La dura lucha de las favelas brasileñas contra el coronavirus

Las favelas brasileñas se organizaron para darle batalla al coronavirus en sus barrios, allí donde el Estado está aún más ausente. Al menos seis personas que vivían allí fallecieron por el Covid-19. Ante la falta de servicios públicos, los vecinos limpian y desinfectan con lo que tienen a su alcance para evitar la propagación del virus. Las donaciones que reciben las ayudan a sobrellevar la crisis.

Conocidas por sus asentamientos precarios y grupos paramilitares, las favelas son una de las mayores preocupaciones de las autoridades de Brasil durante la crisis de la pandemia del COVID-19 por su alta densidad de población y la falta de saneamiento básico.

Las favelas concentran 1,5 millones de habitantes, es decir casi una cuarta parte de la población de la ciudad de Rio de Janeiro.

Algunos de sus vecinos se organizaron para desinfectar las áreas comunes de la favela de Santa Marta, una de las más conocidas de Río de Janeiro. Limpian las áreas comunes de esta barriada con cuaternario de amonio de quinta generación, un producto “muy caro”, que ya fue usado en otros países con el mismo fin y que financian gracias a algunas donaciones.

“Cuando llegó el virus pensamos ‘las favelas vamos a sufrir’ porque no tenemos saneamiento básico”, explicó Firmino, el emprendedor de esta iniciativa que comenzó a principios de abril con el objetivo de “ayudar a la comunidad”.

Morir en la favela por coronavirus

Las autoridades sanitarias de Rio de Janeiro registraron el jueves las seis primeras muertes causadas por el nuevo coronavirus en las favelas de esta ciudad brasileña.

Dos pertenecen a la favela de Rocinha, la mayor de Brasil. Los otros fallecidos fueron registrados en favelas en el norte de Rio, cerca del aeropuerto internacional: dos en Vigario Geral, una en Manguinhos y otra en Maré.

El distanciamiento social recomendado para evitar la propagación del virus es un desafío cotidiano en estas comunidades superpobladas, donde familias con varios miembros viven en hogares de una o dos piezas.

El conocido problema de la informalidad laboral

Al igual que el 40% de los trabajadores de Brasil, los residentes en las favelas tienen trabajos informales, esos que son imposibles de realizar durante el recomendado confinamiento social para prevenir el nuevo coronavirus.

“Muchas personas trabajan por cuenta propia, como peluqueros, manicuristas, recicladores de latas, cuidadores de autos o vendedores en las playas”, indicó por su parte Samantha Messiades, fundadora de la organización de caridad Ligaçao Cultural (Conexión Cultural).

(Foto MAURO PIMENTEL / AFP)

La fundación de Messiades originalmente tenía por misión llevar música, teatro, danza y otras actividades culturales a los niños de Ciudad de Dios, pero tuvo que reinventarse para entregar raciones de comida a las personas que atravesarán la crisis de coronavirus sin poder trabajar.

Unas 800 familias reciben comida, jabón y productos básicos para la higiene gracias a donaciones. “Esto es muy importante, es una cosa valiosísima para nosotros”, dice Mónica Oliveira da Silva, una limpiadora de casas que espera su turno en la fila repleta de mujeres, la mayoría con bebés e hijos pequeños.