La lucha por la igualdad de género

El Día de la Mujer se conmemora mañana en todo el mundo con un llamado a que los hombres participen de la lucha por la igualdad de género. En América Latina, pese a los avances, algunas situaciones de desigualdad, discriminación y feminicio se reiteran. Y, en una región en la que la principal fuente laboral de la mujer es el empleo doméstico, resulta fundamental exigir condiciones dignas. Los derechos que asisten al género son aún escamoteados o negados, explica la mexicana Marcela Lagarde.

 Melissa Sepúlveda – El Mostrador (Chile)

El sentido de algunas conmemoraciones parece difuminarse con el pasar del tiempo. En el caso del 8 de marzo ha ocurrido así. Si a principios del siglo XX se trataba de una fecha en la cual se recordaba la valiente lucha de las sindicalistas por condiciones laborales dignas y derechos políticos, actualmente se ha transformado en una instancia comercial más de la sociedad de mercado. Como parte del movimiento feminista, es difícil no volver la mirada hacia una larga historia de lucha, que tiene también su arraigo en nuestro pasado reciente. No debemos olvidar que durante la dictadura de Pinochet cada 8 de marzo las mujeres, pobladoras, trabajadoras, estudiantes y activistas por el fin de la opresión militar hicieron suya esta fecha para protestar por el fin de un régimen autoritario y represivo que significó enormes retrocesos en sus condiciones de vida.

Las transformaciones neoliberales, iniciadas por la dictadura y profundizadas en los gobiernos democráticos, crearon un escenario pavorosamente similar a aquel enfrentado por las sindicalistas de inicios del siglo pasado: la precariedad laboral es hoy la norma antes que la excepción. Reformas cosméticas como el postnatal sólo enmascaran el hecho de que un porcentaje mayoritario de los empleos más inestables y con peores remuneraciones son los de las mujeres. El retail, los call centers y las faenas agrícolas son la cara menos exitosa de un modelo de desarrollo que tiene por objetivo el aumento de la desigualdad y el crecimiento económico a costa de una vida insegura.

«Esta fecha nos debiera hacer pensar en la urgencia de una Ley de Identidad de Género. Es prioritario apoyar las iniciativas que intentan conquistar condiciones dignas para quienes no se sienten conformes con su identidad de género y de esta forma comenzar a cambiar poco a poco las desigualdades existentes en nuestro país»

Otro punto que sigue pendiente es el de los derechos sexuales y reproductivos. El sistema público de salud, sumido en la precariedad que impone el modelo mercantil, no es capaz de ofrecer una atención digna, sin violencia obstétrica y que permita una sexualidad responsable. Asimismo, la inexistencia de un aborto libre y seguro condena a la vulnerabilidad a miles de mujeres que deben lidiar clandestinamente con sus embarazos no deseados. Los avances en este sentido han sido nulos; Chile es uno de los países que más reprime a las mujeres en su autonomía corporal.

Por último, la violencia institucional que hoy sufren las personas trans nos debiera resultar inaceptable a todas y todos. Por eso, esta fecha nos debiera hacer pensar en la urgencia de una Ley de Identidad de Género. Es prioritario apoyar las iniciativas que intentan conquistar condiciones dignas para quienes no se sienten conformes con su identidad de género y de esta forma comenzar a cambiar poco a poco las desigualdades existentes en nuestro país.

Mariana Carbajal – Página 12 (Argentina)

Casi trescientas mujeres fueron asesinadas en el país durante 2013 como consecuencia de la violencia de género. En otras palabras: se registró un femicidio cada 30 horas. La cifra creció un 16 por ciento en relación con el año anterior. Es el número más alto de los últimos seis años, destacó, con dolor, Ada Beatriz Rico, directora del Observatorio de Femicidios en la Argentina que lleva adelante La Casa del Encuentro, al presentar ayer en el Centro de Información de Naciones Unidas (CINU) las últimas estadísticas. “Los números no son sólo números. Son historias de vida”, apuntó Fabiana Tuñez, titular de la ONG, para darle cierta humanidad a tanto espanto. La expresión más extrema de la violencia hacia las mujeres dejó en el último año 405 chicos y chicas huérfanos, la amplia mayoría de ellos menores de edad. “Son las víctimas colaterales del femicidio”, agregó Rico. La entidad anunció que impulsará un proyecto de ley para quitarle la patria potestad a los femicidas cuando tienen hijos en común con la víctima, y contó como caso testigo el de una niña de siete años, hija de una joven asesinada por su esposo en 2008, que es obligada por la Justicia de Jujuy a ver dos veces por semana a su padre y asesino de su mamá.

