La encrucijada de los gobiernos progresistas, según Marco Enríquez Ominami

El político y cineasta chileno Marco Enríquez Ominami, ex candidato presidencial y diputado por el Partido Socialista, analizó la actualidad de los partidos de izquierda de la región y la encrucijada de los gobiernos progresistas que no pudieron alcanzar cambios profundos en la sociedad. “Hoy todos los dirigentes demócratas de la región están procesado y arrinconados. No será que está en juego si las democracias toleran las transformaciones al socialismo”, se cuestionó.

“Después de la experiencia socialista de Allende, Chile giró a toda velocidad hacia un modelo ultra neoliberal, con las universidades más caras del mundo, un sistema previsional que no es solidario, mayoritariamente antiinmigrante. Chile está en una especie de anestesia sin debate social”, definió así el excandidato presidencial a su país.

Según Enríquez Ominami, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet “tuvo enormes y sanas ambiciones pero el camino fue desastroso”. Sin embargo el diputado mandato cumplido, expresó su frustración con el sistema político, la dinámica de la democracia que lleva a los partidos, incluidos los de izquierda, a pactar.

“Tengo serias dudas sobre lo que es la democracia. Se nos castiga porque esperan que seamos santos cuando no lo somos, se nos castiga si pactamos porque pactamos, se nos castiga por nuestra contradicciones. ¿Estas democracias representativas, fiduciarias, bancarias, toleran proyectos transformadores que buscan cambiar la vida hacia el socialismo? ¿Es compatible?”, cuestionó el chileno en el diálogo con el programa Latinoamérica Piensa, por América 24.

Enríquez Ominami puso de ejemplo tres sistemas políticos socialistas muy diferentes entre sí: China, Cuba y Venezuela. Según el cineasta, en China “no hay una democracia”, en Cuba se puede “discutir” si hay o no hay una democracia “pero en definitiva es distinta a la nuestra”. En cambio, según el político en Venezuela sí hay una democracia “pero con una gran incapacidad en materia económica y con un enemigo concertado”.

“Allende dijo que era un demócrata y que jamás habría un golpe en su país, lo mismo dijo Dilma. Y mirá cómo terminó cada uno: Allende muerto en sus funciones y la otra defenestrada”, concluyó sobre la posibilidad de grandes transformaciones en el sistema democrático.

El cineasta sumó a su análisis que hoy todos los dirigentes demócratas de la región “están procesado y arrinconados”. “No será que está en juego si las democracias toleran las transformaciones para tender al socialismo”, se preguntó.

Enríquez Ominami lamentó el quiebre de los organismos de integración regional como la Unasur y la Celac, ya que consideró que “el continente es irrelevante pero además de desunido es lamentable”. También opinó que “no hay revolución sin televisión” por lo que la comunicación es una gran desafío para los partidos de izquierda, materia en que la derecha, según el chileno, sacó ventaja.

Por último el dirigente, que contó que se alejará de la política, reflexionó sobre la expectativa del poder y del camino hacia él. “La metáfora del voluntarismo, del esfuerzo, del que no tiene nada y lo quiere todo, de Evo morales, de Lula, del descalzo que quiere llegar, del militante de izquierda, fue reemplazada por la metáfora del éxito. Y de manera muy brutal. Piñera empresario, Macri empresario, Carter, Trump, son la evidencia de que el éxito empresarial se volvió una gran promesa de transformación”, concluyó el integrante del PS.