El agua, más allá del Silala

Bolivia y Chile
La Época

La explotación en esta zona no es la única fuente de desacuerdos con el Estado chileno cuando se trata de recursos hídricos y su propiedad, aunque sí configura un patrón de uso de las aguas transfronterizas a modificar en el futuro. Su relación directa con las operaciones mineras, el silencio de los últimos gobiernos y el cambio hacia una concepción más soberana.

Redacción- La Época (Bolivia)

La reciente atención que los medios le están prestando a la problemática de las aguas del Silala es una buena oportunidad para reflexionar acerca de la importancia que tiene la gestión de las cuencas transfronterizas para el país y el rol del Estado como impulsor del desarrollo nacional con soberanía sobre nuestros recursos naturales. El uso de las aguas del Silala no es la única fuente de desacuerdos que tenemos con el Estado chileno cuando se trata de recursos hídricos y su propiedad.

Comencemos reconociendo que las relaciones con Chile nunca fueron las mejores. Además de la traumática experiencia de la Guerra del Pacífico en el siglo XIX, los bolivianos tenemos otras razones para desconfiar de nuestro vecino país. Así, no sólo tenemos al mencionado caso de las aguas del Silala como punto de referencia de la agresiva geopolítica chilena. La cancillería boliviana también ha presentado reclamos por el unilateral desvió de los ríos Mauri y Lauca desde principios del siglo XX. De hecho, en 1964 el desvió de este último río motivó a La Paz a romper relaciones diplomáticas con Santiago.

Los problemas con Chile

Desde que la Prefectura de Potosí firmó un acuerdo con la empresa anglo-chilena Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited, en 1908, para el uso de sus recursos hídricos en las máquinas de vapor de las locomotoras, el Estado boliviano prestó poca atención al curso de agua de su región suroeste, hasta finales del siglo XX. Es sólo a partir de este milenio que las aguas del Silala se suman a los reclamos que enlistamos contra nuestro vecino.

El año 2000, el difunto ex Presidente Hugo Banzer Suárez decide firmar un contrato con la empresa estadunidense DUCHTEL, como parte de su programa de privatización del agua a nivel nacional, llamando a la atención que el Estado chileno elevara un reclamo a nuestra Cancillería. En 2004, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y la Cancillería boliviana forman un grupo de trabajo binacional que no llega a tener ningún resultado palpable.

» En 2006, como una de sus primeras políticas de carácter geopolítico el Presidente Morales inaugura una base militar en la región fronteriza cercana a los manantiales de los cuales emergen las aguas del Silala y dos años más tarde se incluye este reclamo en la ‘ Agenda de los 13 puntos’ que fue manejada junto con Chile «

En 2006, como una de sus primeras políticas de carácter geopolítico el Presidente Morales inaugura una base militar en la región fronteriza cercana a los manantiales de los cuales emergen las aguas del Silala y dos años más tarde se incluye este reclamo en la “Agenda de los 13 puntos” que fue manejada junto con Chile en espera de un mejoramiento de las relaciones binacionales. Un lustro después el gobierno boliviano construye un criadero de truchas que sorprendentemente terminó siendo abandonado hasta 2014, sin que la opinión pública se informara hasta el presente año.

Actualmente se sabe que las aguas del Silala no son usadas para abastecer a las comunidades chilenas de Atacama y Antofagasta sino para alimentar las operaciones mineras de la empresa CODELCO, que hace uso de más del 50% del caudal desviado desde territorio boliviano. La agencia boliviana SERGETECMIN también demostró en 2003 que el gobierno chileno había cavado pozos para la extracción de agua en la franja binacional sin habernos dado ninguna clase de información. Lo resaltable de todo esto es que los recursos hídricos no son usados para las poblaciones de ninguno de los lados de la frontera, sino por empresas transnacionales que los usan en actividades extractivas.

Se trata de un patrón en el uso de las aguas transfronterizas que tenemos con Chile.

