El lobo no pierde sus dientes

Uruguay 

Aunque se haya reafianzado la confianza de la sociedad en las gestiones progresistas, los opositores conservadores todavía pugnan por volver al poder. Teniendo en cuenta la última victoria, este sector radicalizará sus discursos en los próximos 5 años y pretenderá debilitar al gobierno. Ya lo está haciendo al plantear cierta rivalidad entre Tabaré Vázquez y Pepe Mujica.  

Luis Lacalle Pou

Ismael  Blanco- La República (Uruguay) 

No puede ser una sorpresa, digamos que es una reacción esperada. Si en los anteriores cinco años la derecha actuó sin consideración alguna y nada de lo realizado les venía bien, estos próximos cinco se irán radicalizando en sus discursos y en sus posturas, tratando de ir poco a poco socavando y pretendiendo debilitar la gestión del progresismo y la izquierda.

No es que me haya vuelto mago o clarividente, es que se les nota demasiado. Es cierto que han quedado perplejos, pero les basta tomar un poquito de aire para que empiecen poco a poco a ir dándole andamiento a su maquinaria poderosa que incluye, sobre todo, al partido más importante: sus medios tradicionales de comunicación.

Es parte del asunto político leerlos y escucharlos, no digo nada novedoso o estrafalario, aquí se aplica la “táctica espejo”: ellos hacen lo mismo y por nuestros resultados se preocupan, y no es solamente por los aspectos económicos o de bienestar social logrados, su preocupación mayor va por el lado de los cambios culturales, que con diversas velocidades, dependiendo del tema, se han ido plasmando en la sociedad civil y ellos, los de la derecha, lo perciben y con muchísima preocupación.

Desde el 2 de marzo, se ha querido instalar en el escenario político, a través de un goteo paulatino, que irá in crescendo, lo que podríamos definir como “una idea fuerza” que pretende ir presentando un concepto antagónico, una suerte de contradicción y antinomia: por un lado Vázquez y por otro Mujica.

” Si en los anteriores cinco años la derecha actuó sin consideración alguna y nada de lo realizado les venía bien, estos próximos cinco se irán radicalizando en sus discursos y en sus posturas, tratando de ir poco a poco socavando y pretendiendo debilitar la gestión del progresismo y la izquierda “

Y lo han hecho a la vez presentándolo con diversas variantes, en distintos formatos para el gusto del “consumidor”, a los cuales les aconsejo preservarse de no intoxicarse con tanto veneno, ya que los ejemplos y los titulares consisten en lo siguiente: que Vázquez gobierna muy distinto a Mujica, que Mujica dejó al país con un déficit que ahora va a tener que corregir Vázquez, que Vázquez tiene un estilo “de mando y ordeno” mientras que Mujica se dedicó a establecer debates y asambleas permanentes en muchísimos temas, que Mujica es demasiado mediático, generando demasiadas polémicas, mientras que Vázquez es parco y distanciado con los medios… y algunas cuestiones más que no viene al caso abundar, pero que no tienen otra dirección que la más evidente mala fe.

También digo, por si alguno se confunde, que cuando la derecha se derrite señalando las virtudes de una persona de izquierda respecto de otra persona de izquierda y que “casualmente” uno es el presidente entrante y el otro el saliente, no puedo dejar de pensar que cuando ocurre tanto reconocimiento diestro, hasta el demonio desconfía.

Si me hubiera llevado por las crisis económicas y financieras internacionales, más los anuncios cotidianos de lo que iba a pasar, a esta altura, la natural consecuencia debería ser que nos hubiera tapado la calamidad y la desgracia.

Que la humanidad está sostenida por un sistema económico capitalista donde se enfrenta permanente a desestabilizaciones y crisis propias de la esencia del mismo, no es noticia, que las crisis surgen de sus propias contradicciones y de las construcciones “artificiales” y especulativas, tampoco.

Lo que sí es noticia es que a pesar de todo eso y en un país con el porte de Uruguay, se hayan alcanzado los niveles en las condiciones sociales y económicas actuales. Y esto los “restauradores” no lo perdonan.

