La fiebre por los nuevos Messi

Latinoamérica y El Mundo

Desde la aparición del crack argentino mediante el precoz fichaje del Barcelona, el mundo del fútbol se desespera por contratar infantes que prometen transformarse en futuras estrellas. La reciente sanción que la FIFA aplicó al club catalán pareciera pretender ponerle límites a una moda peligrosa. Pero los medios y el pensamiento mayoritario no razonan con los Derechos del Niño en la mano.

 

CyC

Pablo Llonto – Caras y Caretas (Argentina)

Empeñados en lograr el negocio del siglo, los buscadores de talentos recorren el mundo y por poco registran y allanan los barrios más humildes tras las huellas de algún fenómeno, de cinco años o de seis, de quien todos hablen bondades sobre su manejo de la pelota.

Sin límites, el asunto es encontrar un niño-aventajado, a cuyos padres se les ofrecerá el futuro más maravilloso: llevarlo a jugar a Europa para que el fútbol se rinda a sus pies y pronto, muy pronto, se convierta en el nuevo Lionel Messi.

«El negocio es comprar barato y que esa compra barata, que son los niños de países pobres, puedan transformarse en una mina de oro, como el caso Messi», sostiene Juan Pablo  Meneses, escritor chileno y autor del libro Niños futbolistas.

Semanas atrás, la FIFA sancionó al poderoso Barcelona con una prohibición de fichar jugadores hasta el 30 de junio de 2015. ¿Por qué razón? No haber respetado el artículo 19 del reglamento FIFA que impone límites a la incorporación de menores de 18 años.

Si la apelación presentada por los catalanes no es resuelta a su favor, en los dos próximos mercados de pases (junio de 2014 y enero de 2015) Barcelona no podrá realizar traspasos de futbolistas, ni internacionales ni nacionales.

En el reglamento de la FIFA se establece que «las transferencias internacionales se permiten sólo cuando el jugador alcanza la edad de 18 años», con «tres excepciones: si los padres cambian su domicilio al país donde el nuevo club tiene su sede por razones no relacionadas con el fútbol; si la transferencia se efectúa dentro del territorio de la Unión Europea y el jugador tiene entre 16 y 18 años o si el jugador vive en su hogar a una distancia menor de 50 kilómetros de la frontera”.

«Los casos actuales por los que fue sancionado, son de 16 años, pero el Barcelona ya los tenía vistos desde que tienen siete u ocho. El tema es que no todos llegan, ¿y qué pasa con los otros?, se pregunta Meneses»

Para FIFA seis jóvenes futbolistas del Barcelona no cumplían con esas exigencias: los coreanos Lee Seung Woo, Paik Seung-Ho y Jang Gyeolhee, el francés Theo Chendri, el nigeriano Bobby Adekanye y el camerunés Patrice Sousia. 

Todo ellos participaron en torneos entre 2009 y 2013, sin haber realizado el trámite de  excepciones que solamente se conceden –previa evaluación del caso– por la subcomisión de la Comisión del Estatuto del Jugador.

No ocurrió lo mismo con Messi, quien el 14 de diciembre del 2000, cuando tenía 13 años, firmó con el aval de sus apoderados (los padres) el primer contrato con Barcelona. Para entonces sus padres, quienes tenían familia en Lérida (España) ya se habían mudado de Rosario a Europa para probar suerte. Por aquellos tiempos, Carlés Rexac, director deportivo del Barça, le puso el ojo encima y lo invitó a probarse en el club. Comprobado que tenían un diamante entre sus manos, Barcelona ayudó a la radicación de la familia Messi en Barcelona y el niño empezó a deslumbrar ya desde las inferiores.

El 16 de noviembre de 2003, en un amistoso contra el Porto debutaba Messi a los 15 años. Todo lo demás es conocido. Incluida la inversión de sus padres, luego a cargo del Barcelona, para corregir con un tratamiento la deficiencia de la hormona del crecimiento que casi entorpece su carrera. 

Meneses ha realizado un excelente trabajo de investigación al recorrer por dos años Latinoamérica inspeccionando el negocio. Hoy está convencido de que  la sanción de la FIFA al Barcelona puede marcar un antes y un después en este asunto de fichar infantes. «Por primera vez la FIFA marca una advertencia de algo que está pasando y que no pueden controlar. Hoy no hay en el mundo un niño muy talentoso de diez años que ya no haya sido detectado por el Barcelona. Los casos actuales por los que fue sancionado, son de 16 años, pero el Barcelona ya los tenía vistos desde que tienen siete u ocho. El tema es que no todos llegan, ¿y qué pasa con los otros?», se pregunta Meneses.

Si la pregunta es para la sociedad y el periodismo la respuesta es casi obvia: en general no les interesa demasiado. Formados en la cultura del dinero, los medios y el pensamiento mayoritario no razonan con los Derechos del Niño en la mano y mucho menos evaluando la frustración de no llegar a jugar en el club más poderoso del mundo. 

Y los padres ahí andan… tratando de inocular en los imberbes toda la vitamina posible, de la buena y de la mala, apurando la digestión e imaginando un rápido descorche. No por el nene, sino por aquello que llaman “salvarse”.