La intolerancia conservadora

Latinoamérica y El Mundo

La agenda de izquierda de Jeremy Corbyn, que podría revertir décadas de privilegios para los más ricos, desató una feroz ofensiva de la derecha y sus acólitos mediáticos. El premier Cameron dijo que el nuevo jefe de los ‘tories’ era un serio riesgo para la seguridad nacional, equiparándolo al EI o Al Qaeda. La amenaza real a la legalidad europea es su propio autoritarismo.

Jeremy Corbyn, nuevo líder del Partido Laborista británico - Foto: Archivo

Editorial – La Jornada (México)

Tras la elección del diputado Jeremy Corbyn como líder del opositor Partido Laborista, el primer ministro británico, David Cameron, publicó el domingo en las redes sociales que dicha formación política es ahora una amenaza para nuestra seguridad nacional, nuestra seguridad económica y la seguridad de tu familia. Esta declaración forma parte de una campaña convocada por el gobernante Partido Conservador, el cual pidió reproducir el mensaje de que el Partido Laborista representa ahora un riesgo serio para nuestra seguridad nacional.

Para poner en contexto tales expresiones, es pertinente recordar que Corbyn es un legislador que ocupa un escaño en la Cámara de los Comunes de manera ininterrumpida desde 1983, y que el sábado 12 fue elegido por amplia mayoría (60 por ciento) como máximo dirigente del Partido Laborista, imponiéndose a otros candidatos con mucho más peso político y quienes contaban con el respaldo de figuras prominentes del laborismo. Corbyn se distinguió de sus contrincantes por un discurso de izquierda con el que se ha mantenido congruente a lo largo de toda su carrera, durante la cual ha votado en múltiples ocasiones contra la línea oficial de su partido, desde que éste dio un radical giro a la derecha a finales de la década de los noventa.

” Cameron ha dejado al descubierto que la amenaza a lo que se tiene por democracia y legalidad en las naciones de Europa proviene en realidad de la postura totalitaria con que las fuerzas de la derecha pretenden excluir las propuestas que difieran en cualquier medida de las suyas: en suma, el corrimiento del conservadurismo británico hacia la extremada intolerancia política “

Lo que sorprende en la campaña de linchamiento emprendida por el conservadurismo británico es la impunidad con que el primer ministro y su partido tratan de engañar a los ciudadanos al satanizar a Corbyn, quien, a fin de cuentas, ha trabajado durante tres décadas bajo las reglas de lo que en Gran Bretaña se considera un sistema democrático, con todo y sus notorias inconsistencias.

De tal manera, los calificativos utilizados por Cameron resultan a todas luces desmesurados, pues colocan a un miembro del Parlamento británico en la misma categoría que las potencias occidentales adjudican a grupos armados como el Estado Islámico o Al Qaeda. 

Con la condena en semejantes términos contra un miembro del mismo sistema político del que forma parte, David Cameron ha dejado al descubierto que la amenaza a lo que se tiene por democracia y legalidad en las naciones de Europa proviene en realidad de la postura totalitaria con que las fuerzas de la derecha pretenden excluir las propuestas que difieran en cualquier medida de las suyas: en suma, el corrimiento del conservadurismo británico hacia la extremada intolerancia política, y en particular este más reciente desfiguro verbal de Cameron, no pueden interpretarse sino como una toma de posición que linda con un designio de exclusión de sus rivales políticos por métodos propagandísticos propios de las dictaduras totalitarias. 

Tariq Ali – La Jornada (México)

Las ironías de la historia nunca dejan de sorprender. Bajo cualquier criterio, Jeremy Corbyn es el líder más izquierdista en la historia del Partido Laborista. Él entiende que quienes hacen el mal en el extranjero no tienen muchas posibilidades de hacer el bien en casa. Es el antimperialista más férreo dentro del Parlamento.

El contraste con sus antecesores refrenda esta afirmación. El socialismo de Keir Hardie se tambaleó en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. Clement Attlee fue un gran reformista doméstico, pero en lo exterior su gobierno aprobó el ataque nuclear contra Hiroshima y Nagasaki. Michael Foot, como líder de la oposición, fue un rabioso defensor de la guerra de Margaret Thatcher para recuperar las islas Malvinas.

Los gemelos thatcheristas, Blair y Brown, acordaron compartirse el poder y crear así dos facciones hambrientas de poder sin diferencias políticas, salvo que Tony Blair estaba hambriento tanto de poder como de dinero. Él nos dio las guerras en la ex Yugoslavia e Irak.

” Las ironías de la historia nunca dejan de sorprender. Bajo cualquier criterio, Jeremy Corbyn es el líder más izquierdista en la historia del Partido Laborista. Él entiende que quienes hacen el mal en el extranjero no tienen muchas posibilidades de hacer el bien en casa. Es el antimperialista más férreo dentro del Parlamento. El contraste con sus antecesores refrenda esta afirmación “

Mientras, Gordon Brown se mostró totalmente ajeno a las vulnerabilidades del capitalismo financiado y gastó miles de millones de libras de los contribuyentes para rescatar a bancos que bien pudieron haberse dejado morir (después de devolverles sus depósitos a los ahorradores).

Ambos burocratizaron al Partido Laborista al neutralizar a la conferencia del partido, al que redujeron a una versión barata de los Demócratas de Estados Unidos: pura apariencia, cero sustancia. Despojaron de circunscripciones a los laboristas de la derecha para elegir a sus propios candidatos al Parlamento. Esta fue la única manera que encontraron para transformar a gran parte de Partido Laborista Parlamentario (PLP) en una colección de oficinistas, tanto hombres como mujeres, que gozaron de un exceso de promociones y se convirtieron en oportunistas de carrera.

