La lucha desde las bases y el Parlamento

Honduras

El Partido Libre, conducido por el ex presidente Manuel Zelaya, continúa en un proceso de lucha desde las bases y desde el Parlamento para enfrentar la represión del gobierno de Juan Orlando Hernández, al que considera una dictadura. Plantea la pelea en los campos político, económico, ideológico, pero también apunta al fin primordial de la revolución inevitable. 

Facebook Xiomara Castro

Galel Cárdenas – Alainet (Ecuador)

Hemos expresado desde hace algunos años que la oligarquía y sus aliados nacionales o extranjeros, no cederán el poder en paz y  de buena gana. Porque la lucha de clases en el país está llegando a su clímax.

Los acontecimientos que estamos experimentando son solamente un preludio de sucesos peores y de mayor violencia de Estado. Y si a ello le agregamos el anticomunismo desquiciado de Juan Orlando Hernández (JOH) y su ambición megalómana del poder público,  la dictadura será el contexto natural de su conducta represora y asesina.

Y algo más que debemos entender desde ahora, no es solamente una lucha de LIBRE en el congreso nacional, es una lucha popular, que debe organizarse y establecer un plan estratégico de unidad de todos los sectores de la población: obreros, campesinos, pobladores, universitarios, amas de casa, maestros, etc.

Va a ser necesario un Frente Nacional de Lucha contra la dictadura. Esto también lo habíamos escrito en algún momento. Y no se necesita ser adivino, profeta o iluminado para leer lo que ha acontecido durante el tiempo transcurrido entre el golpe de Estado y el momento que ahora sucede de manera casi vertiginosa.

Es una lucha política, económica e ideológica;  la primera está siendo librada por LIBRE, pero deben conjuntarse todas las fuerzas sociales bajo un lema común y unos cuatro o más puntos de agenda estratégica. Tal vez sea la lucha más visible y más asimilable que las otras, por su carácter dinámico, activo y fácil de captar a través de las imágenes que transmite la televisión  favorable a nuestras causas. Aquí es donde se organiza el Frente Nacional contra la Dictadura.

“No es solamente una lucha de LIBRE en el congreso nacional, es una lucha popular, que debe organizarse y establecer un plan estratégico de unidad de todos los sectores de la población”

La segunda es una lucha por salvaguardar la economía doméstica, la del consumo de los cereales culturales de nuestros ancestros, los derivados del petróleo, el transporte, el salario mínimo, etc. El combate permanente contra el neoliberalismo económico que nos está asesinado mansalva. La lucha económica es difícil de captar, a veces incomprensible por el grado de analfabetismo cultural que padece el pueblo hondureño y ciertos líderes de nuestra revolución. Es una lucha que debe partir de datos y de una formación cultural en este aspecto tan abstracto. Es una lucha diaria, cotidiana, que no se ve, sólo a medida en que los precios  son  impuestos por  la burguesía rapaz, deshumanizada y explotadora a más no poder.

La tercera es la lucha más compleja,  porque se trata de captar el fin primordial de la revolución inevitable  que preconiza Manuel Zelaya Rosales.  Es la lucha por las ideas, por el cambio de sistema político, por el contenido de una revolución socialista. Es una lucha que debe librarse con formación política, porque necesitamos que el pueblo entienda y asimile la minuta doctrinaria del proceso liberador. Es la lucha que se libra en los medios de comunicación que siendo propiedad de la oligarquía, manipulan con saña la información,  y crea en ciertos sectores,  una falsa dimensión de la realidad objetiva.  Es una lucha contra la transmisión de los medios masivos oligarcas de la idea de que los revolucionario se comen  los niños, arrebatan propiedades, son demoníacos y además padecen de una locura extrema, por eso actúan de manera rara, extraña, anómala, e inaudita, propia de los locos de manicomio.

Esta lucha se debe librar con mayor serenidad y capacidad de desmontar cotidianamente los esquemas enajenantes de los medios de comunicación que, como dicen los manuales norteamericanos,  son las armas efectivas de la contra revolución.

Todas las tres luchas son paralelas, se dan al mismo tiempo, y para ello debe haber equipos de trabajo que dirijan estos compartimentos fundamentales del proceso de independencia patria.

Claro se está hablando de la dirección científica del proceso político y no de una dirección liberal, espontánea y anárquica de la lucha política, económica e ideológica.

“La lucha de David contra Goliat será difícil pero no imposible, si el pueblo toma conciencia de que es necesario derribar la dictadura mediante los métodos de la no violencia en todas sus dimensiones”

Los acontecimientos que devienen en el curso de estos últimos días es la pauta de lo que le espera al pueblo. La represión  desproporcionada, el asesinato, los atentados, el arrinconamiento de los líderes, la satanización de los  diputados de LIBRE  y su anulación soberana,  la manipulación perversa de la información, el pago de periodistas, en fin, el más variado naipe de cartas marcadas con que cuenta la dictadura.

El enfrentamiento con las fuerzas de la represión, el gobierno y sus planes de aplastamiento de la lucha social, cada vez será más profundo y más sangriento. Es que el anticomunismo, la ideología fascista, la visión de que comunista muerto es comunista vencido, sigue en pie  en los planes de seguridad nacional, ahora en manos del presidente fraudulento y dictador en ciernes.

Desde esta perspectiva todos los acontecimientos serán vistos  por medio del lente del odio ideológico, político y militar. Los medios de comunicación serán financiados para provocar campañas subliminales y directas de combate a la lucha revolucionaria.

La lucha de David contra Goliat será difícil pero no imposible, si el pueblo toma conciencia de que es necesario derribar la dictadura mediante los métodos de la no violencia en todas sus dimensiones. Será difícil hacerlo, pero, ya se ha intentado.

Mientras tanto, es necesario concientizarnos para actuar en el momento propicio,  sobre la frase más contundente que ha expresado el líder nacional Manuel Zelaya Rosales: En Honduras la revolución es inevitable.

 

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