La madre que marcó el rumbo contra la trata

Susana Trimarco cambió muchas cosas en Argentina. Pasó de ser una madre y abuela a una luchadora tenaz y consecuente para encontrar a su hija, captada por redes de trata de personas. Marita Verón desapareció hace 12 años y ayer fueron condenados algunos de los que estuvieron involucrados en su caso, pero ella no apareció. El caso es emblemático para el país, en el que hoy se combate este delito desde las leyes y la generación de conciencia en la sociedad.

 Florencia Halfon-Laksman – Tiempo Argentino (Argentina)

Cuando empecé con esto, estaba sola. Nadie me escuchaba. Nadie me creía», suele decir Susana Trimarco si alguien se interesa por escuchar lo que padece desde que su hija María de los Ángeles Verón desapareció en manos de redes de trata. Hace 12 años que cuenta su historia una y otra vez. A los que le creen y a los que no.

Aquella indiferencia que vivieron las Madres de Plaza de Mayo; la que todavía sufre la familia de Luciano Arruga; también les tocó a víctimas de proxenetas, que declararon en el primer juicio por la desaparición de Marita: no les creían. Por desconfianza, rechazo, negación, complicidad, o por todo eso, el terrorismo de Estado, el gatillo fácil y la trata de personas recién conmovió después de la reiteración del relato sobre cómo todo aquello se estaba cobrando vidas.

En 2012, la Sala II de la Cámara Penal de Tucumán absolvió a quienes ayer quedaron presos, a pesar de que en ese juicio hubo víctimas de las mismas redes que contaron en detalle no sólo que habían visto a la hija de Trimarco en prostíbulos regenteados por los imputados, sino sobre todo cómo ellas mismas también habían sido explotadas sexualmente. Los jueces no les dieron entidad.

«El modo en que Trimarco encaró la búsqueda y su preocupación por quienes vivían lo mismo que Marita marcó un paradigma»

Recién con el fallo que dictó las penas condenatorias, Trimarco confirmó que había conseguido hacerse oír en la justicia. Y con ella las víctimas. Las que declararon en el juicio. Las cerca de 2000 que fueron rescatadas desde la aprobación de la ley (que espera su reglamentación). Y la cantidad incalculable de mujeres que todavía esperan ser liberadas.

El modo en que Trimarco encaró la búsqueda y su preocupación por quienes vivían lo mismo que Marita marcó un paradigma. Hoy no hay dudas de que las redes de trata existen. Lo dicen los testimonios, la legislación, los detenidos, y las decenas de oficinas que se abrieron en todo el país para combatir este delito, aunque por ahora esté lejos de ser exterminado.

Hay algo más, que ahora expresa Trimarco cuando describe su causa: «Hoy podemos decir que hay decenas de chicas que volvieron a vivir en libertad, que trabajan y estudian gracias a todos los que apoyan esta lucha.»

 

Leer artículo aquí