Otro caso importante que ha afectado a comunidades indígenas y campesinas bolivianas es el del río Mauri, que en 1921 fue desviado por el gobierno chileno para alimentar las operaciones de la Compañía Azucarera e Industrial de Tacna. Posteriormente, el territorio hacia donde las aguas fueron desviadas fue devuelto al Estado peruano, con el que se han constituido diferentes plataformas binacionales para solucionar el problema, especialmente en 2002. No obstante, la Cancillería boliviana mantiene el funcionamiento de estas mesas binacionales hasta la actualidad, con reuniones periódicas que, sin embargo, no han logrado solucionar los problemas de las comunidades cuyos sembradíos fueron envenenados por las operaciones mineras del lado peruano.

» La reciente atención que los medios le están prestando a la problemática de las aguas del Silala es una buena oportunidad para reflexionar acerca de la importancia que tiene la gestión de las cuencas transfronterizas para el país y el rol del Estado como impulsor del desarrollo nacional con soberanía sobre nuestros recursos naturales «

Finalmente, el desvío de aguas del rio Lauca efectuado unilateralmente por el gobierno de Santiago en 1930 marcó el inicio de un intenso proceso de negociaciones e intercambio de reclamos entre los dos países hasta alcanzar la mitad del siglo XX. En 1964, ante la escasez de resultados, Bolivia decide romper relaciones diplomáticas con el Estado chileno a raíz de este asunto. El desvió de estas aguas también ha afectado negativamente la vida de las comunidades indígenas y campesinas del municipio de Charaña, uno de los más pobres del departamento más pobre del país.

En 2014 y 2015 estas comunidades han presentado reclamos al gobierno boliviano por el desvío de esas aguas, que aunque fue efectuado décadas atrás, se hizo más notable debido a los bruscos cambios traídos por el cambio climático en tiempos recientes. Así, uno de los efectos devastadores de este desvío ha sido la muerte por falta de líquidos de cientos de llamas y ganado auquénido que llegó incluso a las tapas de varios periódicos nacionales e internacionales.

La gestión de las aguas transfronterizas en Bolivia

Pero los conflictos diplomáticos con Chile deben servir como una lección en la gestión de recursos hídricos transfronterizos en el futuro. Bolivia, privilegiada en cuanto a la presencia de recursos naturales, localizada en el corazón del subcontinente latinoamericano, tiene otras cuencas compartidas o que ocupan territorios binacionales. En la parte andina, además de los mencionados problemas con el Estado chileno, se tiene el caso del lago Titicaca, administrado junto con el Perú.

Aunque no se han presentado problemas en esta gestión compartida del lago Titicaca, la creciente contaminación de las orillas del lado boliviano ha despertado varios momentos de preocupación nacional en cuanto a la gestión del agua en la parte andina, afectando, como en los anteriores casos, principalmente a comunidades indígenas y campesinas de por sí ya vulnerables ante cualquier cambio en el ecosistema andino.

En la parte sur del país destaca la gestión de los ríos Pilcomayo y Bermejo, fuertemente afectados por la contaminación de operaciones mineras e industriales provenientes de los territorios de Argentina y Paraguay, que han provocado un descenso de las aguas en el lado boliviano por la acumulación de sedimentos contaminantes. De hecho, hasta 2012, el río Pilcomayo presentó no sólo un descenso en el nivel de sus aguas sino una alta mortandad de sus peces, a pesar de ser conocido nacionalmente como
uno de los principales centros de pesca del país.

» Pero los conflictos diplomáticos con Chile deben servir como una lección en la gestión de recursos hídricos transfronterizos en el futuro. Bolivia, privilegiada en cuanto a la presencia de recursos naturales, localizada en el corazón del subcontinente latinoamericano, tiene otras cuencas compartidas o que ocupan territorios binacionales «

La construcción de la hidrovía Paraguay–Paraná es otro asunto que debe ser tomado en cuenta por las autoridades de ambos países, sobre todo porque este río es la principal vía de Bolivia hacia el Océano Atlántico, que ya cuenta con un importante volumen de soya y hierro siendo transportada anualmente a través de los municipios bolivianos de Puerto Cáceres y Puerto Aguirre.

