La dictadura de Brasil planeó invadir Uruguay en 1971 y manipuló las elecciones para que no ganara el Frente Amplio

Un nuevo conjunto de documentos desclasificados de Estados Unidos agregó detalles a la llamada “Operación 30 horas”, el plan que ideó la dictadura brasileña en 1971 para invadir Uruguay si la coalición de izquierda Frente Amplio ganaba las elecciones ese año, y sumó otro dato importante: Brasil ayudó a manipular esos comicios.

Dos semanas después de las elecciones de noviembre de 1971 en Uruguay, el dictador que gobernó Brasil entre 1969 y 1974, Emílio Garrastazu Médici, se reunió con el entonces presidente estadounidense Rochard Nixon en la Casa Blanca, junto con su asesor del Consejo de Seguridad Nacional Henry Kissinger, el secretario de Estado William Rogers y Vernon Walters, el hombre que era agregado militar en Brasil en el momento del golpe de 1964 y quien asumiría al año siguiente como el número dos de la CIA.

No se sabe lo que se dijeron, pero Kissinger registró en un memo clasificado sus impresiones de una reunión posterior entre Nixon y el entonces primer ministro británico Edward Heath.

“Nuestra posición está respaldada por Brasil, que es, después de todo, la clave del futuro. Los brasileños ayudaron a manipular las elecciones uruguayas… Hay fuerzas en juego que no desalentamos”, escribió Kissinger el 20 de diciembre de 1971, según los documentos recientemente desclasificados por el Proyecto de Documentación del Cono Sur del Archivo de Seguridad Nacional y analizados por su director, Carlos Osorio, en un informe retomado por la revista uruguaya Caras y Caretas.

Los documentos desclasificados fueron analizados también por el portal de noticias brasileño UOL que publicó que el plan de invasión brasileño se diseñó a pedido del entonces presidente uruguayo Jorge Pacheco Areco, del Partido Colorado.

Documentos desclasificados en el pasado ya demostraron que Nixon y el dictador brasileño Médici habían acordado derrocar gobiernos de izquierda en la región y el plan para Uruguay solo debía activarse si el Frente Amplio llegaba al poder.

Sin embargo, ese era el plan de contingencia. Antes, apostaron a manipular las elecciones para no tener que llegar a activar la intervención militar, una opción mucho más visible y difícil de justificar internacionalmente.

Los documentos desclasificados relatan como militares brasileños hicieron inteligencia en Uruguay, incluso de “campamentos de militantes de izquierda” de Tupamaros para preparar el terreno para la eventual invasión, que como dice el nombre de la operación, debía completarse en apenas 30 horas, el tiempo que Brasilia estimó que tomaría ocupar desde la capital Montevideo hasta la frontera con el estado de Rio Grande do Sul.