La investigación aplicada a la autonomía del desarrollo

A comienzos de la gestión kirchnerista el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) contaba con 1500 becarios y hoy tiene más de 9000. De esta transformación en la última década habla su directora, la doctora en sociología Dora Barrancos. Del vaciamiento del liberalismo en los ’90, a  la repatriación de los científicos. Del nuevo compromiso con la investigación científica y la aplicación tecnológica vinculada a la producción. Además, analiza la sociedad patriarcal desde una mirada feminista.  

dora barrancos

Roberto Caballero – Tiempo Argentino (Argentina)

Hace 20 años, Domingo Cavallo mandó a “lavar los platos” a los científicos del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), decretando la inutilidad del desarrollo científico autónomo en el marco del consenso de la utopía neoliberal que arrasaba el país.

En la última década, desde la repatriación de investigadores a la creación de Tecnópolis, la Argentina parece haber recuperado parte del tiempo perdido. Dora Barrancos es doctora en Sociología e Historia, experta en temas de género y directora del CONICET por el área de Ciencias Sociales y Humanidades. Integrante de la Juventud Peronista, estuvo exiliada durante toda la dictadura en Brasil. A la vuelta, en 1984 se alejó del peronismo (lo caracterizó como un movimiento populista conservador) y entonces dedicó sus esfuerzos a estudiar el modelo familiar burgués centrado en la figura del varón público y la mujer hogareña.

En diálogo con Damas y Caballero, programa emitido por Radio Madre (AM 530) durante todo 2013, dos décadas después del exabrupto cavallista, Barrancos comparte un balance positivo de la situación de la ciencia y la tecnología en el país.

–No tiene ninguna complejidad hacer el balance de lo que ocurría en los “90 y de lo que está ocurriendo hoy en día –dice Barrancos–. Efectivamente, el reto horroroso de Cavallo a nuestra querida Susana Torrado fue porque ella venía mostrando con su trabajo la magnitud de las exclusiones de aquel modelo. Era un tiempo de parálisis de recursos en el CONICET, había una inacción terrible en el campo tecnológico. Pensá que fue creado por el desarrollismo, con una cierta vocación por un desarrollo tecnológico propio, es decir, una dinámica tecnológica que se apegara a la innovación y que pudiera redundar en beneficios de tipo económico. La propia impronta desarrollista tenía bastante que ver con este principio de la tecnología. Lo cierto es que durante el gobierno de Menem esto resulta completamente paralizado, entonces hay una doble inflexión de los principios que había armado el CONICET a lo largo de su tiempo, que era el fomento de la investigación científica y al mismo tiempo una cierta devoción por la aplicación tecnológica que pudiera generar una autonomía del desarrollo. Los agentes que hacen la investigación y los agentes que se dedican al desarrollo tecnológico, no tienen ninguna neutralidad, hay desde vocaciones propias, deseos, hasta contagios con intereses que los exceden. De todas maneras quiero que quede muy claro el desinterés menemista, la política de la no política, de la inacción política, que vivimos con el neoliberalismo que Cavallo expresaba.

–Eran épocas de relaciones carnales, y también de una élite, en cierto punto, profundamente ignorante. Domingo Cavallo no parecía un tipo brillante, más allá de sus intervenciones en las facultades norteamericanas. Esa élite vino a plantear algo así como que todo lo hecho no servía para nada, ¿no?

–Ese proceso neoliberal tsunámico, perdón por el neologismo, tiene que ver con, al mismo tiempo, un gran desprecio, lo que se ve como una cierta ociosidad del conocimiento científico. Por otra parte, estos operadores del Estado, en aquel momento muy arrobados por el tsunami neoliberal, tenían principios conservadores y muy poco apropiados, si uno piensa en lo que es el desarrollo capitalista en general.

–En algún punto tributaban, o por lo menos yo lo entendí así, a La Noche de los Bastones Largos del onganiato.

–¡Exactamente! Es decir, había una dualidad ínsita. Por un lado este desprecio a la ciencia, porque “¿para qué servía la ciencia en un país que estaba todo volcado hacia afuera?”; y por el otro lado, no nos olvidemos, hubo un momento muy negro y muy tenebroso, que es cuando asume Carlos Menem y pone a los sectores más reaccionarios en el CONICET. Nosotros en aquel momento nos vimos obligadas a forjar una sociedad para intentar la defensa. Esa sociedad, lamentablemente, no fue muy exitosa en el tiempo porque duró mientras hubo esta resistencia.

–¿Cómo se llamó?

–Se llamaba Sociedad de Investigadores Científicos.

