La peor detención masiva en una década: 680 inmigrantes arrestados y una niña que reclama por sus padres

Agentes federales de inmigración irrumpieron en pleno horario laboral en siete fábricas de procesamiento de carne en Mississippi y detuvieron en el momento a 680 trabajadores de las plantas, la mayoría de ellos latinos. Varios niños que salieron de la escuela encontraron sus casas cerradas y a sus familiares desaparecidos, sin entender qué estaba pasando. Un video que muestra a una niña de 11 años llorando desconsolada para reclamar a los agentes la libertación de sus padres graficó la dureza del operativo.

Testigos relataron a medios locales que los inmigrantes detenidos fueron transportados en micros fuera de las plantas donde trabajaban. Las imágenes televisivas los mostraron caminando en fila con las manos esposadas, algunos con la cabeza baja, llevando todavía puesta la cofia de trabajo.

«Somos país de inmigrantes, pero también somos un país de leyes y continuaremos haciéndolas cumplir», justificó el fiscal del estado, Mike Hurst, quien se vanaglorió por “la mayor redada contra inmigrantes realizada en EE. UU. en la última década”. El funcionario, miembro del Partido Republicano, aclaró que el operativo estaba planeado desde hace meses. «Tienen que respetar nuestras leyes, tienen que venir aquí legalmente o no venir para nada», añadió sobre los inmigrantes sin ningún tipo de reparo.

Los detenidos estarán en custodia de custodia de la policía migratoria estadounidense (ICE, por sus siglas en inglés), que decidirá si los encierra en un centro de detención hasta ser deportados a sus países de origen o si los pone en libertad mientras los jueces deciden sobre su permanencia o no en el país. “Las redadas son deshumanizantes e ineficientes”, denunció Chokwe Antar Lumumba, alcalde de la capital del Estado.

Una niña de 11 años llora desconsoladamente porque su padre fue detenido.

Muchos de los operarios tenían que ir a buscar a sus hijos a su primer día en la escuela tras la jornada laboral. Pero nunca llegaron. Fotos y videos muestran niños llorando, tapándose la cara, consolándose entre ellos, sentados en el suelo. Vecinos y extraños se ocuparon de ellos y los llevaron a un gimnasio comunitario en Forest, 80 Km al este de la capital, Jackson.

«Gobierno, por favor, muestra que tienes corazón», dijo a las cámaras Magdalena Gómez, de 11 años, con la voz cortada por el llanto. «Necesito a mi papá y mi mami, mi papá no hizo nada, no es un criminal». Lejos de compadecerse por los reclamos, Hurst afirmó que los niños cuyos padres vayan a prisión serán reubicados, en la mayoría de los casos con otros miembros de su familia.

El fiscal aprovechó también para apuntar contra los empleadores que contratan trabajadores indocumentados. «A aquellos que usan extranjeros ilegales para obtener ventajas competitivas o para hacer dinero rápido, tenemos algo que decirles: si encontramos que han violado una ley criminal federal, iremos a por ustedes», amenazó.