La encuestología, en problemas

Latinoamérica

Atrás quedaron los tiempos en que las encuestas electorales eran confiables para los ciudadanos. La sociedad ha cambiado en los últimos años pero dos asuntos en particular han puesta a estos relevamientos en el banquillo de los acusados: la existencia de operaciones políticas que se esconden detrás de los sondeos y el mal uso que los políticos hacen de los datos que estos arrojan. 

Daniel Eskibel-Mensaje360  (Argentina) 

Mucha gente no confía en las encuestas . ¿Por qué? Porque la sociedad ha cambiado mucho, la gente ha cambiado, todos hemos cambiado. Da vértigo comparar la vida cotidiana de hoy con lo que era hace 20 años. Hay un abismo de diferencia.

Si entramos a un sitio web y demora más de 3 segundos en aparecer en nuestra pantalla, entonces un alto porcentaje de nosotros sencillamente lo abandonamos y vamos a otro. ¡3 segundos!

¿Pretendemos que el público siga teniendo paciencia para ese encuestador parado en la puerta esgrimiendo un cuestionario de más de 20 preguntas? En esta vida veloz y fugaz, fragmentaria y cambiante, ¿cuántos segundos de paciencia tenemos con ese encuestador?

¿Y qué confiabilidad tienen nuestras respuestas al finalizar los pocos segundos iniciales de paciencia? Lo mismo ocurre con las entrevistas telefónicas.

“Dos asuntos que han puesto a las encuestas en problemas. Uno es la existencia en muchos países de operaciones políticas disfrazadas de encuestas. Y el otro es el mal uso que muchos políticos hacen de las encuestas “

¿El público de hoy le da respuestas confiables a una voz desconocida que sale de la nada para hacerle un cuestionario? Las empresas encuestadoras se enfrentan hoy a serios problemas metodológicos para abordar con solidez a los votantes.

Porque ahora todos somos culturalmente nuevos votantes. Y necesitamos métodos nuevos. Ahí está el problema. Y además tenemos otra vertiente: el avance del Big Data.

¿Nos vamos a conformar con el análisis de una pequeña muestra de la población si podemos contar con enormes bases de datos mucho más precisas y objetivas? Hay otros dos asuntos que han puesto a las encuestas en problemas.

Uno es la existencia en muchos países de operaciones políticas disfrazadas de encuestas. Y el otro es el mal uso que muchos políticos hacen de las encuestas, casi como si fueran un arma arrojadiza en lugar de una herramienta de trabajo.

No hay respuestas simples. En un tiempo una buena encuesta inicial nos daba mucho material para la planificación estratégica de una campaña electoral.

No digo que hoy sea imposible. Pero es más complejo. 

 

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