La paz amenazada

Latinoamérica y El Mundo

Socorro Gomes, presidenta Consejo Mundial de la Paz, trazó un panorama inquietante para los intereses de la región. Encabezó la reunión mundial del Consejo que se realizó en mayo en Buenos Aires. Explicó que las grandes potencias atacan de diversas formas, pero todo lleva a la explotación de los recursos naturales. Es una punta de la opresión contra los pueblos. Eso amenaza la paz.

Caras y Caretas - Socorro Gomes

Rosaura Audi – Caras y Caretas (Argentina)

La paz está más amenazada que nunca debido al enorme despliegue armamentístico de Estados Unidos, con unas mil bases desplegadas en todo el globo más el poderío de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan). Toda la maquinaria militar y las herramientas de intervención indirecta –como las redes de espionaje y medios de comunicación que funcionan imponiendo un discurso hegemónico– están puestas al servicio del control de los recursos naturales necesarios en los países desarrollados para sostener el consumo interno. Este es el escenario que describe la presidenta del Consejo Mundial de la PAZ (CMP), la brasileña Socorro Gomes. Y en ese mapa, la América Latina y el Caribe de hoy tienen dos condiciones que exasperan al poder imperialista: su decisión de no someterse y poseer riqueza en biodiversidad, hidrocarburos, minerales, agua y microorganismos.

Gomes estuvo en Buenos Aires para la reunión mundial del CMP, de la que participaron representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Cuba, Chile, Estados Unidos, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, entre otros. En la cumbre se abordó la importancia de apoyar a la Argentina en su lucha contra el colonialismo británico en las Islas Malvinas, una causa que la región incorporó como propia en los últimos años, en defensa de la integración y de la soberanía de la Patria Grande. 

“Nuestra gran preocupación son las Malvinas y la Antártida, porque aquí existe una concentración de agua dulce y de biodiversidad muy grande. De ahí el enorme interés que despierta esta zona del mundo. Malvinas es un patrimonio de la Argentina que fue saqueado hace 130 años por el imperio británico. Y la Otan está allí con una base, amenazando la paz y la seguridad, además de violar la soberanía del pueblo argentino sobre su territorio, sobre sus recursos naturales. Y al mismo tiempo amenaza a todo nuestro continente, especialmente al sur de América. Todas las bases estadounidenses de la región, en paralelo a las de la Otan, son  una red de presión y de peligro real”, expresó. 

Tras los 74 días de la guerra de 1982 entre Argentina y Gran Bretaña –de cuya finalización se cumplen 32 años el 14 de junio–, el gobierno británico resolvió construir la mayor base militar enclavada en el hemisferio sur, la de Monte Agradable (Mount Pleasant), que no guarda relación con la misión que dice tener: la supuesta defensa de sus habitantes. Desde allí se ejerce un control sobre el Atlántico Sur, el estrecho de Magallanes, el canal del Beagle, el pasaje de Draque además de proyectar poder sobre los territorios de África y América del Sur. La comprensión de esta complejidad implicó para la región la necesidad de reclamar el retorno de las Islas como territorio argentino.

–El CMP ha realizado insistentemente la denuncia sobre la situación de Malvinas ¿Qué importancia geoestratégica tiene para ustedes? 

–Primero porque las Malvinas son de la Argentina y después porque la OTAN en esas islas representa una amenaza a la paz de la región. Eso es un punto fuerte de nuestra campaña. En este encuentro acordamos llevar a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) este tema y el de los recursos de la Antártida, territorio que hoy es Patrimonio de la Humanidad pero que cada vez más sufre la injerencia de las grandes potencias mundiales capitalistas. Algunos países ya están patentado como propios  microorganismos que han descubierto los científicos allí. Están haciendo una apropiación indebida del patrimonio de todos. 

–¿Qué otros temas vinculados a la paz han tratado en este encuentro?

–Venezuela. La embestida contra el presidente Nicolás Maduro y el proceso bolivariano es brutal. Están buscando y tramando un golpe contra un presidente electo democráticamente. Detrás de esto están EE.UU. y la oposición venezolana que nunca perdonó al presidente Hugo Chávez que reinvirtiera la renta petrolera para beneficio del pueblo y les garantizara el petróleo, el gas y las fuentes energéticas para su vida cotidiana. No le perdonaron ni le perdonan que Venezuela defienda su soberanía sobre las riquezas de su suelo. Ni tampoco el papel que jugó la República Bolivariana en la integración regional soberanista.

–A unos pocos días de la violencia que desataron en las calles sectores opositores al gobierno el 12 de febrero, el Consejo tuvo una observación activa. ¿Cómo ven la situación ahora, tres meses después?

–EE.UU. perdió influencia y poder sobre lo que históricamente ha llamado “su patio trasero”. Las tradicionales organizaciones de control como la Organización de Estados Americanos (OEA) ya no tienen peso. Hoy está la Celac, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana (Alba), todos foros en los que EE.UU. y Canadá no están. Y Cuba, que estaba defenestrada de la OEA, ha presidido la Celac.  Hoy América Latina tiene relaciones con el mundo entero y EE.UU. ha pasado a un segundo plano. Entonces el imperio contraataca. Desde la derrota del Acuerdo de Libre Comercio Americano (ALCA), en 2005, las cosas fueron cambiando y mucho. El mundo entero está conociendo la podredumbre de la diplomacia estadounidense, el espionaje, Guantánamo… se han caído las máscaras. En este contexto de decadencia y de crisis diplomática es que el imperio intenta recuperar su hegemonía.

–¿Cuál es la postura del CMP con respecto a Colombia, las bases militares y la presencia militar estadounidense?

–También estamos muy preocupados por la situación de Colombia, cuyo pueblo busca la paz desde hace décadas. Los trabajadores, el movimiento sindical, los maestros, la intelectualidad, los campesinos se organizaron en la Marcha Patriótica y muchos movimientos de derechos humanos. Hay una importantísima reunión negociadora en La Habana, Cuba, con el fin de buscar una solución a más de cuatro décadas de guerra. La paz en Colombia es fundamental para nuestro continente sobre todo sabiendo que EE.UU. mantuvo durante el gobierno de Álvaro Uribe y ahora con el de Juan Manuel Santos bases militares cercando nuestros países, incluida la Amazonía brasileña y Venezuela. Estados Unidos usa a Colombia como cabeza de puente para amenazar, atacar y chantajear a nuestra región de la misma manera que lo ha hecho con Israel en Medio Oriente.

–¿Qué evaluación hacen sobre lo que sucede en Paraguay?

–Nos preocupa, naturalmente, porque después de que derrocaron al ex presidente Fernando Lugo con un golpe parlamentario, Washington aumentó su fuerza militar en ese país. Lugo nos dijo que la influencia estadounidense ha aumentado. Pero, me parece importante subrayar que en Paraguay está creciendo la conciencia del pueblo. El imperialismo ataca pero también los pueblos se fortalecen y luchan heroicamente. Entonces, parte de lo que discutimos en nuestro encuentro regional es cómo resistir, cómo aumentar  nuestra fuerza para denunciar la guerra, los delitos contra la soberanía, y cómo defender la paz y la autodeterminación de los pueblos con eficacia. Las grandes potencias atacan de diversas formas, pero todo lleva a la cuestión de la explotación
de los recursos naturales. Hacen un ataque económico buscando saquear el agua, los minerales, la biodiversidad y los mercados. Esta es una punta de la opresión contra los pueblos y eso amenaza la paz.