La crítica de las ONG ecuatorianas

Varios cuestionamientos en torno al rol de las organizaciones no gubernamentales, sus vínculos con los movimientos sociales y la representación que se adjudican sobre la ciudadanía ecuatoriana son planteados en un artículo de opinión de El Telégrafo. La nota afirma que no es la política del gobierno la que ha puesto en crisis a los movimientos sociales.

Orlando Pérez – El Telégrafo (Ecuador)

Algunas preguntas dan las vueltas en estos días cuando ciertas ONG se atribuyen la representación del movimiento social y de la misma ciudadanía: ¿Dónde están los movimientos sociales que adquirieron prestigio y presencia política en los noventa? ¿Cuántos de ellos sobreviven bajo sus mismas lógicas? ¿Sus banderas de lucha (de existir todavía esos movimientos) son las mismas para ahora? ¿Las demandas por las que luchaban están contenidas en la Constitución de Montecristi?
Bastaría con revisar algunos titulares y notas de los periódicos nacionales en los años noventa para entender que la prensa de ahora estaba apuntalada en la duda de la real valía del movimiento social y lo confundieron siempre como brazos de la izquierda. Incluso, hubo críticas acérrimas y ácidas a la labor de las ONG vinculadas con los movimientos obrero, indígena, ecologista y de mujeres de aquellos años.
Si hay crisis en el movimiento social ecuatoriano (desde inicios de este siglo) no es precisamente por la ‘política represiva’ del actual Gobierno, como justifican algunos dirigentes y analistas. Quisiera creer que es por una ausencia de reflexión real y objetiva de su propia dinamia, pero en realidad es porque siguen cometiendo el pecado de siempre, que llevó al hundimiento de los partidos de izquierda tradicionales: poner discursos de la sociedad civil y de los ciudadanos en boca de dirigentes partidistas para justificar con ello cierta moralidad y supuestas neutralidades frente al poder. Y con ello, en verdad, dinamitan el espíritu poderoso del movimiento social ecuatoriano.

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