La dependencia económica de Wall Street

Puerto Rico

La dirigente del movimiento independentista, Wilma Reverón Collano, compara el colapso económico de su país, producto del endeudamiento externo y los recortes a los beneficios sociales promovidos por el gobierno de García Padilla, con la dependencia griega respecto a la Unión Europea. Analiza la crisis del Estado Libre Asociado y las perspectivas de autonomía para la isla.

Graffiti independentista en las calles de San Juan - Foto: Archivo

Juan Manuel Karg – Miradas al Sur (Argentina)

Ante el colapso económico que vive actualmente Puerto Rico, producto del crecimiento de la deuda externa y los recortes sociales promovidos por el gobierno de García Padilla, Wilma Reverón Collano, copresidenta del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), brinda en esta entrevista importantes elementos para comprender la magnitud de lo que allí sucede. Reverón da cuenta del rol de EE.UU. en la actual crisis que vive la isla y compara el momento de su país con la dependencia griega respecto a la Unión Europea. 

–¿Cuál es la situación actual de Puerto Rico?

–Puerto Rico se encuentra en una crisis económica, producto de décadas de políticas económicas diseñadas para favorecer a Estados Unidos y sus empresarios.

Nuestro desarrollo económico ha apostado, esencialmente, a la inversión externa. La inversión externa no es mala en sí. El problema lo plantea la falta de compromiso de esos inversionistas con el país; la fuga de capitales hacia el exterior –unos 35 mil millones de dólares–; la falta de reinversión en Puerto Rico y los altos subsidios y exenciones que benefician a estas empresas –mientras que al empresario local se le niegan, creando una ventaja competitiva para las extranjeras–. 

–¿Por qué el gobierno de García Padilla apela a recortes sociales para afrontar la cuantiosa deuda externa?

–El gobierno de García Padilla apela a recortes sociales e imposición de impuestos al pueblo porque no tiene la voluntad ni el poder político para tomar decisiones contrarias a las que le imponen los bonistas de Wall Street.

La falta de poderes políticos para la toma de decisiones bajo la cual atender la crisis incluye diversos temas, como la imposibilidad de acceso a instituciones financieras internacionales –por ejemplo, el Banco de Desarrollo del Brics o el Banco del Sur–, la falta de soberanía para entrar en tratados y acuerdos comerciales con otros países que podrían beneficiar al país, tales como Petrocaribe –para la compra de combustible a precios preferenciales y bajo términos favorables–; la falta de control de nuestras aduanas; la falta de control de nuestro espacio aéreo; la falta de control de nuestras comunicaciones para poder conectarnos a otros satélites y líneas de fibra óptica no controladas por empresas de EUA, y la falta de poder para proteger nuestra industria y comercio local.

Hay que sumarle a todo ello los altos costos de transporte de los productos que consumimos, por la imposición de la Ley de Cabotaje a Puerto Rico, que nos obliga a transportar bienes de consumo exclusivamente en barcos de la Marina Mercante de EE.UU., que es la más cara del mundo. ¿Cuál es el resultado? En un país donde el 85% de los alimentos son importados, esta imposición tiene un efecto inflacionario en la canasta básica de alimentos y en todos los artículos que usamos.

–El propio García Padilla señaló, tiempo atrás, que la deuda “es impagable”. ¿Cuál ha sido la posición de EE.UU. frente a este anuncio?

–EE.UU. ha dicho en repetidas ocasiones, tanto desde el Ejecutivo como desde el Congreso que no van a darle un salvavidas a Puerto Rico para sacarlo a flote de la crisis económica. Más bien, la actitud ha sido respaldar la posición de los bonistas, y desde el poder judicial de EE.UU. han declarado inconstitucional una legislación de Puerto Rico para proveer a las empresas públicas de la electricidad y el agua, entre otras, la oportunidad de aceptar la quiebra. La ley de quiebra de EE.UU. prevé esta cuestión, pero el congreso norteamericano le niega a Puerto Rico el capítulo 9 de la Ley de Quiebras de EE.UU. –que aplica a los municipios– porque Puerto Rico quedó explícitamente excluido de dicha ley.

–Visto y considerando lo que sucede en Europa, ¿es Puerto Rico la Grecia de América latina y el Caribe?

–Grecia parecía tener soberanía política para atender su crisis, pero hemos visto que la delegación de competencias en la Unión Europea ha derrotado la posibilidad de tomar decisiones soberanas. Grecia es hoy tan colonia de la UE como es Puerto Rico de EE.UU. Grecia sufre de un problema estructural de su economía muy similar al de Puerto Rico y no ha podido vindicar su soberanía económica, a pesar de, aparentemente, tener soberanía política.

–¿Por qué no hay movilizaciones masivas frente a este complejo momento?

–El pueblo de Puerto Rico, ante situaciones de crisis económica, tiene históricamente como válvula de escape la emigración a EE.UU., cuya ciudadanía se tiene por nacimiento. Ante la debilidad del sector obrero organizado –que representa menos del 8% de la clase trabajadora del país–, la dependencia de trabajos en las multinacionales estadounidenses, y un 40% de la población que recibe fondos de asistencia de EE.UU. para compra de alimentos, salud y vivienda, resulta difícil la movilización masiva del pueblo afectado por la crisis. La emigración se ha disparado en la última década, llevándose a los más jóvenes. Mientras tanto, la izquierda está bastante fragmentada y el pueblo está dividido en torno del tema del status político de Puerto Rico y su relación con EE.UU.

–¿Cuáles son las propuestas del MINH para paliar esta difícil situación económica?

–Nosotros pedimos una auditoría ciudadana de la deuda: no sabemos qué es lo que se nos está obligando a pagar, en qué se usó, quién asumió la obligación en nuestro nombre y si verdaderamente benefició al pueblo de Puerto Rico –es importante repudiar la deuda que no se pueda demostrar que ha sido contraída en beneficio de nuestro pueblo–. Además, proponemos renegociar los términos de la deuda legítimamente contraída.

–¿Cree que esta grave crisis económica puede reimpulsar la extensa lucha que allí se lleva adelante por la independencia de Puerto Rico?

–Ya lo está haciendo. Hay que tener soberanía económica también, como ha demostrado todo el proceso de cambio que se abrió en América latina. Por eso es necesario cambiar la estructura económica a una menos dependiente de la inversión externa, más orientada a la producción interna, más equitativa, con mejor distribución de la riqueza y no dependiente de deuda para hacer funcionar al gobierno. Sólo con los poderes de la independencia se pueden lograr esos cambios estructurales.

 

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