Tres de ellos estuvieron en constante exhibición durante la campaña para sustituir a Ed Miliband, otro de la misma pandilla. Lo que resulta paradójico es que la reforma del sistema electoral interno del partido realizada por Miliband para apaciguar a los blairitas y a sus amigos de los medios tenía por objeto eliminar lo que quedaba del poder de los sindicatos dentro del partido y abrir las elecciones a agentes externos con la torpe esperanza de obtener a más electores indulgentes. ¿Quién hubiera pensado que esta estrategia daría resultados tan sensacionalmente opuestos a lo planeado? De seguro Corbyn no. Ni nadie más.

El diario The Guardian se alineó con Yvette Cooper, y sus columnistas blairitas se dedicaron a fustigar al dinosaurio de Islington olvidando que, para los más jóvenes, los dinosaurios son una de las especies más fascinantes y los echan de menos. El Daily Mirror respaldó a Andy Burnham.

” Nadie que conozca, vea o escuche a Corbyn puede dudar de su autenticidad. Yo he compartido con él varias plataformas durante los últimos 40 años. En los temas claves se ha mantenido firme. Lo que atrajo a los jóvenes y transformó su campaña en un movimiento social fue precisamente lo que aisló a las pandillas políticas tradicionales, siempre asociadas con los medios “

Nadie que conozca, vea o escuche a Corbyn puede dudar de su autenticidad. Yo he compartido con él varias plataformas durante los últimos 40 años. En los temas claves se ha mantenido firme. Lo que atrajo a los jóvenes y transformó su campaña en un movimiento social fue precisamente lo que aisló a las pandillas políticas tradicionales, siempre asociadas con los medios. Corbyn no está amaestrado, es discursivo y demasiado de izquierda; quiere revertir la privatización de los trenes, los servicios, etcétera. Muchos de los que se empadronaron lo hicieron
sólo para votar por él y para romper con el desabrido Nuevo Laborismo, carente de imaginación y visión.

Corbyn subestimó los cambios en Escocia, pero esto de hecho ayudó a su campaña. Un miembro del Partido Nacional Escocés que quería eliminar el redundante y exageradamente costoso programa Trident (de armas nucleares N de la T) es la representante escocesa Mhairi Black, de 20 años, quien dio un electrificante discurso que destruyó la postura de los tories sobre el tema.

Todo esto ayudó a la campaña de Corbyn. Si se ganó a Escocia, ¿por qué no a Inglaterra? Al tiempo que los miembros del laborismo eligen a su líder más izquierdista, la enorme mayoría del PLP es estrangulada por la derecha. Cualquiera que haya escuchado el discurso de Sadiq Khan tiene que haber notado las diferencias con la campaña de Corbyn. Las frases hechas de Khan fueron un recordatorio de lo aislado que se encontraba Corbyn dentro del PLP, pero ahora el nuevo líder llamará a reunificar el partido.

No hay manera de escapar al hecho de que la mayoría de los laboristas se opone a sus políticas. Me parece que tratarán de agotarlo, y de obligarlo a ceder una y otra vez hasta desacreditarlo (acuérdense de Alexis Tsipras en Grecia), pero dudo que estas tácticas funcionen. Corbyn entiende que en los temas claves no es posible ceder. Su cercanía a la agenda ecologista no es ningún secreto, y el único diputado Verde del Parlamento ahora tiene un apoyo sólido con el nuevo líder del laborismo.

” Sin duda trabajará para restaurar la democracia. Es la única manera en que los simpatizantes del laborismo en el país estén representados apropiadamente en el Parlamento. Nada de esto es fácil y por eso un movimiento poderoso, un nuevo modelo de ejército de campaña externo al Parlamento, seguirá siendo esencial. Es la única manera de garantizar que la agenda de Corbyn se cumpla “

Recuperar el transporte público de las manos de quienes quieren hacer negocio con él es otro elemento; hogares públicos económicos para los jóvenes y los ancianos ayudarán a reconstruir las comunidades. Un robusto régimen fiscal que pueda revertir décadas de privilegios otorgados a los ricos desatará una fiera ofensiva de Londres y sus acólitos mediáticos y políticos, pero Corbyn lo considera absolutamente necesario.

Desde finales de los años 70 la redistribución de la prosperidad en favor de los ricos y los muy ricos se ha elevado en Gran Bretaña a mayor velocidad que en cualquier otro país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Corbyn no está interesado en el poder por el poder mismo ni en amasar una fortuna personal. Dentro del partido, Jeremy Corbyn sin duda trabajará para restaurar la democracia. Es la única manera en que los simpatizantes del laborismo en el país estén representados apropiadamente en el Parlamento. Nada de esto es fácil y por eso un movimiento poderoso, un nuevo modelo de ejército de campaña externo al Parlamento, seguirá siendo esencial. Es la única manera de garantizar que la agenda de Corbyn se cumpla. Nada de esto ocurrirá de la noche a la mañana, y sus simpatizantes deben ser pacientes y no ponerse a gritar desde la tribuna. Algunos diputados laboristas desertarán… después de todo, ellos en algún momento dieron su alegre respaldo a la austeridad.

Pero pase lo que pase, ya no será posible para la autocensura de la BBC dejar fuera de la pantalla las opiniones del nuevo líder del Partido Laborista. Los muertos vivientes fueron vencidos, si bien sólo temporalmente. La política británica ha vuelto a la vida.

 

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