La crisis política que desató el video de Bolsonaro: intervención en la Policía, avance sobre pueblos indígenas y pedido de arresto para jueces de la Corte

El polémico video de Jair Bolsonaro en su reunión de Gabinete, publicado en el marco de las investigaciones por las acusaciones del exministro de Justicia Sergio Moro,  generó un cimbronazo político que va más allá de la causa por la supuesta injerencia en la Policía Federal. Repleto de obscenidades, insultos y declaraciones potencialmente incriminatorias de los ministros, la grabación causó indignación en el país, en medio de la crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus. La Cámara de Senadores pidió explicaciones. 

La polémica reunión de ministros se realizó el 22 de abril, dos días antes de la renuncia de Moro, quien al abandonar el cargo acusó a Bolsonaro de “interferir políticamente” sobre la Policía Federal, organismo autónomo del Estado brasileño. Pero en la reunión celebrada en la sede de la Presidencia fueron abordados otros polémicos asuntos por parte de algunos ministros.

“No voy a esperar a que jodan a mi familia y amigos”, dice claramente el mandatario en la grabación, al cuestionar la falta de información que estaba recibiendo de la Policía Federal y hablar abiertamente de su intención de cambiar al titular del organismo. “Si no se puede, se cambia a su jefe, se cambia al ministro y punto final”, manifestó y enfatizó: “No voy a dejar que jodan a mi familia o algún amigo mío por maldad porque no puedo cambiar a alguien de seguridad”.

Bolsonaro y miembros de su círculo cercano, como su hijo Carlos, están en la mira de numerosas investigaciones. Una de ellas está relacionada con una supuesta campaña de noticias falsas durante las últimas elecciones. Tal como había dicho cuando se confirmó la existencia del video, difundido el viernes por orden del decano de la Corte Suprema, Celso de Mello, el mandatario aseguró luego que en la grabación  no menciona a la Policía Federal y que solo se refirió a “la seguridad” de su familia y amigos.

El coronavirus, fuera de la agenda gubernamental

En el encuentro ministerial, participaron los ministros del Gabinete y era la primera reunión de Nelson Teich, quien entonces se desempeñaba como ministro de Salud, en reemplazo de Luiz Henrique Mandetta, destituido por Bolsonaro por divergencias en la gestión frente al manejo de la pandemia.

El video también demostró el nulo interés del presidente por el coronavirus, a pesar de que Brasil se consolida como epicentro de la pandemia en el continente.  Teich, que no alcanzó a durar un mes como ministro, apenas tuvo tiempo para mencionar cuál sería la estrategia a seguir para calmar el miedo de la gente frente al coronavirus.

De hecho, una de las pocas menciones que se hace de la covid-19 durante el video fue cuando el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, dijo que el gobierno debería aprovechar la distracción creada por la pandemia para reducir las normas de protección ambiental del país. Las palabras del ministro se interpretaron como una llamada para abrir tierras protegidas en la selva amazónica a la minería y la agricultura, una política impulsada por Bolsonaro.

Su ministro de Educación, Abraham Weintraub, pidió por su parte que los jueces del Tribunal Supremo sean encarcelados por dar a los estados la última palabra en las decisiones contra la pandemia. En tanto que la ministra de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos, Damares Alves,  dijo que también se tendría que arrestar a gobernadores y alcaldes por dictar medidas contra la propagación de la enfermedad. 

En cuanto al exterior, el titular de Economía, Paulo Guedes, se refirió a China como “ese tipo al que tienes que soportar” solo porque es el principal destino de las exportaciones brasileñas.

Insultos para todos y todas 

Los medios brasileños contaron 39 malas palabras o insultos en total, 31 del presidente. Bolsonaro llamó a dos gobernadores estatales “pedazo de mierda” y “montón de estiércol” por llevarle la contra al imponer medidas de confinamiento. Los improperios también se oyeron de algunos ministros, como el de Educación, que trató de “vagabundos” a los magistrados del Supremo Tribunal (STF). 

El funcionario dijo también que “odiaba” los términos “pueblos indígenas” y “pueblos gitanos” porque todo debería ser “pueblo brasileño”. Además, calificó a Brasilia, la capital brasileña, como “un tumor de la corrupción”. El Senado ya aprobó este lunes convocar a Weintraub, para dar explicaciones sobre sus declaraciones. La Cámara Alta todavía no fijó una fecha determinada para la convocatoria, que por la Constitución es de carácter obligatorio y cuya negativa a comparecer puede generar un proceso judicial en contra del implicado. 

Abrazando niños, a pesar del coronavirus

Ignorando nuevamente las recomendaciones sanitarias, Bolsonaro salió el domingo a las calles para participar en una marcha anticuarentena con sus seguidores, sin barbijo y entre abrazos, rompiendo las medidas de distanciamiento social a pesar de que los casos de coronavirus aumentan en Brasil. En un momento incluso cargó a un niño sobre sus hombros.

Con cerca de 350.000 casos confirmados, Brasil ahora es el segundo país con más número de infectados en el mundo, después de Estados Unidos. En esta nación se registraron más de 22.000 muertes. Sin embargo, los expertos consideran que la falta de tests sugiere que las cifras probablemente son mucho más altas.