Estalla la falsa vitrina del Caribe

Puerto Rico 

La campaña mediática de Estados Unidos presentó a Puerto Rico como un modelo a imitar para la región por su carácter de Estado Libre Asociado. Sin embargo, esa vitrina que nubló la vista de todos los portoriqueños estalló con la crisis económica que está viviendo la isla. El debate se debe dar entre estatidad o independencia. La influencia del deshielo de EEUU con Cuba.

Foto: periodicolarepublica

Ricardo Alarcón de Quesada- Cubadebate (Cuba) 

Quienes visitan Puerto Rico comprenden por qué la llaman “la isla del encanto”. Lo palpan en el aire, en la luz, en el paisaje y también en la gente que la habita. 

Algo muy diferente provoca la dramática situación que vive su pueblo. Porque los puertorriqueños nunca han sido dueños de ese entorno maravilloso ni tampoco de su destino, amarrados bajo el dominio colonial, primero de España y durante los últimos 117 años de Estados Unidos.

Washington trató de engañar al mundo disfrazando a la colonia bajo el embeleco de un imaginario “estado libre asociado (ELA)” que promovía como una “una vitrina del Caribe” de las bienandanzas que la tutela norteña ofrecía generosamente. La experiencia para los boricuas fue bien diferente. Sus consecuencias sociales, políticas y económicas han encontrado siempre la resistencia popular muchas veces desconocida fuera de la isla.

Tras recorrer un largo camino el tema llega hoy a una coyuntura definitoria. El ELA fue rechazado por la mayoría absoluta del pueblo puertorriqueño en el plebiscito efectuado allí en noviembre de 2012 que las autoridades norteamericanas, hasta ahora, ignoran.

En los últimos años la situación se ha complicado hasta el extremo que el país no puede pagar sus deudas, la economía continúa decreciendo y urge encontrar una salida para la grave crisis financiera. La Asamblea Legislativa Local aprobó una ley enfilada a buscar una solución, olvidando, que ni ella ni ninguna otra institución del ELA posee capacidad soberana.

” El status colonial fue rechazado categóricamente por la población y ahora se comprueba igualmente que el modelo económico ha fracasado, ya no es viable, y quienes lo administran no tienen capacidad legal para enfrentar el desastre. La quiebra de su economía es consecuencia directa del sometimiento a los Estados Unidos “

Quienes verdaderamente mandan allá se lo recordaron. El 6 de julio de 2015 la Corte Federal de Apelaciones del Primer Circuito, ubicado en Boston, Massachusetts, que es la máxima instancia judicial para Puerto Rico, determinó la inconstitucionalidad de esa Ley y la anuló subrayando, argumento irrefutable, que es el Congreso Federal Norteamericano el que tiene plenas facultades sobre ese país y no la Asamblea insular.

Hay que agradecer a los jueces del mentado tribunal haber puesto el dedo en la llaga aunque, en rigor, repitieron lo que ya se sabía y lo han sufrido los boricuas por más de un siglo. Sólo que el recordatorio no llega en un momento cualquiera.

El status colonial fue rechazado categóricamente por la población y ahora se comprueba igualmente que el modelo económico ha fracasado, ya no es viable, y quienes lo administran no tienen capacidad legal para enfrentar el desastre. La quiebra de su economía es consecuencia directa del sometimiento a los Estados Unidos y cualquier medida, en las condiciones actuales, estaría exclusivamente en manos del gobierno federal.

La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz, el 15 de julio, se refirió a los problemas que afectan a Puerto Rico y de los que el gobierno federal evade su responsabilidad y se abstiene de tomar decisión. “Su falta de acción en cuanto a las herramientas que nos prohíbe tener y nos niegan, como es la quiebra, lo demuestran…son una serie de instancias en la que Estados Unidos continuamente nos ha faltado el respeto como nación”.

Esa actitud junto a la negativa de excarcelar a Oscar López Rivera hacen afirmar a Carmen Yulin que “el status de Puerto Rico es insostenible” y “el país tiene que decir basta ya”.

