No contaban con sus ideas

México y Latinoamérica 

Roberto Gómez Bolaños quedará en el recuerdo de todos porque con su carisma supo cautivar a Latinoamérica. El actor fallecido decía en esta entrevista no ser partidario de ningún “ismo”, aunque asegura que sus personajes eran una defensa contra algunos poderosos. En ellos se resguardaba particularmente de los burócratas, de los políticos y de los intelectuales. 

Roberto Gomez Bolaños- Foto: excelsio

Arturo Cruz Bárcenas- La Jornada (México) 

Entrevista publicada en la edición impresa de La Jornada el 6 de julio de 2005.

No contaban con sus ideas, las de Roberto Gómez Bolaños, El Chavo del Ocho-El Chapulín Colorado. “Mis personajes eran, son, una defensa contra algunos poderosos. No me referí a nombres. No dije tal o cual político es un… No, sino a los burócratas, porque así son: ¡una peste!”, dijo el propio creador de la serie cómica de televisión más famosa de México en el extranjero.

El Chavo del Ocho -de la serie de televisión surgida en los años 70- es un personaje de dimensiones universales, “lo cual es una satisfacción muy grande que no entiendo bien el porqué, y no es falsa humildad… tiene un poco de toda la picaresca. Hay similitudes, forzosamente”, expuso su creador Roberto Gómez Bolaños, Chespirito,, variante sonora muy mexicana de Shakespeare.

Ayer, en entrevista con motivo del lanzamiento de su nuevo libro, titulado El diario de El Chavo del Ocho (Editorial Punto de Partida), Gómez Bolaños, quien estudió hasta “segundo año de ingeniería mecánica y eléctrica, pero me desvié”, dijo con voz rasposa: “Siempre me ha gustado escribir”. Ahora “tengo problemas con el oído”, acotó el escritor, publicista, compositor de música y letra de canciones populares, actor, director y productor.

Dirigió y protagonizó la obra de teatro 11 y 12, escrita por él, que llegó a las 2 mil 800 funciones. Durante dos décadas escribió, dirigió y actuó en cinco películas: El chanfle, El chanfle II, Charrito, Don Ratón y Don Ratero y Música de viento.

En 1998 produjo la cinta Elisa antes del fin del mundo, dirigida por Juan Antonio de la Riva. En 2003, publicó el libro Y también poemas. Actualmente trabaja en una película animada por computadora, en la que los protagonistas serán los personajes creados por él.

Reiteró que El Chavo del Ocho está relacionado con la picaresca, aunque no me inspiré en nadie en particular, sino en el pueblo, en la gente que veo alrededor, o más lejos. Ningún personaje corresponde a alguien por completo; todo es una amalgama”.

-¿Y las críticas de intelectuales que recibió en los años 70 por su supuesto esquematismo?

-Nunca hice sorna de la pobreza; al contrario: los personajes, como El Chavo, son de los más digno. Tampoco puedo hacer mofa de más. Eso es muy fácil y lo hace cualquiera. Y eso también intelectualmente, pues hay un derroche de supuestos genios intelectuales, que de intelectuales no tienen nada.

“Hay unos escritores que vierten palabras, conceptos, que suenan muy importantes, pero que en el fondo no tienen nada; hay abusos de retórica; no llegan a nada. Yo intenté sintetizar lo más posible, todo lo que hacía para llegar no sólo a todo el mundo, sino, sobre todo, a la gente sencilla, que es a la que más falta le hace.

“Sí, mis personajes eran, son, una defensa contra algunos poderosos. No me referí a nombres. No dije tal o cual político es un… No, sino a los burócratas, ¡que son una peste! Y digo los, no uno. Puedo hablar muy mal también de las cámaras de Diputados y de Senadores, del poco respeto que se ha soltado ahora en todos los terrenos.

“Repito: lo anterior ocurre no sólo en los terrenos del poder o económicos, sino también en los intelectuales; esto es muy triste. Son los que más se sienten ahora dueños absolutos de la verdad. Los otros son sueños del dinero y del poder, lo cual es detestable. Deberían repartirlo un poco, pero también quienes se creen dueños de la verdad deberían repartirla.”

“No soy anti nada”

-¿Es usted un socialista?

-No soy partidario de ningún ísmo, y menos de un anti ísmo. No soy anti nada. No creo en los términos derecha, izquierda, socialista, liberal, neoliberal. Son conceptos que se han inventado para no decir nada, o porque tampoco lo entienden, o no se dan cuenta de que ya sucumbieron.

“Si la izquierda y la derecha brotaron de Francia, y algunos pensaban como Robespierre, entonces se enfilaban a un término que ya se disolvió. Procuro evitar esas profundidades. No quiero llegarle a ese público que supone que tiene todo. No lo tienen y prefiero repartirme con los que tienen muy poco.

“Mi comedias, tanto de televisión como de teatro, requieren un público que tenga una instrucción, no un desconocimiento total. Tampoco es por ambición.”

-Halló humor en la pobreza de El Chavo. ¿Lo podría desarrollar en la riqueza, en un chavo de Las Lomas?

-No, porque no he convivido con los ricos de Las Lomas ni conozco sus costumbres. No me gusta hablar de lo que no sé, que es muchísimo. Sé mucho de futbol, pero no de béisbol. No sé ni máiz.

-¿Puede desaparecer El Chavo? Ya casi no hay vecindades.

-Está desapareciendo la forma, pero no el fondo. Ya no hay vecindades como aquellas. Shangai está lleno de vecindades. El fondo quizá esté peor hoy, porque hay una base social menos fuerte. Antes había un poco más de poder familiar. El riquillo que comete atropellos es más fuerte ahora. El pobre ya tampoco se deja tan fácil.

“La vecindad de El Chavo tenía cierto confort. Se formaba una pequeña sociedad, una ciudad en chiquito. Un Don Ramón que no pagaba la renta existe lo mismo en Las Lomas o en El Pedregal.”

-Ya no hay tipos como el casero bonachón, el señor Barriga, sino inmobiliarias y arrendadoras impersonales, frías al cobrar.

-Sí. A mi mamá le pasó. Se retrasó en una hipoteca y el banco se quedó con todo. Es el establishment… ¡cómo me cae gordo usar estas palabras! En El Chavo no podría ser en un condominio. El Chavo ya debe estar viejo. Hace 35 años tenía ocho… no, viejo no. En todo caso debe ser un buen hombre.

-¿Hoy será El Viejo del Ocho?

-No, y no sé qué le va a pasar. Todas las historias son así y no acaban. Este mundo es maravilloso y está en evolución.

-¿Por qué no le ha dado una casa, una familia a El Chavo?

-El Chavo no conoció a su mamá y la literatura es algo diferente. Su sueño es comer una torta de jamón.

-¿A quién quiere más, a El Chavo o a El Chapulín?

-El Chapulín me abrió las puertas y me identifico más con él porque soy chaparro, feo, tonto, débil, pero valiente, porque quien carece de atributos se enfrenta a los problemas. Todo me da miedo, pero me enfrento a lo que me pongan.

¡Chanfle! Se me chispoteó. Es que no me tienes paciencia…

 

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