La final

Latinoamérica y El Mundo

Alemania y Argentina disputarán la final del Mundial de Fútbol 2014. Es la tercera vez que estos dos equipos se enfrentan para definir quién se queda con la copa. Un analista describe las diferencias de juego de estos rivales. Otro considera que será un partido entre el que juega el mejor fútbol y el que tiene suerte. El brasileño Neymar quiere que gane Lionel Messi.

FIFA

Alejandro Pérez – Semana (Colombia)

Cerveza madura

Alemania, caso aparte, es el más equipo de los que fueron a competir y lo demuestra desde la ejecución de sus movimientos. La Mannschaft es menos coordinada que un cardumen, por poco, lo suficiente para desconcentrar al rival y vulnerarlo. Alemania destrozó a Portugal cuatro a a cero, empató con Ghana a dos goles y venció a Estados unidos por la mínima diferencia. 

En octavos de final sobrellevaron el reto duro que fue Argelia –sí, un Argelia muy digno- con victoria en tiempos extra de 2 a 1. Contra Francia administraron un gol temprano y lo llevaron a buen puerto y en semifinales dieron el golpe de autoridad más resonante en la historia del fútbol mundial… uno que se quedará en anécdota si no ganan la final. 

Por fortuna para ellos, sus jugadores encuentran espacios cuando quieren pasar y recibir. Donde se puede hacer daño al rival usualmente hay un jugador alemán, y si no, uno está pensando en llegar en cuestión de segundos. Y este jugador, detalle interesante, puede pasar, puede rematar, puede centrar, puede despegarse y montar un ataque. Khedira ha sido instrumental. Impresionante jugador que en mayo, en la final de la Champions League se vio lento y fuera de lugar.

El gol histórico de Klose, el 16, arrancó de un ataque por el lado derecho. Vino un pase rastrero largo, desde la línea lateral hasta la media luna del área brasilera. Un pase arriesgado para el resto del mundo, no para Alemania. Fernandinho trató de cortar el balón, extendió su cuerpo y quedó fuera de carrera. Toni Kroos recogió el balón serenamente, porque se le quedaba atrás, lo tocó suave a Thomas Müller que merodeaba en el punto penal y estaba rodeado de jugadores brasileros. El joven goleador endosó el cheque-balón a Miroslav Klose, que en carrera disparó dos veces, la segunda entró. Es un equipo-reloj. 

“El equipo ya talló su nombre en la historia, pero no se privará de dejarlo todo para que la leyenda sea completa”

Los jugadores pasan, quitan, apoyan en marca arriba y abajo. Lahm es caballeroso en sus quites, en sus incursiones en ataque, en sus remates a puerta. Los centrales se imponen por talla, claro, pero su ubicación es precisa, el uso del cuerpo al servicio de la defensa o del gol es notable. Recordar a Hummels protegiéndose y cercándose de Varane antes de anotar el cabezazo de gol definitivo en cuartos de final contra Francia es pertinente.

El trabajo de los de Löw ya suma casi ocho años, y como equipo es muestra de lo entrenado y el talento que conjuga. Claro, también se beneficia de una base en el Bayern de Múnich que mantiene más aceite en la máquina que el que tienen otras selecciones menos cohesionadas desde el trabajo diario. 

El equipo apabulló como nunca nadie antes lo había hecho a Brasil en su patio. El equipo ya talló su nombre en la historia, pero no se privará de dejarlo todo para que la leyenda sea completa. Si Alemania vino a Sudamérica para ganar la Copa, que sea destrozando a Brasil en la semifinal y derrotando al aguerrido Argentina, los dos equipos más representativos del continente. 

Bandoneón intenso

El de Argentina es un equipo distinto desde la construcción y desde los valores; una antítesis de lo hecho por Alemania en el proceso, mas no en el nivel de talento que reúne (un equipo con Messi es un equipo con mucho talento). La selección de Sabella no lució favorita jamás, hasta que lo hizo, hasta que entró a una final, y fue una que forjó su estilo de juego en medio de las dudas, las lesiones, los rendimientos cuestionables y las críticas. 

Pero es un distinto tipo de favorito. El argentino en Brasil es el fútbol realista, el que busca desactivar primero, defendiéndose en su campo, y luego con ráfagas de velocidad sale al ataque y busca hacer diferencias. Para esta misión Sabella cuenta con Messi y con Di María… y si Di María no puede estar -¿llegará a la final?- apareció Lavezzi para crear temor por derecha y buscar con centres templados las llegadas de Higuaín.

“Pero la fortuna no es nada si no se sabe facturar, y eso es lo que ha hecho el combo de Sabella, con garra, descubrimientos y ajustes sobre la carrera, suerte y bombas de talento”

La albiceleste no dejó de avanzar, un secreto sencillo, y en el proceso fue graduando de héroes a diferentes figuras. En la primera ronda vimos la obra de “Messi salvador” con goles claves contra Bosnia, Irán y Nigeria. En la ronda de Octavos fue Di María con un pepazo frío de sangre el que eliminó a Suiza a dos minutos de los penales, en la ronda de cuartos Higuaín aleccionó rápidamente a los belgas y en la semifinal aparecieron Mascherano, Biglia y Sergio Romero para sellar un empate y una definición por penales exitosa. 

La semifinal fue el primer partido que no ganó Argentina. Pero llevó más peligro a la portería de Cillesen del que llevaron los holandeses a Romero, avanzó con plena justicia. Y ahora parece impasable. Holanda no pudo armarle situaciones de gol, un equipo que le anotó cinco veces a España, tres a Australia, dos a Chile, dos a México y cero a Costa Rica. Sí, una Holanda anotadora pero que llegó a semifinales con curva de goles en decadencia, Alemania llega a la final en las antípodas, después de anotar la mayor cantidad de goles en un partido del torneo. 

