La descolonización de Bolivia

Bolivia
Luis M. Copa

Uno de los fines y funciones esenciales del Estado Plurinacional, es construir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización y la despatriarcalización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales. En un sentido amplio del concepto es el proceso mediante el cual una población accede a la independencia de los pueblos y territorios sometidos a dominación política, social y económica por parte de potencias extrañas.

Luis M. Copa- La Época (Bolivia)

La descolonización para ser tal debe ser contemporánea. Ser contemporáneos significa manejarse en las condiciones actuales. Los jóvenes, al mismo tiempo, muchas veces consolidan el pensamiento poscolonial retrógrado, que fosiliza al indio en la imagen que de él se hace el colonizador “liberador” y de “buena voluntad” que habla por el colonizado y lo diseña a su plena voluntad.

En ese proceso, conviene recordar que el dominado sea exótico y radicalmente diferente, de tal manera que esa “otredad” le impida el manejo de los mecanismos de poder y de control de la sociedad. Por eso, para el pensamiento poscolonial el indio no puede ser concebido como un administrador o un estadista, entonces se dice que horror, se contaminaría con la modernidad como un personaje de feria. Sin embargo, la autodeterminación no es asunto de jolgorio ni de comediantes, sino de manejo de lo que existe realmente en cada uno de nuestros territorios dentro del Estado Plurinacinal.

Hablar de descolonización en estos tiempos es una tarea urgente y compleja de de-construcción y construcción de viejas y nuevas visiones; en esta ocasión, queremos partir de un contexto necesario, centrándonos en la perspectiva constitucionalista y asumiendo que el catálogo de derechos, deberes y garantías para las mujeres representa una condición de posibilidad para la despatriarcalización, para la generación y construcción de oportunidades e igualdad de, de igual manera que se percibe la necesidad de trascender el adultocentrismo. En este contexto desde la consolidación de la Constitución Política de Estado en 2009 se comienza a construir esa sociedad deseada.

Bolivia es claramente una sociedad conservadora, racial, patriarcal y sobre todo adultocéntrica; ejemplos de esto los vemos a lo largo y ancho de 180 años de gobierno por hombres, adultos y de clase dominante.

Uno de los fines y funciones esenciales del Estado Plurinacional, es construir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización y la despatriarcalización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales.

Desde el punto de vista histórico y político, la colonización, tiene dos caras. Por una parte, se refiere al hecho histórico de la invasión española que cortó el desarrollo histórico de los pueblos originarios de América, lo cual todos conocemos, sabemos y creemos. Por otra parte, se puede decir que el colonialismo se basa en la explotación y subordinación de los pueblos indígenas y campesinos, hacia las clases criollas, cuyas expresiones se mantienen hasta hoy con el nombre de colonialismo interno. El colonialismo interno podemos definirlo, fundamentalmente, como la reproducción de las relaciones de explotación, discriminación, racismo y dominación en condiciones modernas postcoloniales o republicanas. Para los pueblos indígenas, el colonialismo interno ha tenido y tiene efectos negativos en su identidad, la propiedad y control de sus territorios, el uso de su lengua, sus instituciones políticas y sociales, sus formas de organización, tradiciones, prácticas religiosas y valores culturales.

” Para incorporar la diversidad se puede comprender la descolonización donde se luchó años tras años. Indispensablemente, las movilizaciones sociales de esta última década, así como la memoria de anteriores insurrecciones populares e indígenas producidas a lo largo de los momentos coloniales y republicanos de nuestra historia “

Los efectos del colonialismo durante aproximadamente 517 años de oscuridad, odio, racismo, discriminación e individualismo, son inimaginables. El colonialismo quería hacer desaparecer a los pueblos indígenas, los idiomas, las culturas, las espiritualidades, en fin, a nuestras raíces; esta intencionalidad persistente y obstinada aún es observable a pesar de que hoy en día existe un marco normativo que condena la discriminación (Ley 045). Dichos sectores son obstinados en su intención de querer destruir, maltratar, discriminar y sobre todo generar odio entre nuestros pueblos entre nuestros ciudadanos, por tanto nos falta construir y avanzar en la consolidación de la descolonización.

Desde la consolidación del Estado Plurinacional comenzamos la experiencia de la descolonización; hace siete años sin ninguna institucionalidad, teníamos que inspirarnos en la imagen de nuestros antepasados sometidos y esclavizados por los supuestos dueños o poderosos de la sociedad, causando la lucha y la muerte de millones de indios. El inicio de la descolonización a partir de la despatriarcalización, la lucha contra el racismo y toda forma de discriminación, nos permite comprender que la descolonización es perder el miedo, ir adonde no se atrevieron nuestras acomplejadas clases dominantes, y hacer el país un país soberano y perder el miedo es parte del proceso de transición, como diría Félix Cárdenas.

Para incorporar la diversidad se puede comprender la descolonización donde se luchó años tras años. Indispensablemente, las movilizaciones sociales de esta última década, así como la memoria de anteriores insurrecciones populares e indígenas producidas a lo largo de los momentos coloniales y republicanos de nuestra historia, han dado lugar a una diversidad de actores y horizontes que emergen en la actualidad para participar, disputar y reorientar el sentido de lo que ahora vivimos con el nombre de “proceso de cambio”. De esa manera, debemos pensar y practicar la descolonización en un marco intercultural que implica necesariamente asumir la complejidad y diversidad de voces que es real y no artificial en Bolivia, con proyectos y lugares producidos por la reacción social frente a los núcleos de desigualdad existentes en nuestra patria.

No existe una sola aproximación a la palabra descolonización. Los diferentes acercamientos podrían ser divididos en dos grandes grupos. El primero está formado por personas que miran tal término a través de miradas más subjetivas y el segundo está integrado por quienes observan desde el sentido académicos.

En un sentido amplio del concepto de descolonización, es el proceso mediante el cual una población accede a la independencia de los pueblos y territorios sometidos a dominación política, social y económica por parte de potencias extrañas, se trata de un proceso opuesto al colonialismo. Es decir, es un proceso político mediante el cual una colonia se libera de su metrópolis y que con frecuencia involucra la violencia.

Descolonizar es un proceso de liberación del pensar, sentir y conocer de los pueblos colonizados, aún vigentes. Nuestro sentido de vida debe ser desarmar las estructuras coloniales de desigualdad y de discriminación instauradas desde la colonización y que se mantienen en nuestras entrañas sociales, puede ser de carácter económico, político, militar, cultural, o se presentan de otras manifestaciones.

Nuestra la lucha contra el racismo y toda forma de discriminación, debe ser consiente para que la ciudadanía no se defina nunca más a partir del color de la piel, de los apellidos compuestos, de las etiquetas; aspiramos que todos y todas veamos con naturalidad cuestiones que antes nos indignaba, por ejemplo matrimonios colectivos, relaciones
homosexuales, en otras palabras deseamos que toda la sociedad transforme la información de la teoría moral en práctica cultural. 

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