La guerra asimétrica de EE.UU. contra Venezuela

El jefe del Comando Sur de EE.UU., general John Kelly, afirmó que los militares venezolanos “son leales a sí mismos, están esperando y mirando a ver qué pasa”. La red de bases militares norteamericanas en el continente se ha convertido en centros de operaciones para la desestabilización de las nuevas democracias latinoamericanas. El objetivo en Venezuela es el cambio de régimen. El tiempo del ‘golpe suave’ pareciera que se está agotando.

La guerra asimétrica de EE.UU. contra VenezuelaMario Ramos* – Alai (Ecuador)

“La seguridad de los EE.UU. es la institución más peligrosa del mundo” 
Roque Sáenz Peña (presidente argentino 1910-1914) 

Contexto estratégico 

El logro práctico, tangible, realmente trascendente en términos geopolíticos y económicos, es el surgimiento o re-surgimiento en América Latina de nuevas democracias con gobiernos auténticamente nacionalistas, defensores de su independencia y soberanía; esto es intolerable para los EE.UU, en el marco de su declive global. 
En EE.UU se interpreta como amenaza a su seguridad nacional, el advenimiento de un mundo multipolar caracterizado por la aparición de coaliciones regionales basadas en intereses que integran medios diplomáticos, económicos y militares, que se convierten en competencia para el sostenimiento de su hegemonía imperial. 
Si bien en Venezuela, Ecuador y Bolivia se habla del socialismo del siglo XXI o del Buen Vivir, el éxito concreto de esos pueblos y gobiernos hasta el momento, es haber conseguido dejar atrás ese neoliberalismo del ajuste salvaje, expresión de un capitalismo expoliador y especulativo de niveles colosales. En esta primera fase de consolidación de un poder alternativo o popular, no exento de todo tipo de emboscadas, la promesa socialista tiene por objetivo fundamental darle sentido estratégico a ese proyecto político, abordándolo como un proceso de transición gradual, complejo y contradictorio. 

La guerra asimétrica

La guerra asimétrica no es menos cruel y destructiva que cualquier guerra  convencional, sino observemos el conflicto Sirio para comprobar aquello. La estrategia asimétrica es una metodología que por conveniencia del interesado busca el empleo de tácticas no convencionales que permitan maniobrar con el menor costo político (y militar) posible al promotor o inductor de tal operación. Siria nuevamente es un claro ejemplo de ese tipo de guerra asimétrica en donde el actor estratégico cumple funciones vitales tras bastidores (1), mientras despliega fuerzas y recursos en el escenario que no le comprometen directamente, aunque la verdad sea un secreto a voces.

La doctrina enemiga, aplicación del poder inteligente, busca el empleo de la asimetría como factor crucial de éxito en base a la selección deliberada de toda una gama de recursos disponibles para adecuarlos a la situación. En aquello son muy leninistas: “Análisis concreto de la situación concreta”.

No admitimos la noción de asimetría desde la perspectiva de un simple desbalance en la paridad de fuerzas, por ejemplo, guerra-relámpago alemana (blitzkrieg) en la IIGM. Para nosotros la asimetría es una concepción estratégica cuya finalidad es adaptarse a un escenario complejo integrado por diversas variables a tomar en cuenta, que deben constituirse en elementos para la elaboración y despliegue de una operación integral. Aquí lo importante es no perder la iniciativa estratégica, y las acciones militares vienen después de haber generado las condiciones políticas, haber edificado la arquitectura de la intervención, lo que incluye guerra de cuarta generación, operaciones especiales, psicológicas y de inteligencia, terrorismo, empleo de todo tipo de ‘tapaderas’ para inserción en la sociedad, etc.

“Las acciones militares vienen después de haber generado las condiciones políticas, haber edificado la arquitectura de la intervención, lo que incluye guerra de cuarta generación, operaciones especiales, psicológicas y de inteligencia, terrorismo, empleo de todo tipo de ‘tapaderas’ para inserción en la sociedad”

Esa concepción ve a su objetivo como un ente al cual hay que hacerle colapsar, caotizarlo, afectando su centro de gravedad (variable no estática) y atacando sus puntos vulnerables, para paulatinamente ir destruyendo la cohesión, su libertad de acción e integridad de su sistema o proyecto.