” Ahora, mientras los políticos discuten y los grandes emporios mediáticos descubren que Puerto Rico existe, decenas de miles de boricuas más se van, escapan del falaz ‘encanto’. No van hacia el paraíso. Los espera, como siempre, la pobreza y la miseria, pero también la discriminación, el odio racial y el desprecio, en los arrabales de New York y Chicago “

Por mucho tiempo la propaganda norteamericana se empeñó en presentar a Puerto Rico como un modelo para el resto de la América Latina con su economía supuestamente floreciente en un país libre, feliz y pacífico. Ocultaba el verdadero rostro del ELA: la destrucción de la economía autóctona, el dominio absoluto de las corporaciones yanquis, el desempleo generalizado, la emigración masiva, el grave deterioro del medio ambiente; y la persecución al movimiento patriótico, víctima del acoso y el espionaje del FBI y de otras incontables acciones hostiles, incluyendo asesinatos que han conmovido al país pero siguen totalmente impunes.

Hace ya más de diez años que ese modelo entró en la crisis que ahora alcanza titulares en la gran prensa. Desde entonces la economía se estanca o retrocede; luego de saquear sus recursos, no pocos inversionistas se han retirado de la isla; el déficit fiscal no dejó de crecer y más de la mitad de la población se ha visto forzada a emigrar: quedan en la isla unos 3.7 millones y su diáspora en Estados Unidos se acerca ya a los 5 millones según el último Censo oficial.

El pueblo, por su parte, ha librado una lucha admirable. Cuando por todas partes avanzaba la ola neoliberal, en Puerto Rico las masas trabajadoras impedían la privatización de servicios públicos esenciales; lograron con su lucha sacar al ejército invasor de Vieques y de otras bases militares; fueron sus estudiantes los primeros que tomaron las universidades y las calles exigiendo que la educación no fuera presa del lucro; soportando la represión que nunca ha cesado y enfrentando al Imperio más poderoso dieron su voto, en noviembre de 2012 rechazando, de modo aplastante, al régimen colonial.

Ahora, mientras los políticos discuten y los grandes emporios mediáticos descubren que Puerto Rico existe, decenas de miles de boricuas más se van, escapan del falaz “encanto”. No van hacia el paraíso. Los espera, como siempre, la pobreza y la miseria, pero también la discriminación, el odio racial y el desprecio, en los arrabales de New York y Chicago, en las granjas de la Florida y en otras partes. Su partida es la prueba irrefutable: la “vitrina” se cae en pedazos.

 

Luis Rivas- Sputnik

Boriquén –nombre de la isla en lenguaje nativo– sufre el calificativo más negativo producto de la poca imaginación de nosotros, los periodistas: “la Grecia de América”.

Más de cincuenta años después, la vitrina que pretendía vender el modelo de Puerto Rico a una América Latina en plena lucha por su liberación, le puede explotar en pleno rostro a la potencia colonial que dirige los destinos de la isla desde 1898.

El gobernador de la isla caribeña busca desesperadamente apoyos en el Senado de Washington D.C. para poder acogerse a la Ley de Quiebra de la legislación norteamericana.

Puerto Rico debe 73.000 millones de dólares y su jefe de Gobierno, Alejandro García Padilla, ya avisó hace semanas que esta deuda “es impagable”.

Cuando se escriben estas líneas, algunos senadores intentaban convencer a sus pares de la necesidad de acceder a la petición antes de las vacaciones de agosto y Hillary Clinton era de los pocos políticos norteamericanos que pedía públicamente encontrar una solución a la deuda puertorriqueña.

Ocupada militarmente por Estados Unidos en 1898, como botín de la g
uerra hispano-norteamericana, Puerto Rico nunca ha sido independiente, pero eso no significa que el fervor nacionalista e independentista no haya estado presente a lo largo de su historia.

En 1952, Washington inventó el actual estatus de la isla, el “Estado Libre Asociado” (ELA) que, resumiendo, otorga a los puertorriqueños el pasaporte USA, pero la defensa, la aduana, la política exterior o la moneda quedan en manos de la metrópoli, que no aplica al territorio caribeño las mismas leyes federales que rigen en los 50 estados de la Unión.

” En 1952, Washington inventó el actual estatus de la isla, el “Estado Libre Asociado” (ELA) que, resumiendo, otorga a los puertorriqueños el pasaporte USA, pero la defensa, la aduana, la política exterior o la moneda quedan en manos de la metrópoli, que no aplica al territorio caribeño las mismas leyes federales “

Durante décadas, la isla ha servido de base militar a la Marina estadounidense, que ha dañado a cañonazos la pequeña isla de Vieques; las facilidades otorgadas a las compañías farmacéuticas norteamericanas para instalarse en Puerto Rico les confirió el derecho de tratar como cobaya a la población local.

Así, miles de mujeres boricuas quedaron esterilizadas al “experimentar” píldoras anticonceptivas fabricadas por ciertos laboratorios.

