La derecha brasileña reedita marcha golpista

A 50 años del golpe militar, sectores conservadores intentarán reeditar la “Marcha de la Familia con Dios por la Libertad”. Este movimiento, que reflejó el enfrentamiento de la clase media, las elites empresarias, eclesiásticas y partidos opositores con el presidente Joao Goulart, al que calificaban de amenaza comunista, terminó siendo la excusa para derrocar al gobierno democrático, aunque estaba lejos de expresar el sentimiento de la mayoría. 

Tatiana Farah – O Globo (Brasil) 

Era el 19 de marzo de 1964, día de San José, patrono de la familia. En las calles del centro de São Paulo, más de cien mil personas se manifestaron contra lo que consideraban la amenaza comunista del gobierno de João Goulart. Al frente de la protesta se encontraban las primeras damas de los políticos opositores, como el gobernador de Sao Paulo Ademar de Barros, ciudadanos de clase media, sectores del empresariado, partidos de la oposición, la Iglesia, e incluso la CIA.

Cincuenta años después, los análisis de la “Marcha de la Familia con Dios por la Libertad” muestran cómo la protesta sirvió para dar apariencia de legitimidad al golpe militar, pero estaba lejos de expresar el sentimiento de la mayoría.

El estudio de las encuestas de opinión de la época, incluidos los documentos que sólo se dieron a conocer en los últimos años, el investigador Luiz Antonio Dias, jefe del Departamento de Historia de la PUC-SP, explica que la aprobación del gobierno no era baja, y algunas investigaciones, llegaba al 50%. Las supuestamente temidas reformas de base eran repudiadas por cerca del 30% de los brasileños. Pero también había un fuerte sentimiento en contra del gobierno.

“Cincuenta años después, los análisis de la “Marcha de la Familia con Dios por la Libertad” muestran cómo la protesta sirvió para dar apariencia de legitimidad al golpe militar, pero estaba lejos de expresar el sentimiento de la mayoría”

“Se ha dicho que la marcha reunió a un millón de personas. Luego, bajó a 200.000. Hoy, a partir de imágenes de la época, se calcula que fueron poco más de 100.000 personas. Pero también hubo cerca de otras 80 marchas en los días siguientes en todo el país”, señaló el investigador, quien no descarta la importancia del movimiento: “Las marchas reflejaron el descontento de sectores de la clase media y especialmente de las élites del país. La marcha no sintetizaba el sentimiento de los brasileños, pero sirvió como la “voz de la calle”, y terminó siendo una excusa para la intervención militar”.

Estudioso en temas de la Iglesia, el filósofo Roberto Romano (Unicamp) afirma que la institución fue uno de los “motores” de la marcha y que la Cruzada del Rosario, organizado por el sacerdote americano Patrick Peyton, en 1962, fue el embrión de ese movimiento.

Pasados ​​50 años, los sectores conservadores de la sociedad intentarán revivir la Marcha de la Familia el próximo sábado en decenas de ciudades. A través de las redes sociales, los grupos son reducidos. Pero para Romano, hay una señal de peligro: “Todo movimiento que tiene como objetivo interrumpir el proceso democrático es perjudicial. Los movimientos totalitarios del siglo XX en Europa comenzaron con cientos de personas y acabaron con millones en las calles”.

 

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