–Era un colectivo…

–Era un colectivo interesante que se reunía para denunciar a los reaccionarios. Recuerdo, por ejemplo, el caso de un informe de León Rozitchner, que había sido rechazado… Nosotros habíamos ingresado en el año 1988, 1989, y todas nuestras resoluciones volvieron atrás cuando ingresó el menemismo. Hay una noche negra en esa limitada transición que es comprarse el dogma neoliberal, pero muy negra, que recuerda, que rememora los peores momentos de la Argentina dictatorial, es decir, debemos recordar esto porque, sobre todo a los jóvenes por ahí no les queda muy claro, jóvenes científicos me refiero, ¿no? Hubo un momento muy serio donde el predominio de la conducción del CONICET estuvo en manos de agentes de la extrema derecha, en las comisiones había gente que no tenía ningún problema en ser identificado como nazifascista. Fue realmente muy, muy grave ese interregno.

–Una larga noche…

–Además había una limitante enorme de ingresos, de ausencia de becas, todo era de una capilaridad absoluta, y ahora quiero mostrar con toda evidencia lo que ocurre desde el 2003. Eramos 3000 investigadores en todas las áreas y después de esta década nos encontramos hoy con una masa de 9000 investigadores.

–¿Pasaron de ser 3000 a ser 9000?

–De 3000 a 8000 y tanto, 9000 con los ingresantes de ahora. En los últimos años se ha producido una expansión del 10% anual, es impresionante. Yo recuerdo haber estado en junta en el año 2001, y el ingreso era tan absurdamente capilar que podríamos contar así, en todas las áreas, no sé…

–Un puñadito por año…

–Sí. Hacia el 2003 el sistema de becas tenía 1500, 1600 becarios. Hoy tiene 9300 becarios. Eso es incontestable, y hay otra cosa que quiero agregar: la multiplicidad de perspectivas, de trazados ideológicos, de valores que tienen que ver con la pluralidad, incluyendo la política. Eso hoy día me parece la mejor carta para presentar al CONICET. Las comisiones se realizan de una manera tan plural que, quiero decirte que es compromiso de cada director cómo se formula la comisión con criterios ideológicos, geográficos y de género. La comisión tiene que tener estándares muy amplios en todas estas variables, es decir… perdón, el género no es una variable, es de constitutividad; Pero la geografía sí que es una variable, y esto si lo miramos muchísimo. Si hay un coordinador de la comisión que es del área capitalina, lo más cercano que se puede pedir como alterno, será alguien de La Plata, pero en general no nos permitimos que sean redundantes las representaciones geográficas; de la misma manera que establecemos muy bien qué tipo de dominios y orientaciones en los dominios de nuestros saberes existen de modo a que nadie, ninguna fracción ideológica se sienta lesionada.

–El CONICET trabaja mucho, hay investigaciones de todo tipo y rubro. Pero tengo una pregunta que tiene que ver con el funcionamiento del Es
tado, ya no un Estado bobo como se decía en los ’90…

–De bobo no tenía nada…

–Es verdad. Los bobos éramos nosotros. Visto el país del 2003 para acá, con todo el rescate que se ha hecho de la labor de los científicos, la repatriación, las mejoras salariales, las cuestiones de estabilidad, de blanqueo, de becas. Uno admite que se hizo mucho. Ahora, este Estado, que pone tanto, ¿utiliza luego los saberes generados en el CONICET, para, por ejemplo, ejecutar o desarrollar políticas públicas? ¿O todavía estamos hablando de una cierta morosidad, ya no de desinterés, sino cierta morosidad en articular a las distintas áreas del Estado?

–¡Una pregunta excelente! Hoy día hay un compromiso inmenso con lo que se llama “vinculación tecnológica”, es decir, es cómo se derrama de la ciencia básica y se hacen segmentos aplicados, luego se hacen fracciones muy aplicativas que van a parar a diferentes regímenes de producción; en este momento hay, inclusive, una articulación notable con YPF… y tenemos unas articulaciones notables con unos desarrollos en algunas áreas que seguramente van a ser, en algún momento, muy visibilizadas. Hay como, yo diría, calculo ocho patentes de primerísima significación para la Argentina.

–¿Yo lo puedo traducir a algo?, para entenderlo … Miguel Galuccio está en YPF, levanta el teléfono y llama al CONICET y dice: “Mándenme los 15 mejores trabajos de desarrollo porque necesitamos lograr el autoabastecimiento petrolífero…”

–Hay eso, y hay más que eso. Tenemos becas convenidas, tenemos ingresos que tienen que ver, tenemos hoy día hasta una asociación con YPF para, justamente, resolver el problema de llevar lo más rápido posible los recursos humanos que se necesitan para desarrollos estratégicos en el área de energía. Poca gente sabe que en este momento tenemos 30, 32 temas estratégicos, que significa que hay ingresos para la carrera de investigación científica para desarrollar esos temas estratégicos y hay becas post doctorales para esos temas estratégicos, y yo te digo que son los temas gravitantes que necesita nuestra comunidad y el país en general.