Después de Vietnam, los gringos se preguntaron: ¿Cómo combatir una amenaza que no le inquieta las ventajas de nuestra tecnología y poder militar convencional? Creemos que a partir de esa experiencia se empezó a reflexionar sobre la asimetría en la guerra y de hecho esos desarrollos doctrinarios se han aplicado sofisticadamente en Libia y Siria, y estamos asistiendo a su empleo en Venezuela.

El manejo de los métodos asimétricos no anula el uso de los simétricos o la ejecución de una combinación de ambos. Si observamos la experiencia Libia, podemos concluir que si la inicial operación asimétrica (y encubierta, elemento básico de esa metodología) genera las condiciones políticas y diplomáticas necesarias, se da paso a acciones de tipo convencional: zona de exclusión aérea, bombardeo “para proteger a la población civil”, etc.

Bases militares gringas

Las fuerzas armadas de los EE.UU cuentan con nueve Comandos alrededor del planeta, son el Gran Hermano del disciplinamiento geopolítico global. América Latina es, siempre lo ha sido, el aérea estratégica que le permite sostener ciertas ventajas de hegemón frente a sus competidores en el mundo. Solo considerando la reciente historia, más de 30 años de neoliberalismo a ultranza le permitió erradicar las prácticas proteccionistas y soberanas de las economías nacionales en beneficio del capital financiero transnacional, y explotar sin control sus recursos naturales y mercados.

La red de bases militares dislocadas de manera funcional en territorio latinoamericano, con el pretexto de desplegar acciones antinarcóticos, se han convertido en centros de operaciones que cumplen la función de ‘liderar desde atrás’ la desestabilización de las nuevas democracias que han surgido en Nuestra América.

No sería extraño descubrir que desde esas bases se entrenan mercenarios (contratistas), paramilitares y comandos especiales, en operaciones de desestabilización, sabotaje, saqueos, promoción de disturbios, tácticas de cómo generar violencia extrema, etc.  

EE.UU. consiguió desplegar importantes bases militares en Colombia empleando la retórica de la ‘guerra contra las drogas’. El Plan Colombia fue presentado como un instrumento para enfrentar el narcotráfico, sin embargo, la evidencia empírica demuestra que ese fenómeno sigue campante, es más, no asombraría que esas bases se utilicen para el negocio con el objetivo de financiar las operaciones encubiertas que despliegan en la región. Hay antecedentes al respecto.

“¿Qué sentido tiene la presencia de tantas bases militares gringas, si los países de la Celac y la Unasur han declarado a su territorio como zona de paz?”

Las bases militares gringas en territorio colombiano permiten al menos tres cosas: a) tener en la mira al petróleo venezolano y los recursos de la región andino-amazónica, b) sabotear el proceso de integración suramericano y en general la unidad latinoamericana, y c) impedir la consolidación de los procesos políticos nacionalistas en determinados países de la región y la protección de sus intereses vitales.

Esas bases tienen la capacidad de ser empleadas como actor asim
étrico en un conflicto tipo Siria. Por otro lado, nos preguntamos ¿Qué sentido tiene la presencia de tantas bases militares gringas, si los países de la Celac y la Unasur han declarado a su territorio como zona de paz?

Dado que el objetivo es el cambio de régimen y no la resolución de un conflicto por la vía democrática y civilizada, el tiempo del golpe suave (2) se está agotando. Lo que se pretende es generar unas mínimas condiciones de ingobernabilidad (3) y caos que justifiquen la aparición de algún “ejército libre” o se construyan provocaciones en la frontera entre Colombia y Venezuela que eleven tensiones y se induzca a un enfrentamiento entre los ejércitos de ambos países, que luego justifiquen la ‘presencia ligera’ del aparato militar gringo. Las últimas semanas han puesto en evidencia el accionar de paramilitares colombianos en los estados fronterizos de Táchira, Mérida, Zulia, Barinas y Apure.