” Me interesa resaltar que de un tiempo a esta parte se advierten pujos restauradores de antiguo régimen. Hasta el más cándido puede advertir que lo que está sucediendo en los países sudamericanos no es otra cosa que la intentona vengativa de los sectores más rancios y oligárquicos de cada sociedad, que ambiciona tirar abajo las democracias gobernadas por el progresismo “

Un comentario al pasar, pero que necesito remarcarlo, y es que suele sucedernos, hasta podría decir que es uno de nuestros defectos ancestrales, algo hasta metabólico, ya que antes de que la unidad se hiciera carne y contenido, siempre tuvimos cierta tendencia a generar debates innecesarios, asuntos que más que de fondo, terminan siendo simples perfilismos para la tribuna.

Aspiro y no ingenuamente, a que ciertas discusiones se den en ámbitos que existen y que existieron, discusiones muchas veces zanjadas institucional y democráticamente, donde por ende ninguno de los compañeros que lo realizan puede darse por desentendido de los asuntos. La comidilla para los medios de comunicación hegemónicos y tradicionales la podemos obviar.

La gran mayoría de nosotros no somos recién llegados a las luchas políticas y es por este motivo que no podemos darnos por desentendidos de lo actuado, que con muchas virtudes y a pesar de unos cuantos defectos, hemos logrado un mejor país para todos los uruguayos.

No puedo aceptar y lo digo con toda franqueza y fraternidad, que digamos o al menos se pueda interpretar que decimos, que uno es parte de un gobierno y no del anterior, cuando basta echar un vistazo y observar las responsabilidades de gestión asumidas antes y ahora, que además resultaron exitosas.

Me interesa resaltar que de un tiempo a esta parte se advierten pujos restauradores de antiguo régimen. Hasta el más cándido puede advertir que lo que está sucediendo en los países sudamericanos no es otra cosa que la intentona vengativa de los sectores más rancios y oligárquicos de cada sociedad, que ambiciona tirar abajo las democracias gobernadas por el progresismo y la izquierda y que para ello se plantea claramente generar, si es necesario, la desestabilización y en su afán algunos estarían dispuestos a no privarse de ninguna herramienta para lograr sus objetivos.

” Ellos señalan constantemente y hacen hincapié en la pérdida de valores de la sociedad como si la misma se hubiera creado hace una década. Su mayor horror en realidad proviene de los nuevos valores y sensibilidades que sí, en menos de diez años, se reconocieron y se instauraron “

Me consta de la preocupación de los sectores más oligárquicos y reaccionarios autóctonos y cuya mayor inquietud es de hacia dónde se dirigen las actuales transformaciones sociales y es más, su desesperación se acrecienta pues desconocen cuál es el límite de las mismas.

Si bien para una parte importante de nuestra sociedad, a la que me sumo, considera que lo actuado ha sido muy bueno y así lo ratifican tres victorias electorales consecutivas de la izquierda con mayoría parlamentaria, también digo y me sumo a la idea de que aún falta más y en algunos asuntos mucho más. Lo que para nosotros, la izquierda y el progresismo es un debe, para la derecha y los conservadores es un escándalo y una profunda consternación.

Ellos señalan constantemente y hacen hincapié en la pérdida de valores de la sociedad como si la misma se hubiera creado hace una década. Su mayor horror en realidad proviene de los nuevos valores y sensibilidades que sí, en menos de diez años, se reconocieron y se instauraron y que han generado el inicio de una transformación cultural que s
e plasma fundamentalmente en el reconocimiento de derechos que nunca hubieran sido posibles en una sociedad conservadora y de economía neoliberal.

Claro que su preocupación es cierta y se fundamenta en los cambios referenciados y que no se refieren a la pérdida de valores o a los temas vinculados a seguridad ciudadana o educación, que son preocupación de todos, sino que su angustia y desasosiego pasa por otro lado, a ellos le resulta lacerante que tanto en nuestro país como en países cercanos se haya cambiado el criterio distributivo del sistema, que el mismo alcance a amplios sectores populares y postergados que adquirieron nuevos niveles de vida desconocidos para algunos o que fueron perdidos por otros durante la fiesta neoliberal.

Esta situación además se agrava según su punto de vista, pues la legitimidad de los gobiernos de la última década en su inmensa mayoría fue obtenida con aplastantes resultados electorales.

Los pujos del “ancien régime” aspiran a convertirse en una convulsión retrógrada, a volver las cosas hacia atrás, a restaurar lo perdido.

El lobo no ha perdido los dientes y menos las mañas y las malas costumbres.

 

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