La prensa alineada con Santos

Colombia

Los diarios El Tiempo y El Espectador y la revista Semana se muestran, a 13 días de los comicios, alineados con la reelección del presidente Juan Manuel Santos. El diálogo del gobierno con la organización armada FARC y la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz es el tema que termina siendo uno de los argumentos centrales del apoyo de la prensa a la continuidad.

Juanita León – La Silla Vacía (Colombia)

A dos semanas del día de elecciones, la alineación de los directores de la gran prensa con la reelección es evidente. Es otro activo importante que tiene la ya poderosa campaña del candidato-presidente.

Una pequeña muestra de estas simpatías quedó en evidencia en la última semana con las diferencias de cubrimiento frente al escándalo del hacker en la campaña de Óscar Iván Zuluaga (tema que se analizó intensivamente y desde todos los ángulos) y el de la supuesta entrega de 12 millones de dólares a J.J. Rendón o al ex alto consejero político de Santos (o a ambos) por parte de un grupo de narcotraficantes para negociar su fallida entrega al Gobierno.

También con la aceptación por parte de los grandes medios de que el presidente-candidato no aceptara ir a debates con sus contrincantes. En cambio de elevarle el costo de tal decisión, que minimiza las oportunidades de los ciudadanos de contrastar las tesis de los candidatos al mismo tiempo, los canales y los medios impresos que en el pasado convocaron estos debates optaron por hacerles entrevistas individuales.

“Los grandes medios están siempre con la institucionalidad y cuando existe reelección la reelección es la institucionalidad”, dice el analista de medios Germán Rey.

“El proceso de paz da una buena excusa para aliarse con el gobierno sin rubor”

Aunque los grandes medios han sido tradicionalmente gobiernistas, en el caso de Juan Manuel Santos este apoyo es más pronunciado por varias razones: por su origen social y porque viene de una familia de periodistas, Santos tiene relaciones muy estrechas con los dueños de los grandes medios; porque siendo Álvaro Uribe un factor explicativo de estas elecciones, la tendencia antiuribista actual de los medios le ayuda al Presidente; porque en Palacio son extremadamente sensibles al cubrimiento de los medios tradicionales y cuando no les gusta algún artículo suelen llamar y reclamar. Y porque el proceso de paz da una buena excusa para aliarse con el gobierno sin rubor.

El efecto Gonzalo

En El Espectador, el segundo diario de circulación nacional después de El Tiempo, se vive lo que podría llamarse “el efecto Gonzalo”, como le dijo una fuente conocedora a La Silla. Se trata de la influencia que ejerce en la sección política de ese periódico Gonzalo Córdoba Mallarino, presidente de Caracol TV y de El Espectador, ahijado de Julio Mario Santo Domingo (el dueño de los dos medios) y amigo personal del presidente Juan Manuel Santos y de su fórmula Germán Vargas Lleras.

Aunque a ningún periodista del periódico se le ha prohibido de manera expresa cubrir un determinado tema en estas elecciones y, por el contrario, la directriz desde la dirección de Fidel Cano es mantener el mayor rigor e independencia posibles (algo que ha sido tradición en El Espectador), la influencia de Córdoba sí ha generado episodios de autocensura por parte de algunos reporteros.

Estos prefieren no proponer temas que afecten al Presidente para evitarse problemas con una de las figuras más importantes de ese diario, cuyo efecto ha generado que ahora los jefes en la redacción estén más pendientes de que no se les de “duro” a Santos y a Vargas

Según fuentes que conocen por dentro el periódico, “el efecto Gonzalo” consiste básicamente en las llamadas que suele hacer Córdoba a algunos jefes para verificar los enfoques en las historias sobre Santos. “Nunca llama a los periodistas sino a los jefes, y pregunta cómo van a salir los temas que tienen que ver con Santos. Cuando hay alguna nota en contra de él (de Santos), se molesta y pregunta que si lo que se quiere es desinstitucionalizar al país”, dijo una de esas fuentes.

El consejero de Santos

El Tiempo también destina un espacio fijo para contar qué hace cada uno de los candidatos presidenciales, los han entrevistado a todos y en esa página, el cubrimiento es casi milimétrico.

Pero por fuera de esa página, el periódico es abiertamente santista.

“Tengo la clarísima percepción de que los medios que tienen mayor cobertura están alinéandose a favor de la reelección”, dijo a La Silla Cecilia Orozco, directora de Noticias Uno y columnista de El Espectador. “Esa alineación se nota en el lugar en el que ubican las noticias, en el espacio y tiempo que le dan a los temas, en cómo minimizan unas cosas, y agrandan otras”.

La decisión final sobre qué va en la primera página y qué titular abre el periódico suelen ser del director. Hace unos años, esta discusión con los editores de sección era intensa. Ya no.  De hecho, hace tres semanas cuando el Presidente fue al periódico, no fueron pocos los periodistas que tomaron turnos para tomarse fotos con Santos.