En especial el estado venezolano de Táchira se está convirtiendo en el eje central para las acciones desestabilizadoras por su ubicación estratégica y características geográficas. Es ahí por donde se infiltran paramilitares y bandas criminales colombianas para llevar a cabo actos violentos y asesinatos de funcionarios, como ya ha ocurrido. Nótese la similitud con lo que sucedió en Ucrania. El gobernador de Táchira José Gregorio Vielma Mora corre riesgo de ser asesinado.

 ¿Quién induce a la violencia en Venezuela?

La Fundación Internacionalismo Democrático Álvaro Uribe Vélez (FIDAUV) (4) que tiene entre sus miembros a connotados agentes de la CIA (5), está muy articulada con la oposición desestabilizadora venezolana y se ha convertido en el centro de reuniones de connotados enemigos de la Revolución Bolivariana.

Recordemos que la fundación de Uribe está enlazada con las ultraderechistas organizaciones Fundación Libertad y Desarrollo ( FLD), chilena; la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) dirigida por el ex presidente español José María Aznar; Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica), en donde uno de sus miembros es el golpista hondureño Roberto Micheletti y al máximo representante en Venezuela Peña Esclusa se le arrestó en Caracas con 900 gramos de C-4 y detonadores; la Alianza Parlamentaria Democrática para América Latina (APDA), encabezado por Adrián E. Oliva, que actualmente intenta organizar una cumbre con el propósito de elaborar un plan de apoyo a la oposición para el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. Todas esas estructuras reciben financiamiento de conocidas benefactoras del país sin nombre.

“Uribe busca provocar un conflicto en la subregión andina, con el objetivo de revertir los procesos de nueva democracia que viven Ecuador y Venezuela, y además en la actual coyuntura busca afectar la reelección del presidente Santos y el proceso de paz”

Entre los asistentes a las reuniones de coordinación de acciones desestabilizadoras regentadas por Uribe se encuentran:

a) Juan José Rendón Delgado, psicólogo y publicista político venezolano, dirige una agencia de estrategia y publicidad política, se le conoce como experto en campañas sucias y guerra psicológica. Apoyó las campañas de Juan Manuel Santos en Colombia, Enrique Peña Nieto en México y Porfirio Lobo Sosa en Honduras, entre otras. Consejero de Henrique Capriles Radonski.

b) El cubano-americano Otto Reich, ex funcionario de las administraciones de R. Reagan, George Bush (padre e hijo), fue embajador de EE.UU en Venezuela, y miembro de la USAID. Durante la guerra civil en Nicaragua, Reich estuvo a cargo de la Oficina de EE.UU de Diplomacia Pública para América Latina y el Caribe, involucrada en el lobby con los contras.

c) Ramón Guillermo Aveledo, político e intelectual venezolano, secretario ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

d) María Corina Machado, diputada en la Asamblea Nacional de Venezuela, cofundadora de la asociación civil Súmate.

e) A este grupo se suman ‘líderes estudiantiles’ como Yon Goicoechea, galardonado con el premio Milton Friedman para el Avance de la Libertad en el 2008. David Smolansky y Freddy Guevara miembros del partido Voluntad Popular creado por Leopoldo López. F. Guevara en el 2008 se incorpora al partido Un Nuevo Tiempo. Stalin González también militante del partido Un Nuevo Tiempo y Gaby Arellano.

f) A esta lista hay que agregar a su ex asesor José Obdulio Gaviria al cual la revista Semana lo incluye en su lista de los “mosqueteros de la derecha” colombiana y conocido como el estratega de Uribe.

g) Participa en las reuniones organizadas por Uribe, Mark Feierstein, funcionario de la USAID.

h) Actor clave en el proceso de desabastecimiento es Lorenzo Mendoza, dueño de Polar, el oligopolio más sólido de Venezuela.

No es la primera vez que el ex presidente colombiano Uribe busca provocar un conflicto en la subregión andina, con el objetivo de revertir los procesos de nueva democracia que viven Ecuador y Venezuela, y además en la actual coyuntura busca afectar la reelección del presidente Santos y el proceso de paz. Desde el 2011, al menos, Uribe dirige y concentra todos los esfuerzos por destruir a toda costa la Revolución Bolivariana.

