La oposición juega en contra en el Mundial

Brasil

El intento de la oposición de desgastar al gobierno por la realización del Mundial de Fútbol ocurre cuando el país se proyecta como referencia internacional en la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la desigualdad y la política de inclusión social. Pero, junto a la prensa hegemónica, tratan de solapar esta oportunidad y buscan quitarle brillo a la fiesta.

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Newton Lima – Brasil 247 (Brasil)

Apasionado por el fútbol, como la inmensa mayoría de los brasileños, el ex presidente Lula dijo recientemente que trabajó intensamente para que la Copa del Mundo de 2014 se realizara en Brasil y que no lo hizo solo por razones económicas o políticas, o por lo que significa para los brasileños ser sede del Mundial, sino por lo que el deporte representa para la paz, la fraternidad y la felicidad de las naciones.

El fútbol enfervoriza a países de todas las etnias y culturas de todos los continentes del planeta, hizo de Brasil una “Patria de botines”, así denominada por Nelson Rodrigues, uno de nuestros mayores dramaturgos, por la pasión que ese deporte despierta en los brasileños.

Junto con nuestra música popular, el fútbol fue de fundamental importancia para elevar nuestra autoestima y proyectarnos en el escenario internacional. Nos mostró al mundo como una nación cuyo pueblo es fundamentalmente alegre, creativo y hospitalario.

La oposición y parte de la prensa que le es funcional vienen solapando esta oportunidad única que tiene Brasil de proyección en el plano internacional. Intentan quitarle el brillo a la fiesta, aguar la alegría de nuestra gente distorsionando u omitiendo información.

La elección de realizar el Mundial como apuesta para intentar desgastar la imagen del gobierno por parte de la oposición perjudica a Brasil.

Y se presta a eso justamente en el momento en que nos convertimos en referencia internacional en la erradicación de la pobreza extrema (37 millones de personas), en la reducción de la desigualdad en tiempo récord, como consideró la ONU, y en la inclusión social.

“La oposición y parte de la prensa que le es funcional vienen solapando esta oportunidad única que tiene Brasil de proyección en el plano internacional. Intentan quitarle el brillo a la fiesta, aguar la alegría de nuestra gente distorsionando u omitiendo información”

La oposición juega contra Brasil en el Mundial, justo en el momento en que muchos países del mundo nos están observando porque pudimos enfrentar la gran crisis internacional y nos fue muy bien, mediante la creación de empleos y protección a las familias.

En su obsesión por el desgaste del gobierno, la oposición desprecia el hecho de que países como Uruguay, Chile, México, Argentina, Sudáfrica y el mismo Brasil ya fueron sedes exitosas de la Copa del Mundo.

No tiene en cuenta que somos el país del fútbol, ni que entre 1958 y 2010 Brasil ganó cinco campeonatos mundiales. Somos hasta ahora la nación con mayor cantidad de títulos conquistados y la única selección que participó en las 19 ediciones del Mundial.

La búsqueda de entradas es un éxito: seguidores de doscientos países compraron 11 millones de ingresos. Un récord, según los organizadores del evento. De ese total, 50.000 entradas se destinarán a obreros que participaron en la construcción o reforma de los 12 estadios de la competencia, y 50.000 más se distribuirán entre beneficiarios del Programa Bolsa Familia y para representantes de los pueblos originarios.

Además de la importancia política y cultural, nuestra economía también gana con el Mundial. Estudios de varias instituciones indican que habrá un aumento de alrededor de R$ 30.000 millones en el PBI en 2014. Se invirtieron R$ 17.600 millones en infraestructura; se generaron 14,4 millones de puestos de trabajo, el equivalente a 180 Maracanãs llenos; se prevé la llegada de 600.000 turistas.

La oposición dijo, injustamente, que en vez de invertir en estadios, los recursos deberían aplicarse en educación y salud. Esa afirmación debe corregirse. La oposición no debería omitir que en 2013 el gobierno federal invirtió R$ 101.900 millones en educación y R$ 83.000 millones en salud. Y que el gobierno no pagó por los estadios. Prestó el dinero y lo recibirá de vuelta.

“Si ser la sede de la Copa del Mundo no fuera algo de gran importancia para el país y para el mundo, como la oposición intenta endilgarle al pueblo brasileño, no habría disputas tan encarnizadas entre los países para ser la sede de ese evento”

Se invirtieron R$ 8.000 millones en los estadios. De ese número, R$ 4.000 millones son del gobierno federal aplicados en préstamos del BNDES, lo que corresponde al 0,5 % del total que el banco desembolsó desde 2010; el préstamo se devolverá con intereses y ajuste monetario en 180 meses. Además, por cada R$ 1 aplicado por el sector público en el Mundial, la iniciativa privada invierte R$ 3,40.

Un estudio realizado por la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas (FIPE, por sus siglas en portugués) muestra que la Copa de las Confederaciones aumentó en R$ 9700 millones el PBI brasileño en 2013. Vale recordar que el PBI total del país fue de R$ 4,84 billones el año pasado.

Según el estudio, el evento movió R$ 20.700 millones en las ciudades sede y generó el equivalente a 303.000 puestos de trabajo en todo el país. De ese total de inversiones, R$ 11.000 millones se refieren a gastos de turistas, del Comité Organizador Local y de inversiones privadas y públicas.

De los R$ 9700 millones, el 58 % quedó en las ciudades sede y el 42 % se distribuyó por el resto del país. El impacto del torneo no se restringe a los locales, sino que llega a todo Brasil.

Por lo tanto, si ser la sede de la Copa del Mundo no fuera algo de gran importancia para el país y para el mundo, como la oposición intenta endilgarle al pueblo brasileño, no habría disputas tan encarnizadas entre los países para ser la sede de ese evento.

* Parlamentario del PT.

 

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