–Es algo así como “Argentina, año verde”.

–Yo puedo decir que en esto sí estamos pisando una Argentina año verde. No en vano un medio que nadie puede decir que sea proclive y colonizado por el actual gobierno, ha determinado que uno de los ministros más importantes es el de Ciencia y Técnica, que es Lino Barañao, una figura que no solamente es un ser muy inteligente y sensible, está muy atento a los seguimientos de las políticas que ha generado. Es decir, no es solamente alguien que inspira políticas, que llama equipos para esas inspiraciones y que luego tiene poca atención. Está encima. Esta propaganda para Lino es completamente interesada, es una propaganda que no solamente Lino se merece, sino que en alguna perspectiva dice que hay una acomodamiento muy interesante, real y complemento de la perspectiva creada por el propio kirchnerismo en materia de ciencia y técnica en nuestro país. Esto es, haber elegido a alguien como Lino Barañao está implicando el punto de corrección de observar, de querer determinadas políticas, y de poner al frente de ellas a quien efectivamente encarna esas políticas con toda convicción.

–Sería la persona indicada…

–…en el momento indicado.

–¿Qué dice sobre estos cambios que hoy el Italpark sea Tecnópolis?

–Tecnópolis es verdaderamente un hallazgo. Su diseño tuvo mucho que ver, desde luego, con la Unidad Bicentenario. Tenemos que reconocer ese esfuerzo y esa imaginería, y desde luego una aptitud completamente innovadora por parte, justamente, del ministerio en algo que efectivamente se vislumbraba cómo es… Aquí viene la historiadora, y plantea que la sociedad argentina siempre ha estado más cerca de lo letrado que otras sociedades latinoamericanas. De lo letrado, de lo innovador, que tiene que ver no estrictamente con actos de conocimiento, de cognición severos, sino con ese estado de apertura, de indagación, de búsqueda… Estado de descubrimientos que es muy propio de la sociedad argentina, por una razón: el largo desempeño de la educación, fundamental en la Argentina. Es lo único en lo que no podría haber disonancias entre los historiadores y las historiadoras, según régimen de pensamiento. Los liberales en la Argentina hicieron una apuesta fuertísima a esta cuestión de la educación, fundamental, eso se percibe, es reconocible desde luego en esto articularon varios sentidos políticos, la asimilación de los extranjeros que vinieron a este país y que también encontraron un valor relativo en el balance de adónde iban mejores oportunidades de trabajo y mejores oportunidades para el desarrollo de sus hijos. La educación ha estado dentro de los vislumbres, por así decir, de las masas de inmigrantes que llegaron a la Argentina. Además el ascenso bastante rápido que se podía hacer, por eso es una sociedad donde el ariete educativo permitió ir adelante en una perspectiva ascensional. Entonces, esto todavía fragua en la Argentina, todavía hace una fragua. Y a mí eso me conmociona mucho porque a Tecnópolis van las y los adolescentes de las clases populares, esos racimos que a veces vienen con comunicaciones más formales, con profesores, etcétera… Pero muchas veces van con los miembros de la familia y otras veces van simplemente con la banda de amigos.

–Por eso te decía lo del parque de diversiones, al que ahora se va a aprender y a inquietarse. 

–Eso me seduce muchísimo y me parece que justamente hacer ese conectivo que tiene que ver con lo lúdico, pero que al mismo tiempo despierta la sospecha de una pregunta, de un interrogante que significará un avance en la ciencia y la tecnología, me parece un dato notable de nuestra realidad. La verdad es que me emociona… En ese punto uno dice, yo me coloco medio decimonónicamente, sigo pensando en el papel liberador que tiene el conocimiento y el autoconocimiento, ¿no? Y en el papel liberador que tiene el acto colectivo del conocimiento, que no es solamente el individual, el acto colectivo.

–Hablemos de feminismo. Vos sabés mucho de ese tema. La pregunta es: ¿estamos mejor que hace una década?

