La implicancia de los testigos encubiertos

La revelación de la identidad de un testigo encubierto generó un escándalo en Chile. El hombre en cuestión, Raúl Castro Antipán, era un infiltrado de la Dirección de Inteligencia de Carabineros en la comunidad mapuche, pero también un delincuente con cinco condenas por terrorismo. Cuando se supo de quién se trataba fueron liberadas veinte personas que llevaban un promedio de un año en prisión preventiva. La fiscalía se valió de esta persona para encontrar culpables y meter gente en las cárceles.

 Jorge Molina Sanhueza – The Clinic (Chile)

El abogado Jaime Madariaga conoce al dedillo la historia detrás de Raúl Castro Antipán, el infiltrado de la Dipolcar en las comunidades mapuches, cuya operatoria quedó al descubierto en el juicio desarrollado en Angol, donde fueron absueltos dos jóvenes acusados de quemar un camión y asaltar una garita en la IX Región. El profesional asegura que el hecho de que el Ministerio Público haya incluido a Castro Antipán -un sujeto con cinco condenas, algunas de ellas por delito terrorista- no haya pasado un solo día en la cárcel, es al menos llamativo. En entrevista con The Clinic Online asegura que la estrategia usada por la fiscalía en estos casos, incluyendo a Castro Antipán como testigo, “es lo más parecido a Macondo” y que el sujeto necesita “con urgencia” una evaluación psiquiátrica.

-¿Cómo descubre a Castro Antipán?

-Él era un testigo de identidad reservada inicialmente en el llamado caso Tur Bus. Y a solicitud de la defensa de los imputados, donde también participaba, obligamos al Ministerio Público a revelar la identidad del testigo. Una vez que se reveló pudimos pedir la libertad rápidamente de personas que llevaban en prisión preventiva en promedio un año. 12 en el caso Tur Bus y 8 en el caso de Victoria

-¿Y por qué los tribunales accedieron?

-Porque los tribunales ahí supieron que este testigo de identidad reservada, del que se jactaba el Ministerio Público, no era sino un delincuente con cinco condenas. Y de delitos a los que la fiscalía llamaba delitos terroristas. Objetivamente, para la Corte de Temuco, como para los tribunales de garantía, parecía impresentable mantener a 20 personas en prisión preventiva por las declaraciones de un sujeto de esta naturaleza.

-¿Castro Antipán fue una fórmula que usó Carabineros para que cometiera delitos y así poder conseguir pruebas como se ha especulado?

-Yo sinceramente no lo sé. No tengo la respuesta. Lo que si parece es que después de haber conocido a Castro Antipán lo que si es necesario es un examen psiquiátrico urgente.

-Después de haberlo escuchado en los dos casos. ¿Todo lo que contó es mentira?

-Se supone que en las investigaciones uno encuentra algunas verdades, pero aquí las declaraciones de Castro Antipán son absolutamente contradictorias entre un caso y otro, con las policías; dice algunas cosas que son ridículas, otras que no. Algunas parece información que leyó en la prensa, otras que efectivamente que encontró en el lugar. Es decir que participó de los hechos.

-¿Y entonces?

-El asunto es que Castro Antipán ha sido condenado por cinco hechos que el Ministerio Público califica de terroristas. Es la única persona en Chile –si no me equivoco- que está condenada como terrorista y trabaja con la policía y que ayuda al Ministerio Público. ¡No es un hecho, sino cinco! Y además el Ministerio Público trató de protegerlo. ¡Increíble! Él no tiene derecho a beneficios, debería estar en la cárcel.

-¿Por qué la fiscalía tardó tanto en formalizar a Castro Antipán, aún cuando tenía todas las pruebas?

-Castro Antipán nunca había sido formalizado, hasta que nosotros como defensa en el caso Tur Bus lo pedimos. Y advertimos que si no lo hacían el Ministerio Público estaba dejando de cumplir con sus funciones y obligaciones. Porque al tener conocimiento de autor confeso de delitos, tenían que formalizar.

-¿Cómo califica la estrategia procesal que adoptó el Ministerio Público con estas personas y la inclusión de Castro Antipán? 

-Es lo más parecido a Macondo.

¿Ha descubierto otros casos donde la Dipolcar haya actuado de forma similar o algunos testigos que hayan tenido relación con este servicio de inteligencia?

-No. Yo no había tenido conocimiento de una situación similar.

-¿Cuál fue el rol que jugó la fiscalía en esta historia?

-Cuesta entender. El afán de querer meter gente prensa. Hay un afán estadístico. Buscan más culpables que culpas.

-¿Qué pasará ahora con los juicios que se vienen? ¿Hay un antes y un después de la declaración de Castro Antipán?

-Creo que los tribunales en general, el estándar ha sido permanentemente el mismo. Lo que ocurre es que la fiscalía aporta muy pocos antecedentes. Y como no los aporta, se demoran los juicios y en vez de reconocer su ineficacia en la labor investigativa, hace lo más fácil: culpar al tribunal.

-¿La fiscalía debería pedir perdón?

-Por ejemplo a estas personas que estuvieron presas, un año en promedio, con la declaración de este testigo que era de carácter “anónimo”. A lo menos la fiscalía debería pedirles perdón. La fiscalía buscaba que condenaran a 15 años a un grupo de personas, sólo con la declaración de Castro Antipán. ¿Entonces esa pretensión parece razonable? Claramente no. Es un país democrático, medianamente serio, cuando las instituciones funcionan, esto no es razonable.

 

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