La marea verde arrasa: el aborto legal ya tiene media sanción en Argentina

La Cámara de Diputados escuchó nuevamente a la marea verde que en las calles reclama la legalización del aborto y aprobó en general el proyecto que permite la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 14 semanas de gestación. La iniciativa pasará ahora al Senado, donde se espera un trámite rápido como en la Cámara baja. Las argentinas sueñan con un fin de año verde y confían en que este 2020, marcado por la pandemia, será el del aborto legal.

Como en 2018, los diputados aprobaron la legalización del aborto, esta vez con un proyecto emanado directamente desde el Poder Ejecutivo. La iniciativa alcanzó 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones después de una maratónica jornada de más de 20 horas. Hubo una explosión de alegría en las bancas colmadas de pañuelos verdes y en las afueras del Congreso, donde una multitud esperaba la media sanción en una extenuante vigilia.

(Foto: EFE)

La legalización del aborto se discutió por primera vez en el parlamento argentino en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-19), cuando fue aprobada por los diputados pero rechazada en el Senado en medio de enormes movilizaciones de mujeres.

Este año, la iniciativa de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) fue presentada por el presidente Alberto Fernández como un modo de “garantizar que todas las mujeres accedan al derecho a la salud integral”. “Soy católico pero tengo que legislar para todos. Es un tema de salud pública muy serio”, indicó el presidente Fernández el jueves.

Durante el debate, las promotoras del proyecto pidieron al Congreso que se elimine la clandestinidad para evitar las miles de muertes de mujeres que se someten a estas prácticas y ponen en riesgo su vida. Analistas de salud calculan entre 370.000 y 520.000 los abortos clandestinos anuales en Argentina, con 39.000 internaciones cada año en centros de salud pública. 

(Foto: EFE)

La sesión

Pese a que muchos de los 164 discursos tuvieron un tono vehemente y pasional, no se recreó el clima de confrontación que tuvo el debate en 2018 y predominó un clima de respeto. En el arranque de la sesión, hubo dos intentos de la Coalición Cívica de trabar el debate y postergarlo, a través de mociones que fueron rechazadas. En primer lugar, la santafesina Lucila Lehmann pidió aplazar el tratamiento hasta después del 6 de enero de 2021, a raíz de la cercanía de las fiestas de fin de año, sensibles a la tradición cristiana; y después el bonaerense Javier Campos reclamó someter la discusión a una consulta popular.

(RONALDO SCHEMIDT / AFP)

En representación del Frente de Todos, Cecilia Moreau fue la encargada de abrir la ronda de discursos y afirmó que iniciar la discusión un 10 de diciembre es una “fecha simbólica” para “conquistar un nuevo derecho”. A su entender, el proyecto “viene a ofrecer una respuesta concreta a un problema de salud pública y estructural que existe” en la Argentina.

En tanto que en representación del rechazo, la primera en exponer fue la vicepresidenta de la comisión de Salud, Carmen Polledo (PRO), quien insistió en que el embrión ya conforma un organismo vivo y no solamente un conjunto de células.

“Nosotros nos la jugamos. No somos tibios. Defendemos lo que queremos. Defendemos la vida. La prueba más contundente no es jurídica, ni científica, ni siquiera ética: es el amor de la madre y el hijo que lleva adentro”, afirmó al salir al cruce de la diputada del Frente de Todos Carolina Gaillard, quien había pedido “jugársela” y “no ser tibios” en la defensa de la legalización del aborto.

No faltaron tampoco las exposiciones llamativas entre aquellos diputados que se manifestaban en contra de la IVE. 

La diputada del PRO Dina Rezinovsky calentó el debate al acusar al oficialismo de “comprar” votos a favor del aborto legal “con la billetera”. “Con la billetera están comprando diputados oficialistas, me frustra saber que estén dando vuelta diputados”, denunció. “Esa marea (verde) de la que hablan es un simple charquito”, chicaneó, al cuestionar a los militantes a favor del aborto. Integrante de la comunidad evangélica, Rezinovsky agregó: “Yo no voy a hablar desde la religión, aunque bien podría hacerlo, pero si tanto les molesta Dios, sáquenlo de la Constitución”.

(Foto: EFE)

El diputado del Frente Cívico y Social Luis Contigiani afirmó a los gritos que quienes están a favor del proyecto de legalización del aborto “invisibilizan que hay vida en el feto o en el embrión”. Para el legislador el supuesto “drama” que separa a las dos posturas, es que una de las dos partes no reconoce la vida biológica existente, ya sea en “un conjunto de células, un tumor o lo que sea”.

Para Beatriz Ávila, legisladora del Partido por la Justicia Social por Tucumán, el aborto “se está convirtiendo en un moderno genocidio”. “Uso esta palabra”, aclaró la diputada, “porque es la que utilizó Ginés (González García). Hablar así genera violencia sin precedentes. No nos engañemos: el aborto no significa que vamos a encontrar una solución mágica, no significa que vamos a ser un país del primer mundo o vamos combatir la pobreza”, dijo a sus pares.

Rubén Manzi, de la Coalición Cívica por Catamarca, apeló a la ética médica y a la bioética y terminó hablando del “código de barras del ser”. Para Manzi, la vida de “cualquier ser humano” surge “cuando se une un espermatozoide con un óvulo”. Es en ese momento, aseguró, que se da el “nacimiento de una cadena de ADN, que es lo que nos hace humanos, que es lo que se llama genoma, la identidad que nos va a acompañar desde la hora cero de nuestro Big Bang hasta la hora de nuestra muerte”. Ese genoma, graficó, “es como el código de barras que nos da el ser”.