–El feminismo es muy sencillo. Es una corriente ideológica, política, gnoseológica, esto quiere decir de conocimiento…  que tiene que ver con los derechos de las mujeres ¿Y por qué los derechos de las mujeres? Porque históricamente las mujeres han sido objetos subalternos. Ninguna sociedad trata de igual manera a varones que a mujeres. No hay ninguna sociedad en el mundo. De la misma manera que hay muchísimas dificultades, más allá de los avances que esta sociedad ha tenido, que ha plasmado, que se ha permitido plasmar dos leyes notables, la del matrimonio igualitario y la de identidad de género que son singulares hoy día, yo diría, en el mundo… porque en algunos países hay garantías sobre los géneros en disparidad, pero el nuestro tiene una ley explícita sobre la identidad de género, que para quienes no lo sepan, es que el Estado permite adoptar en plenitud la identidad subjetiva, más allá de lo genitales, de la anatomía, etcétera.

–¿Es revolucionaria?

–Esto es revolucionario, y lo es en serio… No hay en América Latina una ley como esta, no la hay. Y tampoco Europa tiene una ley así. En los países nórdicos se los reconocen prorrogativas. No me voy a meter en algo sobre el cual tampoco tengo experticia. Sí, la elemental, para decir que el derecho, generalmente, se mide en derecho negativo y  derecho positivo…

–¿Cuál es la diferencia?

–El derecho negativo es de las garantías, no se debe discriminar. En general podes decir, es un derecho negativo, claro, porque dice qué no debe hacerse contra aquellos que se deben tratar como iguale
s, como semejantes y tal. Entonces, para que se entienda, el feminismo fue un enorme combustible de, digamos, una enorme energía que tendió a reparar el sujetamiento, el sojuzgamiento, la heteronomía, la falta de autonomía de las mujeres. Es un fenómeno extraordinario, porque a lo largo de los tiempos se va manteniendo, aunque con ciertas desemejanzas. Uno no puede decir que siempre ha sido así. En el neolítico sabemos que el patriarcado todavía no existía, que probablemente por ahí existió… ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que cuando la tribu humana, que era tan precaria, que estaba tan sujeta a las circunstancias tremendas del medio, donde la sobrevivencia de la prole era básica, ahí no había diferencia de los sexos que remarcaran papeles diferentes en esa vida mínima que se tenía. Esto aparece después, en algún momento aparece el patriarcado, aparece la idea muy plasmada de la jerarquización de los sexos. El sexo masculino predomina, da las normas, rige las comunidades e inventa una diferencia de papeles fundamentales, con las que van a procrear  los varones. Entonces, allí estamos con un dilema fuerte, cada grupo histórico reconoce este fenómeno, pero con algunas disimilitudes. Ahora bien, hay momentos en la historia en los cuales el patriarcado se yergue con más fuerza, hay momentos en que está un poco más disuadido, por así decir. Yo siempre con mis vicios de historiadora y tal, y de haberme ocupado de estas cuestiones, digo que el siglo XIX es una tenaza, porque es paradójico que en un siglo donde los varones van a ganar más soberanía, dixit el liberalismo que va a avanzar, y las mujeres pierden exactamente en la proporción en la que los hombres ganan. Digamos que la asimetría se hace mucho más profunda. Entonces, cuanto más soberano es un varón, más retenida en el orden doméstico es la mujer, y allí vienen estas invenciones extraordinarias, ¿no? Santa madre, el ángel del hogar. Las dificultades para visibilizar la inteligencia igual de las mujeres. El siglo XIX es un siglo que autoriza plenamente la idea de que las mujeres son medio lelas y que apenas se parecen a los primates.

–Suponía que era anterior.

–Esto se decía en 1880, en 1890… Estamos a un siglo de estas expresiones. Yo siempre cuento que el principal pedagogo norteamericano tenía una prescripción notable acerca de qué materias debieran estudiar las mujeres, y no les recomendaba las matemáticas porque podían hacer estallar los ovarios… Entonces, había un problema de reproducción. El impedimento en la educación dentro del orden de las matemáticas de las mujeres tenía que ver con preservar la prolija reproducción humana, y esto se decía hace poco más de un siglo.

–Yo me río, pero es trágico…

–Es trágico. Ahora, ¡ojo! Sobrevivencia de esa estupidez humana, todavía hay. La verdad es que más allá de los avances, que nosotros tenemos muchos avances formales, la ley en la Argentina, efectivamente, gracias a la agencia feminista, gracias a las agencias feministas, avanzaron notablemente nuestros derechos. Pero, de todas maneras,  subsiste la rémora del pasado, graves rémoras. Hay una que subsiste y que es casi elemental, casi del sentido común: la diferencia en el mercado laboral.

–Todavía hoy se habla de trabajos de varones y de trabajos de mujeres.