En los hechos, esta hidrovía no ha suscitado inconvenientes diplomáticos con la República de Paraguay ni tampoco con el brasilero, cuyo Estado de Mato Grosso se encuentra en el área de influencia, aunque en el mismo nivel que los departamentos de Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca. No obstante, la importancia del comercio internacional y los planes para la instalación de puertos más grandes y modernos en esta región deben ser vigilados por la opinión pública de los países involucrados para evitar calamidades ambientales como las que afectan actualmente al municipio de Charaña.

Finalmente, en el norte del país, la construcción de dos plantas hidroeléctricas para incrementar la producción de energía en el lado boliviano, en cooperación con el Estado brasilero, ha despertado voces de alerta en varios movimientos ecologistas regionales que ven en estas empresas un peligro para la sustentabilidad de los ríos Madera y Beni.

La construcción de estas plantas hidroeléctricas afectaría directamente a los municipios de Riberalta y Guayaramerín, aunque en general su impacto sobre el ecosistema del norte amazónico sería considerable. En este último caso se debe advertir la presencia de capitales de transnacionales brasileras. Y es que en los hechos, la mayor parte de la producción de energía de estas plantas estaría dirigida a abastecer los requerimientos de los centros industriales de la República del Brasil, cuya geopolítica es menos agresiva pero mucho más efectiva que la de la República de Chile.

Es más, existen estudios de prefactibilidad medioambiental que indican que la construcción de estas plantas en Cachuela Esperanza y Guayaramerín serían devastadores para algunas especies de plantas y animales que hacen recomendable la reconsideración de su construcción. Pero, el objetivo nacional de convertir a Bolivia en el corazón energético de América del Sur obligará a los Estados de Bolivia y Brasil a encontrar formas creativas de llevar adelante estas iniciativas.

El agua como derecho humano

Probablemente uno de los aportes más importantes de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia sea la concepción del agua como un derecho de todo ciudadano y la soberanía de los recursos naturales como un principio incuestionable en las relaciones internacionales de nuestro país.

» La importancia de la inversión extranjera directa y de las transnacionales en una economía tan globalizada como la de hoy, deben reforzar esta tendencia latinoamericana a concebir el agua y los recursos naturales en general como oportunidades de desarrollo para los pueblos más que como activos financieros «

La importancia de la inversión extranjera directa y de las transnacionales en una economía tan globalizada como la de hoy, deben reforzar esta tendencia latinoamericana a concebir el agua y los recursos naturales en general como oportunidades de desarrollo para los pueblos más que como activos financieros que terminan por beneficiar solamente a los países del centro capitalista, a la par que dejan pobreza y subdesarrollo en la periferia.

El caso del agua es particularmente importante debido a la escasez que presenta este recurso como efecto de la crisis ambiental cuyas consecuencias más devastadoras aún están por verse. En Bolivia los efectos de la falta de acceso al agua potable no son tan dramáticos como los que se pueden observar en el norte del continente africano. Con todo tienen consecuencias negativas sobre los índices de desarrollo humano y la pobreza de muchas regiones.

La geopolítica o “hidro-política” (como la llaman algunos hoy en día) de Bolivia tiende, afortunadamente, a desarrollarse dentro de marcos relativamente amigables con el resto de los vecinos. En este sentido, los desacuerdos y problemas con la República de Chile están notoriamente marcados y condicionados por uno de los traumas más profundos de nuestra historia: la derrota en la Guerra del Pacífico. A pesar de ser una región relativamente poco habitada, la atención por la región de la cuenca andina debe ser particularmente cuidadosa, dados los antecedentes de acciones unilaterales y agresivas de Chile.

Leer el artículo aquí