La derecha salvadoreña intenta desestabilizar

El domingo habrá elecciones presidenciales en El Salvador, donde se estima que, en una segunda vuelta, el FMLN retendrá el poder. La extrema derecha salvadoreña ve con temor este escenario y se visualizan movimientos de desestabilización social, a través de un clima de inseguridad pública y terror. Ante ello, el discurso del histórico Arena, el que tranquiliza el caos, es el de la mano dura, el de la militarización de la seguridad.

 Miguel Ángel Ferrer – Telesur (Venezuela)

El domingo 2 de febrero habrá elecciones presidenciales en El Salvador, el más pequeño entre los cinco países del istmo centroamericano. Son dos los principales contendientes: Norman Quijano, por el ultraderechista partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), y Salvador Sánchez Cerén, por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

De acuerdo con la prensa salvadoreña, hasta el miércoles 29 de enero, fecha del cierre de la campaña electoral, las encuestas daban una clara ventaja al FMLN, aunque quizás insuficiente para imponerse en la primera vuelta del proceso. Aun así, todo parece indicar que es segura la victoria farabundista.

Esta situación ha llevado a los dirigentes de Arena a considerar la posibilidad y necesidad de acudir al expediente del golpe de Estado como única forma de que la extrema derecha salvadoreña, fuertemente unida a Estados Unidos, recupere el poder que durante décadas mantuvo hasta el triunfo del FMLN en las elecciones presidenciales del año 2009.

Como ha ocurrido en otras partes del planeta, la ultraderecha salvadoreña ya está trabajando en las tareas de desestabilización social que garanticen el éxito del golpe. La primera de éstas es la creación de un clima deliberado de inseguridad pública y terror social por el desbordamiento de la delincuencia.

Secuestros y asaltos a mano armada de importantes empresarios, motines carcelarios, mayor y más visible presencia de las pandillas maras, ataques a balazos a guaguas (autobuses de pasajeros), sabotajes de servicios públicos, amenazas de secuestro y extorsiones a los adversarios de Arena son algunos de los componentes del catálogo de acciones de terror puestos en marcha como justificación del golpe de Estado en preparación. 

“No siempre las acciones desestabilizadoras

tienen como colofón el golpe de Estado.

Pero es indudable que ese es su propósito 

Si bien es cierto que los golpes de Estado ya no son la constante que fueron en América Latina en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, no deben olvidarse los recientes casos de Honduras, con un clásico golpe cívico-militar que derrocó al presidente Manuel Zelaya en 2009, y el golpe parlamentario con el que la derecha paraguaya logró derrocar al presidente Fernando Lugo en 2012, con el pretexto de una matanza de campesinos con el tufo característico de un montaje.

También es cierto que no siempre las acciones desestabilizadoras tienen como colofón el golpe de Estado. Pero es indudable que ese es su propósito. Ahí está el caso del gobierno de Cristina Fernández en Argentina, que ha debido vencer varios intentos desestabilizadores organizados por los sectores oligárquicos financieros y agroexportadores.

Y ahí está igualmente el caso venezolano con el paro petrolero en 2002, que ha sido calificado internacionalmente como la mayor huelga patronal en la historia latinoamericana, acción desestabilizadora que sirvió de marco al golpe de Estado que por dos días sacó del poder al presidente Hugo Chávez, y que fracasó por la inmensa movilización social y popular en favor del retorno al poder del mandatario temporalmente derrocado.

Más atrás en el tiempo, quién no recuerda la criminal campaña de desestabilización económica y mediática contra el presidente Salvador Allende, desde 1970 hasta 1973, y que culminó con la muerte en combate de Allende, previo bombardeo por aviones estadounidenses del Palacio de la Moneda, sede de la Presidencia de Chile.

La extrema derecha salvadoreña quiere ahora repetir esos trágicos y aborrecibles golpes de mano. No será fácil que lo consiga. Pero, como se está viendo, en ésas anda, dirigida por sus dos líderes históricos, los tristemente célebres genocidas Alfredo Cristiani y Roberto D´ Aubuisson. ¿Los recuerda el amable lector?

 

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