Los puertorriqueños son norteamericanos de segunda división en la vida pública, pero no para engrosar las filas del Ejército, donde han sido utilizados como carne de cañón en todas las guerras donde la US Army ha estado implicada en el Siglo XX.

El puertorriqueño, Óscar López Rivera, ostenta el triste título de ser el preso político más antiguo de América; lleva más de 30 años en diferentes prisiones federales, lejos de su isla, acusado de “conspiración para la sedición”.

López Rivera, independentista, fue miembro de las Fuerza Armadas de Liberación Nacional, (FALN), un grupo que protagonizó más de cien acciones armadas durante los años 70. Por cierto, a López Rivera no se le imputa ningún acto que acabara con víctimas mortales.

Los prisioneros políticos boricuas siempre han tenido el triste honor de batir los récords de estancia en las mazmorras federales.

Recordemos a Lolita Lebrón, uno de los cuatro militantes independentistas que irrumpieron a tiros en el Congreso norteamericano en 1954, sin causar, tampoco aquí, ninguna muerte. Lebrón fue amnistiada por el presidente Carter en 1979.

” Los puertorriqueños son norteamericanos de segunda división en la vida pública, pero no para engrosar las filas del Ejército, donde han sido utilizados como carne de cañón en todas las guerras donde la US Army ha estado implicada en el Siglo XX “

Volviendo a la actualidad, la crisis de la deuda puertorriqueña es el culmen de una crisis político-económica que ha llevado al desempleo a un 12 por ciento de la población (más del doble que en la metrópoli) y al éxodo hacia Estados Unidos a cientos de miles de personas (mil familias al mes).

El fin de las exenciones fiscales a las empresas norteamericanas, decretado en 1996 y adoptado definitivamente en 2006, fue el inicio de dos décadas de estancamiento.

Puerto Rico es un mercado cautivo que importa de Estados Unidos, a precios más elevados que los continentales, la inmensa mayoría de los bienes que consume.

Es ese estatus de ELA el que propicia también aberraciones como el hecho de que cualquier mercancía destinada desde el extranjero a Puerto Rico debe ser desviada a puertos estadounidenses, descargada allí, y recargada en otros barcos de bandera estadounidense, con el coste consiguiente.

Mercado cautivo

Los puertorriqueños pagan más impuestos sobre la renta que los residentes en la Unión, pero a pesar de ello, los ingresos fiscales no llegan a cubrir los gastos del Gobierno.

Los independentistas y la izquierda puertorriqueña datan el origen de la crisis en la aplicación de medidas ultraliberales al inicio de los años 90 por parte del gobernador de la época, Pedro Roselló, líder del conservador Partido Nacional Progresista, el ” hermano ” isleño del Partido Republicano.

Roselló, gran admirador de las políticas de Ronald Reagan y Margareth Thatcher, inició el desmantelamiento del sector público que sus sucesores continuaron, desde la sanidad a la telefonía, pasando por la Universidad.

Sus rivales del Partido Progresista Pemocrático, no frenaron esta política de liberalización.

” Cierto es también que el sistema del ELA que tanto ha satisfecho a Estados Unidos, ha sido generoso con el llamado ‘mantengo’, los cupones para alimentos y otros productos que han aniquilado en muchos casos la ambición por mejorar y buscar un futuro menos dependiente “

El actual gobernador de la isla, García Padilla, del PPD, pidió a los expertos del FMI y del Banco Mundial la elaboración de un plan de reformas para intentar reducir el déficit público.

El resultado no podía sorprender a nadie; las dos instituciones solo conocen un tipo de respuesta: reducción de salarios, bajada del salario mínimo, rebajas en el coste de las horas extra, recortes en el número de empleados públicos, disminución de la retribución por desempleo…

Cierto es también que el sistema del ELA que tanto ha satisfecho a Estados Unidos, ha sido generoso con el llamado “mantengo”, los cupones para alimentos y otros productos que han aniquilado en muchos casos la ambición por mejorar y buscar un futuro menos dependiente.

” ¿Consentirían los legisladores norteamericanos un nuevo estado con una minoría independentista de un 5% de la población? ¿Estados Unidos tiene interés en acoger un nuevo territorio con características tan diferenciadas? “

Sin los cupones, el desempleo hubiera sido insufrible y el peligro de masivas protestas sociales un hecho imparable.