–Hay sesgos graves en la demanda de trabajadoras y de trabajadores. Los adminículos de trabajo, las herramientas se han hecho mucho más debilitadas porque antes el cuento chino era que las mujeres eran más débiles. Vos observarás que soy bastante robusta, y que la verdad es que la debilidad mía no pasaría estrictamente por esta condición corpórea. Entonces tenemos enfrente un desarrollo tecnológico que ha permitido una gran plasticidad, y que le ahorra mucha energía al ser humano.

–Bueno, ya no es la fuerza física lo determinante…

–Pero, sin embargo, los lugares calificados siguen siendo masculinos…

–Salvo en la Argentina, donde tenemos una presidenta…

–No debe extrañar que tengamos una presidenta las mujeres en la Argentina, eso también lo decimos a menudo, tienen una fragua de protopolitización antes de la ciudadanía durante, y en estos años, notable. No ha habido contingente político que no tuviera contingente femenino. Las izquierdas en este país han tenido un acatamiento de mujeres notable. El Partido Radical ha tenido mujeres siempre, el Partido Peronista es el gran protagonista… Evita está ahí para indicar, digamos, el significado profundo que le dio el peronismo a la participación de las mujeres en la escena política con una primera incorporación de mujeres, en 1952, con un 30% en las bancadas del Congreso.

–Ahora sí: eso sería el derecho positivo.

–Ese es el derecho positivo porque en realidad allí, una vez que tenemos Ley de Sufragio Femenino de 1947, la primera oportunidad de voto fue en el año 1952 y ahí Evita sí fue extraordinaria. Avizoró muy bien la cuestión y dijo, bueno, ya se impuso el 30, el 33% para cada rama. Era la masculina, la gremial  y la femenina. Entonces este país tuvo, antes del cupo, una experiencia de al menos un 30 por ciento de participación de mujeres, y después vino el cupo, que fue un momento muy importante.

–Hace poco se derogó la Ley de Avenimiento que era…

–…una rémora monstruosa del pasado. Digamos que hemos incorporado conceptos, percepciones nuevas porque tenemos sentimientos nuevos, subjetividad nueva. Imaginate, acoso sexual en el siglo XIX. Eso no existe…

–Era como un piropo subido de tono.

–Por supuesto. El derecho de pernada era como natural, es un derecho viejo. No es un derecho que se instala en las sociedades feudales. Si uno podría decir que es antes. Cualquier patrocinio de un guerrero ganador es el derecho a tener…

–El botín de guerra, el gozar del botín de guerra.

–El uso del cuerpo de la mujer es un derecho, justamente, derivado de esa supremacía.

–En el caso de Ángeles Rawson, por ejemplo, ¿cuánto de los prejuicios, remanentes, los resabios del patriarcado, han estado dando vueltas alrededor del caso como para que se convirtiera en lo que fue?

–Yo creo que el caso es un crisol de manifestaciones de diversa índole, pero que se han cruzado allí y han hecho este híper-efecto de mediatización de violencia de género clarísima, ¿no? No entiendo cómo todavía hay gente que lo discute. Suelen haber muchísimos individuos con esas características, como el portero, muchísimos… Debe haberle tenido mucho tiempo un deseo grosero y bárbaro en alguna medida. Y la oportunidad fue esa. La niña debe haberse resistido, está la evidencia allí, y yo creo que el juez va a ser firme, lo estoy diciendo al momento del juicio oral. Creo que allí debo destacar algo: la fiscal ha tenido una sagacidad en la perspectiva de género, lo sepa o no lo sepa. La composición de una circunstancia, de un tipo de, digamos, de las acciones, la composición de la adolescente y la figura de este cuarentón, me parece que fraguó los sentidos básicos de la indagación, que no la traicionaron. Ella sabía que esto era un crimen doméstico, o bien peridoméstico. Así, porque el 90%, o tal vez un poquito menos, de los crímenes contra mujeres se realizan en circunstancias domésticas, peridomesticas, o vinculadas a la esfera doméstica. Hay una vieja propaganda del partido feminista mexicano que decía “ay, encuentras insegura la calle, pero el lugar más inseguro es tu hogar”.

–De acuerdo a lo que decís, entiendo que si el fiscal hubiera sido un varón con prejuicios o resabios patriarcales quizá no hubiera llegado a la misma conclusión.

–Se hubiera desorientado de manera exprofesa. En cambio, la fiscal, creo que apuntó nocionalmente todo lo que se ha derramado en materia de con
ocimiento de género, más toda la acción en torno de la antiviolencia. Y yo creo que eso es un dato importante de estos días. Esa fiscal honró la vida. Yo no la conozco, pero su sagacidad es digna de una mujer a la altura de los tiempos.

 
 

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