«Lo que vemos es que cuando la mujer hace la denuncia queda sola. Falta garantizar el acceso a Justicia, con funcionarios judiciales especializados. Otro problema que observamos es que a las mujeres no se las informa sobre qué pueden hacer, se la sigue menospreciando en el ámbito de los tribunales, cuando van a denunciar»

El informe fue presentado ayer en el CINU. Su titular, David Smith, fue el anfitrión y destacó la importancia de que los medios de comunicación se ocupen del tema. Además, leyó el mensaje del secretario general de la ONU, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que se recuerda mañana. Del panel participó también la titular del Programa contra la Violencia Doméstica de la Fundación Avon, Sabrina Landoni, entidad que viene apoyando el trabajo de La Casa del Encuentro, entre otras actividades que lleva adelante para concientizar sobre esta problemática. Al cierre, se refirieron al tema los padres de Wanda Taddei, por cuyo femicidio fue condenado a prisión perpetua su esposo y ex baterista de Callejeros Eduardo Vázquez, y Lola, la madre de otra joven, Liliana Garabedian, cuyo cuerpo apareció sin vida en diciembre de 2010, en las afueras de la ciudad de Catamarca, sin que haya hasta el momento ningún imputado por el caso. La familia sospecha que pudo haber sido su esposo y padre de sus dos hijos, el autor del hecho.

“Lo que vemos es que cuando la mujer hace la denuncia queda sola. Falta garantizar el acceso a Justicia, con funcionarios judiciales especializados. Otro problema que observamos es que a las mujeres no se las informa sobre qué pueden hacer, se la sigue menospreciando en el ámbito de los tribunales, cuando van a denunciar”, opinó Tuñez, en diálogo con Página/12. De los 295 femicidios, 32 de las víctimas habían realizado previamente una denuncia contra quien luego termina matándolas; 14 habían obtenido en la Justicia medidas de exclusión del hogar del agresor o prohibición de acercamiento, cifras similares a las registradas en el informe de 2012.

Anaiz Zamora Márquez – Cimac Noticias (México)

En el marco de la conmemoración del 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, el Senado de la República condecoró hoy a la antropóloga y feminista Marcela Lagarde y de los Ríos con la Medalla Elvia Carrillo Puerto, en reconocimiento a su labor de defensa y protección de los Derechos Humanos (DH) de las mexicanas.

Al llegar al salón de plenos del recinto legislativo, Lagarde recibió una ovación de pie por su trayectoria de más de 36 años como académica e investigadora, además de una Legislatura como diputada federal.

«Hay mujeres amenazadas por defender sus derechos y los de las víctimas de violencia, mientras que la mayor parte de las mexicanas vive en pobreza con altos grados de marginación, explotación y violencia»

La impulsora
de la tipificación a nivel federal del delito de feminicidio ocupó su lugar en el presídium. La ceremonia inició con una semblanza de la vida y obra de Elvia Carrillo Puerto, primera mexicana en convertirse en diputada en 1923.

“Recibo en persona esta medalla, pero también de manera colectiva para el movimiento feminista”, fueron las primeras palabras con las que la docente de la UNAM comenzó su discurso de agradecimiento por un reconocimiento que –dijo– “fue impulsado por legisladoras que aún realizan su trabajo en un contexto de desigualdad de género”.

“Los derechos nos siguen siendo escamoteados o negados a las mujeres”. Advirtió que en la actualidad hay mujeres amenazadas por defender sus derechos y los de las víctimas de violencia, mientras que la mayor parte de las mexicanas vive en pobreza con altos grados de marginación, explotación y violencia.

 

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