La Corte volvió a posponer una decisión que podía dejar a Lula Da Silva en libertad

La Corte Suprema de Brasil volvió a posponer la resolución sobre la constitucionalidad de los encarcelamientos a condenados en segunda instancia antes de agotar recursos legales, un fallo que podría haber determinado la liberación del expresidente Lula Da Silva. Tras el voto de cuatro jueces, el tribunal trasladó la sesión para dentro de dos semanas. Hasta ahora, los votos están cuatro a tres a favor en contra de los excarcelamientos, pero falta que se expidan otros cuatro magistrados.

No obstante, uno de los votos más esperado de la sesión se emitió hoy y podría cambiar las reglas de juego a favor del exmandatario y de más de 200 presos que están en su misma situación procesal. Además, la tendencia negativa de tres votos contra uno de ayer se fue acortando.

La ministra Rosa Weber, quien había votado en 2018 por negarle un hábeas corpus a Lula, se posicionó hoy contra el arresto a condenados en segunda instancia y aseguró que debería haber un cambio en la concepción del Supremo Tribunal Federal.

Actualmente, el tribunal entiende que no es necesario esperar la cosa juzgada (cuando se agotan las apelaciones) antes de que un convicto pueda ser arrestado. El relator del Tribunal Marco Aurélio, y el ministro Ricardo Lewandowski votaron también a favor del cambio.

Los ministros Alexandre de Moraes, Edson Fachin, Luís Roberto Barroso y Luiz Fux, en contraposición, consideraron que el encarcelamiento después de una condena de segundo grado no viola el principio constitucional de presunción de inocencia.

La situación de Lula

El popular líder del Partido de los Trabajadores está preso desde abril de 2018 en las instalaciones de la Policía Federal de Curitiba (sur), tras haber sido condenado en segunda instancia, acusado de beneficiarse de un apartamento tríplex en el litoral paulista que fue supuestamente puesto a su disposición por una constructora involucrada en el caso.

El expresidente niega todos los cargos y asegura que son parte de una conspiración político-judicial para impedirle disputar las elecciones de 2018, en las que resultó electo el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Aun si es liberado, su situación judicial le impediría retomar su carrera política, de acuerdo con las leyes actuales, que vedan la participación política a condenados en segunda instancia.

Eso podría cambiar, sin embargo, si la Corte suprema decide, en otro caso que tiene pendiente, que el exjuez y actual ministro de Justicia, Sergio Moro, que condenó a Lula en primera instancia en 2017, no actuó de forma imparcial.

Esta tesis ganó fuerza después de los supuestos mensajes revelados por la edición brasileña de The Intercept, un medio de prensa digital de origen estadounidense, entre Moro y los fiscales del Lava Jato, que sugieren cierta intimidad entre las dos partes y que habrían actuado para mantenerlo fuera de la disputa electoral.

Determinado a probar su inocencia, Lula, que el domingo cumple 74 años, rechazó recientemente pasar a un régimen semiabierto (con la posibilidad de prisión domiciliaria) por haber cumplido una sexta parte de su condena.