Lo que se está implementando es una fase en donde se está utilizando en una relación favorable el máximo de poder desestabilizador en la parte débil del poder bolivariano que permita generar las condiciones para entrar en una fase de guerra asimétrica, ya que todos los demás métodos empleados para destruir la Revolución Bolivariana han fracasado. La presión va a ser continua y constante hasta provocar un desenlace. Se tiene que sofisticar la estrategia para contrarrestar la del enemigo.

Además, alentados por el exitoso golpe de Estado en Ucrania, Uribe y su red de sicarios, paramilitares, agentes de la CIA y toda su arquitectura injerencista, pretenden utilizar el escenario de desestabilización en Venezuela para oxigenar a las fuerzas de oposición en Bolivia, Ecuador y Argentina.

Cierre

EE.UU. procura mantener bajo su control a los gobiernos latinoamericanos, con el objetivo básico de evitar que se amplíen las manifestaciones de defensa del interés nacional, que incluye la protección de los recursos naturales.

La recuperación del concepto y práctica de lo público, en perjuicio de intereses financieros particulares locales e internacionales, de parte de gobiernos progresistas y humanistas, genera rechazo en la política norteamericana que utiliza todo tipo de medios para evitar que el proceso de conciencia nacional en América se extienda en unos casos, o se consolide en otros.

“La campaña de desinformación internacional quiere hacer ver a ese país como ingobernable y para apoderarse de sus riquezas naturales no escatimarán recursos para sumirla en el caos y violencia. Si cae Venezuela, el futuro es sombrío para el resto de Nuestra América”

Venezuela es al momento la democracia a destruir. Para esto han iniciado la guerra asimétrica. La campaña de desinformación internacional quiere hacer ver a ese país como ingobernable y para apoderarse de sus riquezas naturales no escatimarán recursos para sumirla en el caos y violencia. Si cae Venezuela, el futuro es sombrío para el resto de Nuestra América.

Para satisfacción de los pueblos latinoamericanos, en estos últimos días, en una demostración de dignidad que reconoce el valor de la democracia y soberanía de Venezuela, la Organización de Estados Americanos, manifestó su adhesión a esa nación con 29 votos a favor y tres en contra para evitar intromisiones a su autonomía, esto es síntoma del cambio geopolítico gestado en Nuestra América y provoca optimismo a la luz de los ideales bolivarianos en la línea de unir esfuerzos contra fuerzas retard
atarias y fascistas que han ocasionado el subdesarrollo y dependencia de nuestros pueblos.

 

(1) A esto los estrategas gringos lo llaman “liderazgo desde atrás”, es decir, la intervención militar directa es reemplazada por un enfoque de “huella ligera”, que significa que el grado de implicación tipo Irak o Afganistán se descarta para sustituirla por el nuevo método asimétrico: los casos de Libia o Siria son la evidencia.

(2) En los últimos 15 años la oposición desestabilizadora ha intentado de todo: estrategia de derrocamiento militar, que incluyó el golpe de estado del 2002, paro petrolero, terrorismo mediático, sabotaje económico, reconquista del poder por la vía electoral, y ahora todo este proceso de violencia callejera.

(3) Guarimbas, desabastecimiento, contrabando, asesinatos de funcionarios gubernamentales.

(4) http://www.fidauv.org

(5) En la lista de miembros, según su página web (http://www.fidauv.org/la-fundacion/), se encuentra Carlos Alberto Montaner: “condenado en Cuba en 1961 y denunciado en múltiples oportunidades como agente de la CIA, prestó un vehículo a un comando terrorista que intentó asesinar en París al Comandante de la Revolución cubana Ramiro Valdés. Lo confirma Bosch en su libro de memorias “Los años que he vivido”, publicado en Miami, en el cual explica que al tener noticias de una visita a Francia del dirigente de la Revolución, encomendó a Juan Felipe de la Cruz la preparación de un atentado.” http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/01/22/bosch-confirma-vinculo-de-carlos-alberto-montaner-con-atentado-en-paris/#.UxjVQ858qf8

 

* Director del Centro Andino de Estudios Estratégicos

 

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