Se compró la paz social y se eliminó en gran medida la dignidad de las personas; los “sabios” del FMI y el BM subrayaban también que las ayudas sociales son tan elevadas que frenan la voluntad de aceptar un empleo, insistían, asimismo, en denunciar que en 10 años se ha reducido en un 40 por ciento el número de estudiantes, mientras que se ha aumentado en un 10 por ciento el de maestros públicos.

La crisis de la deuda puertorriqueña parece señalar el fin de un sistema, el ELA, incapaz de sellar ya las goteras por las que hace agua la panacea impuesta hace más de 60 años.

El representante de Puerto Rico en Washington y líder de la oposición en la isla, Pedro Pierluisi, propone que la solución para la crisis de su nación pase por obtener la estadidad, es decir, convertirse en el 51 estado de la Unión.

Pierluisi, que pone como ejemplo la incorporación de Hawai a los Estados Unidos, ha presentado un plan para realizar un referéndum en la isla en 2017. Si se impusiera la opinión que su partido defiende, convertirse en “una estrellita más”, la isla ser convertiría en Estado en 2021.

¿Consentirían los legisladores norteamericanos un nuevo estado con una minoría independentista de un 5% de la población? ¿Estados Unidos tiene interés en acoger un nuevo territorio con características tan diferenciadas?

Un estado latino

Puerto Rico, a pesar de décadas de asimilación política por parte de Washington y de aislamiento forzado de su contexto latinoamericano, mantiene una homogeneidad cultural, sustentada en buena parte en la lengua. ¿Aceptarían los congresistas norteamericanos un estado hispanófono?.

Después de 113 años bajo la tutela norteamericana, los puertorriqueños de la isla, que deben aprender también inglés en la escuela, han hecho del idioma español una de sus armas de diferenciación.

A ello hay que añadir la homogeneidad étnica. Cuando Hawái se convirtió en el 50 estado, apenas quedaba población autóctona.

Se dirá que en Puerto Rico tampoco quedan taínos, guanacabibes o caribes, pero en Estados Unidos sería considerado como un “estado latino” y, por lo tanto, diferente a los 50 existentes.

A los casi cuatro millones de puertorriqueños que habitan Boriquén, habría que añadir los casi cinco que viven en territorio continental.

¿Más de nueve millones de puertorriqueños podrían diluirse como teórica fuerza política o se unirían en la lucha por determinados fines?.

¿Cederían los congresistas del Capitolio en aplicar las leyes federales en Puerto Rico, territorio hasta ahora alejado de las ventajas económicas que suponer ser un estado a parte entera de la Unión?.

Hasta ahora, los puertorriqueños han respaldado la opción del Estado Libre Asociado, para muchos era una manera de no sentirse completamente fagocitados por otro país.

” Puerto Rico ya no puede ser jaleada como ‘la mejor respuesta a Castro’, para Estados Unidos el dilema en el futuro ya no serán tres opciones: estadidad, ELA o independencia. La solución será o independencia o añadir un estado más a la federación “

Pero va creciendo una mayoría cansada de un estatus con más de seis décadas de ambigüedad y antigüedad, por primera vez en su historia, los puertorriqueños expresaron en 2012 mediante referéndum su deseo de convertirse en el 51 estado norteamericano, en una votación no vinculante, como las celebradas en los años 1967, 1993 y 1998, en las que se impuso la opción por el Estado Libre Asociado.

La crisis actual de Puerto Rico y el debate sobre su futuro estatus coincide con el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.

Barack Obama se ha empeñado en normalizar las relaciones entre los dos países mientras los puertorriqueños se sienten algo ninguneados por el inquilino de la Casa Blanca.

Cuba abanderó siempre en la ONU las denuncias al carácter colonial del estatus de Puerto Rico; la postura de La Habana formaba parte del juego de la guerra fría en las aguas del Caribe.

Puerto Rico ya no puede ser jaleada como “la mejor respuesta a Castro”, para Estados Unidos el dilema en el futuro ya no serán tres opciones: estadidad, ELA o independencia.

La solución será o independencia o añadir un estado más a la federación, en cualquier caso, Obama y su Administración se ven obligados estos días a volver la vista hacia “su territorio” antillano: la crisis financiera podría afectar seriamente a la recuperación económica continental.

Cuba es un asunto importante y casi todos celebran la nueva era de relaciones entre La Habana y Washington DC, en esa dinámica política, a Obama le vendría bien escuchar la canción de Pablo Milanés “Son de Cuba a Puerto Rico”, uno de cuyas estrofas dice: “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”.

 

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