“Uno tiene que saber para quién trabaja. Y si no puede mantener esa lealtad es mejor irse del periódico”, dijo uno de los periodistas entrevistados. No se refería a Luis Carlos Sarmiento, el dueño actual del diario sino a su director Roberto Pombo.

“La decisión final sobre qué va en la primera página y qué titular abre el periódico suelen ser del director. Hace unos años, esta discusión con los editores de sección era intensa. Ya no.  De hecho, hace tres semanas cuando el Presidente fue al periódico, no fueron pocos los periodistas que tomaron turnos para tomarse fotos con Santos”

Durante el gobierno pasado, el entonces presidente Uribe entró en directa confrontación con los periodistas más críticos de su gestión, insultandolos por radio o estigmátizandolos, lo que intimidó a muchos. Santos es todo lo contrario.

En sus viajes internacionales suele ir acompañado de uno o más directores de medios; los invita a ver películas en Casa de Nariño; el día de las elecciones legislativas, los invitó a almorzar antes de que salieran los resultados electorales.

Cuando hay temas sensibles, los invitan a reuniones pequeñas y les piden que ayuden al gobierno. Así sucedió después del fallo de la Corte Internacional de Justicia cuando después de insinuar que no lo cumplirían, el gobierno decidió que el camino era tener una interlocución con Nicaragua. Necesitaban que los medios abrieran en la opinión un espacio de maniobra para ello, fue el tema de esa reunión. Alguien que estuvo presente con la Canciller cuenta que Yamid Amat se cogía la cabeza y decía, “¿cómo así? ¿ahora nos tocará decir todo lo contrario?”.

De todos los directores de medios, Pombo es quizás el más cercano a Santos.

Como contó La Silla en su historia sobre los ‘súper poderosos’ de la Casa de Nariño, el Presidente lo llama con frecuencia a discutir temas y según dijeron tres fuentes, el Presidente lo escucha con mucho respeto.

“No tiene nada que ver que sea de El Tiempo”, dijo una de las fuentes. “El es una tercera opinión que no pertenece al círculo amarrado al Presidente y él presidente cree en lo que dice”.

Esa cercanía con Palacio se refleja también en la página editorial. Los altos funcionarios del gobierno tienen acceso a espacios privilegiados para exponer sus tesis en momentos álgidos. El único columnista verdaderamente uribista que quedaba, Fernando Londoño, salió la semana pasada.

El peso de la familia

La revista Semana se convirtió durante el gobierno de Uribe en un símbolo de la oposición por
su cubrimiento independiente y valiente de las chuzadas del Das, la parapolítica, las torturas en Tolemaida y en general los abusos del gobierno.

Es una inercia que todavía impregna la imagen de Semana pero como Uribe ha sido un factor explicativo de las elecciones, el tono antiuribista de la revista ha terminado por beneficiar a Santos.

Pero quizás porque venían acostumbrados de otra época, la llegada a la Casa de Nariño del tío del director de la revista le ha dado duro a muchos dentro de la redacción, que ahora sienten que las historias críticas del gobierno ya no son bienvenidas como antes.

“Solían haber discusiones álgidas. Ya no las hay. Esta elecciones llegan cuando los periodistas están derrotados”, dice alguien que conoce la revista por dentro.

“Ni para qué comienza uno a investigar temas que no le convengan al Presidente. Uno se siente como si fuera la oposición”, dice uno de los que trabajan allí.

“El tema de la paz termina siendo uno de los argumentos más poderosos para que la gran prensa sienta en esta oportunidad más justificada su alineación con el candidato que tiene la mayor apuesta por ella”

En Semana no existe una órden explícita de no escribir contra Santos. Pero se utilizan técnicas más sutiles para controlar los enfoques como reducir el número de páginas para los artículos críticos; editar un par de frases de tal forma que se matiza todo el sentido de una historia; maximizar los temas que abrazan las tesis del gobierno; y poner en carátula unas notas y adentro otras más polémicas, así sean en principio más noticiosas.

Esta semana, por ejemplo, se lanzará Reconciliación Colombia, un megaproyecto liderado por la revista Semana y en el que están la mayoría de los grandes medios, empresa privada, la cooperación internacional y entidades del Estado como la Unidad de Víctimas y la Agencia Colombiana para la Reintegración.

El objetivo de la iniciativa es “visibilizar procesos y experiencias de reconciliación que ya se están dando en las regiones del país que han sufrido como consecuencia del conflicto armado y otras acciones violentas”. 

Dado que todos los grandes medios forman parte de esta iniciativa, por coincidencia o por diseño, en las próximas semanas el mensaje de paz de Santos se verá reforzado por esta campaña de reconciliación. Y es que el tema de la paz termina siendo uno de los argumentos más poderosos para que la gran prensa sienta en esta oportunidad más justificada su alineación con el candidato que tiene la mayor apuesta por ella y que además es presidente.

 

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