La necesidad de la vuelta del lulismo

Brasil
Tereza Cruvinel

Lula da Silva en la jefatura de Gabinete (Casa Civil) sería el enchufe de un gobierno debilitado, sería eminencia y oráculo. Es el lulismo como tal que puede garantizar la restauración de la estabilidad política y económica del país. Recuperar la alianza con el PMDB es fundamental en su objetivo de revitalizar las bases del PT y reavivar el mercado productivo local.

Tereza Cruvinel- Brasil247 (Brasil)

Lula vuelve al gobierno como jefe de la Casa Civil. Pero para que su regreso saque al país del atolladero, garantice la salvación de Dilma y permita su candidatura a la presidencia en el 2018, salvo un impedimento judicial, el ex presidente deberá también resucitar al lulismo, que es algo más que el seguidismo a un líder.

Se entiende por lulismo una forma de gobernar, basada en sumar, y en un pacto no escrito, que garantizó a Brasil un momento virtuoso en la economía, una inédita proyección internacional y un fuerte desarrollo social con reducción de la desigualdad y ampliación del mercado interno de consumo.

Es el lulismo como tal que puede garantizar la restauración de la estabilidad política y de la racionalidad económica. Cuando negocia inflexiones en la política económica y espacios para colaboradores en el gobierno, Lula da señales de que pretende eso.

Lula en la jefatura de Gabinete (Casa Civil) será el enchufe de un gobierno debilitado, será eminencia y oráculo.

La opción final por la Casa Civil devino de la amplitud del acuerdo para compartir el poder entre Lula y Dilma. Es en la jefatura de Gabinete, segundo puesto de poder en el presidencialismo brasileño, desde la que él tendrá ascendencia sobre otros ministros y podrá influir en todas las políticas del gobierno.

En breve estará hablando de economía pero también de combate al mosquito del dengue y del zika.

” Es el lulismo como tal que puede garantizar la restauración de la estabilidad política y de la racionalidad económica. Cuando negocia inflexiones en la política económica y espacios para colaboradores en el gobierno, Lula da señales de que pretende eso. Lula en la jefatura de Gabinete (Casa Civil) será el enchufe de un gobierno debilitado “

La primera prioridad será naturalmente en el terreno político, donde la oposición marcha para avanzar con el proceso de impeachment. Lula buscará restaurar la alianza con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), o con una parte de él, y hasta parece ya haber comenzado a conseguir eso, con el anuncio de la incorporación del diputado Mauro Lopes, de esa fuerza, a la Secretaría de Aviación Civil, que había sido suspendida por la decisión del partido de vetar nuevos nombramientos por 30 días, plazo en el que decidirá si rompe o no con el gobierno.

Lula buscará un nuevo pacto con partidos menores, casi todos en la mira del Lava Jato, y la vuelta del sentido de coalición.

En el lulismo, los partidos se sentían parte del gobierno, no coadyuvantes, aunque no tuvieran el poder que pensaban que tenían. Intentará integrar actores hoy distanciados, como Ciro y Cid Gomes. Actores hoy con rencor, como José Sarney, serán revalorizados.

Pero no será fácil esa reedición en las condiciones políticas adversas de hoy. Lula no contará con un aliado en la Cámara baja. Pero en el Senado tendrá a Renan Calheiros, con el cual nunca perdió afinidad, ni en los peores momentos de la relación PMDB-Dilma.

Y la oposición, anémica en sus tiempos de presidente, hoy ganó musculatura. Enfrentará un mar de críticas, será combatido sin el respeto de antaño dado que los adversarios intentarán reducir su presencia en el gobierno a la búsqueda de protección del juez Moro.

” Si tiene éxito, salvará a Dilma y estará cerca de volver como presidente en 2018. Si Dilma pierde la apuesta con su as de oro y sufre el impeachment, si la economía se sigue hundiendo, será el fin del PT, de Lula y la utopía de un gobierno con sesgo popular. Eso sería trágico para los brasileños, ya que el país quedaría sumergido en una crisis sin fecha “

Para entender qué quiere Lula hacer con la economía vale revisitar los fundamentos económicos del lulismo: sector productivo sobre el mercado financiero, y consejo de empresarios, trabajadores y representantes de la sociedad civil (con protagonismo, ya que en el gobierno de Dilma fue congelado).

Hoy es claro que a pesar de la políticamente involucrada FIESP; los hombres de negocios perdieron esperanzas en la capacidad del gobierno para enfrentar la crisis. Lula intentará recuperar la confianza del sector productivo cuyo escepticismo ayuda a hundir la economía.

También está en el radar el regreso de Celso Amorim al Palacio de Itamaraty, apuntando a una ofensiva en la política comercial y el rescate de la proyección que Brasil logró y luego perdió.

Lula nunca despreció la importancia del equilibrio en la cuentas públicas y de la credibilidad de un gobierno. Su gobierno hizo un duro ajuste en el 2003. El lulismo en la economía fue eso; ajuste pero buscando siempre estimular la economía y sin sacrificar la base social del PT. Él estuvo en desacuerdo con Levy, el breve, en Hacienda. Lula quiere más crédito, más inversión y la reactivación de la obra pública, además de mantener planes sociales sin comprometer metas de ajuste.

Otro punto es la comunicación del gobierno, que Lula reforzará con su discurso que entiende tanto el pueblo como los empresarios.

Si tiene éxito, salvará a Dilma y estará cerca de volver como presidente en 2018. Si Dilma pierde la apuesta con su as de oro y sufre el impeachment, si la economía se sigue hundiendo, será el fin del PT, de Lula y la utopía de un gobierno con sesgo popular. Eso sería trágico pra los brasileños, ya que el país quedaría sumergido en una crisis sin fecha para terminar.

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