La geopolítica del petróleo

Venezuela

La prédica  en torno a la siembra del petróleo no ha sido un plañir desesperado, sino que ha tenido que enfrentar un conjunto de obstáculos, que ha tenido que enfrentar el rescate de la soberanía energética, la  defensa de los precios del crudo en el mercado internacional, el rescate y control de la estatal petrolera PDVSA, y la construcción de una nueva cultura de solidaridad energética.

El presidente Nicolás Maduro en un acto en PDVSA - Foto: Presidencia

Luis Pino – Telesur (Venezuela)

Venezuela es un país en donde se produce petróleo sin cultura petrolera en su gente, muy a pesar de las voces que han predicado expresiones como “la siembra del petróleo”, lo que comporta generar una cultura de explotación racional y diversificación en producción de biopolímeros y todo tipo de producto derivado del petróleo, además de abrir y generar cadenas productivas con los ingresos petroleros, de manera que la  diversificación de la producción venezolana genere ganancias a los trabajadores y no a una élite como algunos privilegiados se han encargado de que las mismas lleguen a sus arcas individuales.

Ahora bien, la prédica  en torno a la siembra del petróleo no ha sido un plañir desesperado, sino que ha tenido que enfrentar un conjunto de obstáculos, como lo han venido haciendo desde el Comandante Hugo Chávez, hasta el presidente Nicolás Maduro, quienes han tenido que enfrentar desde el rescate de la soberanía energética, pasando por la  defensa de los precios del crudo en el mercado internacional, pasando por el rescate y control de la estatal petrolera, PDVSA, hasta educar a los venezolanos en una nueva cultura de país de petroleros y la solidaridad energética del nuevo mundo multicéntrico y pluripolar.

La tarea ha sido difícil. Primero, porque desde la geopolítica petrolera, el gobierno de los Estados Unidos se Norteamérica (EEUU), carente de reservas energéticas ha boicoteado el precio del crudo, junto con gobiernos aliados de la Unión Europea (UE), con prácticas del “dumping”, comercial a partir de la producción de petróleo de esquistos por fracking o fractura hidráulica, que la  Comisión de Energía Atómica ha celestinado de manera conveniente, para la  rapiña contra países productores, atacando a los miembros del cártel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo  (OPEP), como a los no miembros, maniobra que busca recomponer el poderío unipolar del imperio estadounidense con sus aliados de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la que ha sido fuerza mercenaria de EEUU en Europa.

» La tarea ha sido difícil. Primero, porque desde la geopolítica petrolera, el gobierno de los Estados Unidos se Norteamérica (EEUU), carente de reservas energéticas ha boicoteado el precio del crudo, junto con gobiernos aliados de la Unión Europea (UE), con prácticas del “dumping”, comercial a partir de la producción de petróleo de esquistos por fracking o fractura hidráulica » 

Hoy, el gobierno de Barack Husseín Obama fuerza por liquidar a los países que lideran el nuevo mundo multicéntrico y pluripolar, atacando la economía para tomar el control político, a costa de lo que sea, a países cuya influencia energética les son adversos, tales como Rusia, Siria, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina y Venezuela, que además guardan estrecha relación con China, países árabes, africanos y del Caribe.

Con este panorama, hemos de percatarnos de  que a lo interno de Venezuela, que estuvo gobernada por casi todo el siglo XX  por títeres imperiales y por su oligarquía, parasitaria por naturaleza, se encargaron de enseñar –y aún lo hacen con mayor ahínco-  al pueblo venezolano desde la ignorancia, porque el ignorante o el que desconoce, no valora, ni sabe qué  hacer con sus potencialidades, ni con lo que tiene. 