En todo ese camino a la final del 13 de julio, el equipo suramericano encontró su balance con estallidos de sus figuras y con algo de suerte: el penal no pitado a favor de Irán, el palo increíble al finalizar Argentina Vs. Suiza y algunos cabezazos cercanos de los belgas en los minutos dramáticos reafirman que los aires fueron buenos para la fortuna argentina. Pero la fortuna no es nada si no se sabe facturar, y eso es lo que ha hecho el combo de Sabella, con garra, descubrimientos y ajustes sobre la carrera, suerte y bombas de talento.

Nada enorgullecería más al pueblo argentino que ver a su selección vencer a Alemania en suelo brasilero. El guión parece escrito por Julio Grondona -para sellar su legado como presidente de la Federación de Fútbol Argentino- o por cualquier argentino de a pie, que vería varios de sus sueños cumplirse al tiempo: proclamarse rey del fútbol mundial en casa de su mayor rival contra quien lo privó de un título en 1990, pero al que ya venció en el 86. 

Carlos Hernández – La Jornada (México)

Desapareció el mejor jugador del mundo, pero apareció el portero Sergio Romero, con lo que la final de Brasil 2014 será entre el equipo que practica el mejor fútbol contra el que trae la suerte de su lado.

La albiceleste fue favorecida desde el sorteo, pero cuando se le complicó el panorama surgió casi siempre Lionel Messi, pero en otras ocasiones el arquero del Mónaco francés mostró esa tradición de los excepcionales arqueros argentinos, aunque hasta ahora había sido opacado por la grandeza de su compañero.

Argentina sigue sin convencer, este miércoles llegó hasta aburrir, pero ya está en la final. Y no sólo de la mano de Messi o de Romero, sino también de Javier Mascherano, quien ayer demostró el por qué le apodan Jefe al realizar en el último minuto la jugada del partido: soberbia barrida a tiro de Arjen Robben que iba a las redes.

Alemania y Argentina chocarán por tercera vez en una final. En 19
86 y 1990 Diego Maradona fue la figura que opacaba todo y si en ambas ocasiones no levantó la copa fue por culpa –insistimos– del silbante Edgardo Codesal, quien inventó penal para que los teutones ganaran el cetro en Italia.

“La final de Brasil 2014 será entre el equipo que practica el mejor fútbol contra el que trae la suerte de su lado”

El equipo de Joachim Low llega con ventajas: un día más de descanso y sin el desgaste de los tiempos extras, además de que ha mostrado el mejor juego del torneo, una extraña mezcla entre el buen toque de balón y la velocidad y contundencia que caracteriza a los alemanes. Algo así como talento sudamericano y eficacia europea.

Sin embargo, la final luce nivelada. Argentina no será el fantasma que fue Brasil y no regalará ni un centímetro. El cuadro de Alejandro Sabella, como todo equipo argentino, lleva en su naturaleza el no sentirse menos que el rival, la clase privilegiada de algunos de sus integrantes y eso que traen todos los argentinos desde las inferiores: son cancheros, saben cómo y cuándo apretar en los duelos importantes.

Messi desapareció ante Holanda, pero el mejor futbolista del mundo no se va a dar el lujo de naufragar por segunda ocasión consecutiva… y menos si se trata de la anhelada final, en la que en caso de ganar se pondrá a la altura del legendario Diego o tal vez hasta más arriba, ya que Leo ha conseguido a nivel individual y en clubes más de lo que ganó Maradona.

La final será entre un futbol alemán que evolucionó y conjuga clase y velocidad, ante un balompié argentino que tuvo la gran virtud de instalarse en la final sin jugar bien ni convencer, aunque está frente a la increíble oportunidad de gritar campeón en el mismisímo Maracaná, el templo futbolero del odiado rival.

Redacción – BBC Mundo (Gran Bretaña)

La final del Mundial 2014 entre Alemania y Argentina el domingo plantea un dilema a los anfitriones brasileños: ¿alentar por los germanos que los golearon sin piedad o por los archirrivales vecinos?

La cuestión genera comentarios, bromas, ansiedad y discusiones en Brasil desde que la Seleção fue derrotada 7-1 el martes y Argentina selló un día después su pasaje a la final del Maracaná, en definición por penales ante Holanda.

El crack lesionado de la selección brasileña, Neymar, sorprendió al declarar que el domingo alentará por sus compañeros argentinos de Barcelona, Lionel Messi y Javier Mascherano.

“Por la historia que tiene Messi de haber conquistado muchas cosas, casi todo en su carrera, merece sí ser campeón. Estoy alentando sí por él, porque es un amigo, un compañero”

“Por la historia que tiene Messi de haber conquistado muchas cosas, casi todo en su carrera, merece sí ser campeón. Estoy alentando sí por él, porque es un amigo, un compañero”, dijo Neymar el jueves a la prensa.

Pero luego agregó: “Claro que si paran a pensar (en) un brasileño alentando por Argentina… No estoy alentando por Argentina, estoy alentando por dos compañeros”.

Muchos brasileños apasionados por el fútbol creen que una eventual consagración argentina en Río de Janeiro añadiría un nuevo capítulo a la humillación ya sufrida en este Mundial.

“¡Alemanes desde chiquitos!”, tituló el diario deportivo brasileño Lance! este jueves, pidiendo que la selección europea “impida ahora el tri de los argentinos”.

 

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