el Club de París, con la presentación que el ministro de Economía, Axel Kicillof, hizo ante ese organismo, de la propuesta para la regularización del pasivo que el país mantiene con ese foro de acreedores.

La iniciativa fue recibida y analizada por los 19 países integrantes del Club, a través de sus representantes, y a partir de ahora comenzará un camino -que no será corto- de conversaciones y negociaciones sobre la presentación realizada por Argentina.

La deuda con el Club de París entró en cesación de pagos en diciembre de 2001, al igual que todo el pasivo público del país. El origen de esta deuda se remonta a la dictadura militar de 1955 que derrocó al general Juan Domingo Perón, que ese mismo año contrajo un préstamo de 700 millones de dólares con un grupo de bancos europeos para financiar las compras de productos importados de ese continente.

Ante la imposibilidad de la dictadura encabezada por Pedro Eugenio Aramburu de cumplir con el pago de esa deuda, la Comunidad Económica Europea conformó un grupo de funcionarios para gestionar el cobro de la misma. Las oficinas donde funcionaba esta agencia de cobradores estaban en París, de ahí el nombre con que este grupo se hizo conocido.  Durante décadas, el Club se dedicó solo a renegociar deudas contraídas con países europeos, pero a partir de los ’80 comenzó a emitir préstamos al estilo Fondo Monetario Internacional.

Desde entonces, la dictadura cívico militar entre 1976 y 1983, pero también los sucesivos gobiernos democráticos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa, tomaron deuda con este organismo, que al momento en que se entró en default sumaba 6.500 millones de dólares, pero que actualizada rondaría los 9.000 millones.

“El ministro dijo una cosa, la vocera de Club de París

dijo lo mismo, sin embargo una catarata de noticias y 

columnas de opinión dicen que sucedió lo que no sucedió”

La propuesta que Argentina llevó a París básicamente plantea que el plan de pagos que se acuerde no amenace la sustentabilidad de la deuda, es decir, que no impida que Argentina siga mejorando la relación que tiene entre su Producto Interno Bruto (PIB) y su pasivo externo.

El planteo está en línea con el programa de desendeudamiento llevado adelante desde el gobierno de Néstor Kirchner y continuado por la presidenta Cristina Fernández, que hizo que Argentina se convirtiera en el país que más redujo su endeudamiento público externo en la última década, en comparación con los vecinos de la región e incluso con economías desarrolladas como Estados Unidos, Japón y Alemania.

Otra cuestión que debe incluir la negociación, de acuerdo a la presentación que hizo Kicillof, es que el plan económico que aplica actualmente el país no está en discusión, ni se aceptarán condicionamientos para su desarrollo.

En consonancia con esto, el tercer punto incluido en la propuesta a tener en cuenta a la hora de acordar el plan de pagos, es que el mismo no sea a expensas del crecimiento económico que viene ostentando el país, ni de la inclusión social que ha permitido el mismo.

Estas condiciones no son ni más ni menos que las mismas que Kirchner planteó ante el FMI cuando se inició la primera renegociación de la deuda pública en default en 2004, y que se coronó con el histórico canje en 2005, con la quita más importante que se haya conocido, de más de 65%.

El propio Kicillof había anticipado antes de la reunión en que se trataría el caso argentino, que “estas negociaciones pueden llevar meses”. Y tras la asamblea del organismo, la secretaria del Club de París, Clotilde L`Angevin, se encargó de precisar que el organismo “estudiará la propuesta”.
También remarcó que “es muy temprano para tener una respuesta o una reacción en torno a la propuesta porque la iniciativa fue trasmitida recientemente”.

Esto fue lo que transmitieron no sólo medios argentinos, sino internacionales, como Reuters y Bloomberg.

Sin embargo, algunos “cazabobos” se ocuparon rápidamente de lanzar a través de sus páginas que según el Club de París “no empezaron las negociaciones con Argentina” y hablaron de fracaso rotundo y hasta de papelón internacional, siendo que lo que la vocera de Club de París había dicho en nada se diferenciaban de lo que había dicho el ministro Kicillof.

Nada de esto, claro está, detuvo al editorialista de Clarín Alcadio Oña, que con ímpetu se apuró a calificar como “un costoso paso en falso de Kicillof”, a la presentación que la Argentina hizo, y que el Club de París aceptó, trató y dijo que va a estudiar.

El ministro dijo una cosa, la vocera de Club de París dijo lo mismo, sin embargo una catarata de noticias y columnas de opinión dicen que sucedió lo que no sucedió. Pequeñas delicias del periodismo ficción.

 

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