Es, penosamente que sin preguntamos a cualquier estudiante universitario si sabe cuántos millones de barriles diarios de petróleo se producen en el mundo, seguramente no sabrá que alrededor de noventa  millones de barriles, ni que la OPEP produce apenas unos treinta millones, de los cuales Venezuela coloca un promedio de tres millones diarios. Esta ignorancia generalizada es aprendida en las universidades concebidas al servicio del Estado burgués y protoimperiales, en las que sus profesores con pedantería intelectual,  en su ignorancia reproducen lo que les enseñaron, de lo que deriva más ignorancia aprendida, que a su vez, como bola de nieve, Llevó  a reproducir más ignorancia en la esfera de lo social, en donde los políticos de la derecha y toda la pléyade que le secunda, por una parte reclaman hoy que la OPEP no aumente la producción para que el precio del barril no caiga por exceso de oferta, pero le reclaman al gobierno venezolano por no producir y colocar mayor cantidad de barriles en el mercado internacional desconociendo que Venezuela es un país miembro de la OPEP y tiene una cuota asignada de colocación de barriles en la cesta petrolera de este cártel.

» Se ha generalizado el lugar común de que en Venezuela “somos un país monoproductor”, como si fuese un pecado o delito,  por lo que debemos diversificar la economía en otras áreas de explotación y producción, soslayando así, en primer plano, que contamos con una de la mayores reservas probadas de petróleo en el mundo » 

También, se ha generalizado el lugar común de que en Venezuela “somos un país monoproductor”, como si fuese un pecado o delito,  por lo que debemos diversificar la economía en otras áreas de explotación y producción, soslayando así, en primer plano, que contamos con una de la mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, razón por la cual no se trata de ello, sino de diversificar la extracción y producción petrolera, no sólo en gasolina, gas y aceites, sino también en todo tipo de polímeros, lo que implica que adquiramos la soberanía del conocimiento y la tecnológica, lo que implica  cambiar todos los pensa de estudios en las universidades venezolanas y que se formen, no mano de obra medianamente calificada para la explotación económica al mejor estilo capitalista, sino técnicos y profesionales que mejor sepan aprovechar los recursos energéticos y los transformen desde la noción del ecosocialismo, que se propone saber aprovechar la energía sin daño ecológico, cuyo peor ejemplo ecocida  lo presenta el capitalismo impulsado por el gobierno de EEUU y sus aliado parasitarios de la OTAN.

Al cambio de concepción ideológica en Venezuela, le sucede liberarnos de la  ignorancia aprendida en las universidades del viejo esquema y concepción que aún parasitan y son la fuerza determinante por la inercia, lo se obliga a una profunda transformación, de la que estamos en débito y que si no la abordamos en lo inmediato posible, los fascistas que en ellas se  fabrican alcanzarán la restauración del capitalismo parasitario y dependiente, más temprano de lo que pudiéramos  imaginar.

Y junto con ese cambio educativo y búsqueda de soberanía energética, a partir de lo tecnológico, también pudiéramos buscar nuevas formas de intercambio comercial con otro signo monetario, que en el mercado internacional no dependan del Dólar estadounidense  (gran estafa de dinero inorgánico  que sostiene la economía estadounidense sumida en el default), reemplazado por monedas como el Yuan, Rublo y Sucre, además de otras formas de intercambio no monetario sino de trueques en productos y servicios, acciones en las  que la ALBA-TCP y la UNASUR, están en mora, entre otras razones, por falta de voluntad y de acción política, más que por los buenos deseos de los que están preñadas las cumbres de estos organismos. 

Igualmente, ante el boicot económico a lo interno de la República Bolivariana de Ven
ezuela, que ha generado una hiperinflación programada desde EEUU y Colombia, urge una reconversión monetaria, porque tenemos grandes reservas en oro (que no la tiene el Dólar estadounidense), con un nuevo signo que le quite ceros a la moneda en curso actual, antes que soltar dólares del Estado a empresas que fueron artífices de la guerra económica, de la que todos los ciudadanos somos víctimas y que, no cabe la menor duda, van a  profundizar la guerra económica con ayuda estadounidense en los próximos meses.

 

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