La Corte brasileña pidió que se investigue a Jair Bolsonaro por los dichos de Sergio Moro

El Supremo Tribunal Federal tomó las acusaciones del exministro de Justicia Sergio Moro contra el presidente Jair Bolsonaro y ordenó investigar al ultraderechista para determinar si es cierto que buscó “interferir” en investigaciones policiales. El juez Celso de Mello dio además un plazo de 60 días para que la Policía interrogue a Moro, al hacer lugar al pedido del Fiscal General de la República, Augusto Aras. La causa puede abrir el camino al impeachment del mandatario.

En la decisión, Celso de Mello destacó que no se aplica en este caso la inmunidad penal temporal de la que gozan los mandatarios brasileños cuando se intentan abrir investigaciones en su contra sobre acciones previas a su llegada al Ejecutivo. El juez de la Corte brasileña argumentó que los siete delitos de los que so lo acusa se podrán investigar porque  «los crímenes supuestamente practicados por el señor Presidente de la República» parecen tener «íntima conexión con el ejercicio del mandato presidencial.

«Nadie, absolutamente nadie, tiene la legitimidad para transgredir y vilipendiar las leyes y la Constitución de nuestro país. Nadie, absolutamente nadie, está por encima de la autoridad del sistema legal del Estado», remarcó el Decano de la STF en su decisión. 

La Fiscalía General pedía que se investigara al mandatario por los supuestos delitos de falsedad ideológica, coerción en el curso del proceso, defensa administrativa, malversación, obstrucción de la justicia, corrupción pasiva privilegiada, denuncia calumniosa y crimen contra el honor. Todas las figuras legales se desprenden de las acusaciones que realizó Moro antes de dejar el cargo. 

Moro, uno de los ministros estrella del mandatario ultraderechista por su papel en la megaoperación anticorrupción Lava Jato, presentó su renuncia después de que Bolsonaro destituyera al jefe de la Policía Federal, Mauricio Valeixo. un órgano de investigación que depende del Ministerio de Justicia.

«El presidente me dijo que quería colocar a una persona con quien tuviera contacto personal, a quien pudiese llamar, pedirle informaciones, informes de inteligencia (…) Prestar ese tipo de información no es el papel de la Policía Federal. Las investigaciones deben ser preservadas», denunció Moro en una conferencia de prensa en Brasilia. Esa misma noche, presentó a la televisión un intercambio de Whatsapp con Bolsonaro en el cual el jefe de Estado parece ejercer presiones para el reemplazo del jefe de la PF. 

Cómo sigue el proceso judicial 

En caso de que las acusaciones no se puedan comprobar, la declaración del exministro puede constituir un delito de «denuncia calumniosa». Sin embargo, en caso de que el fiscal Aras encuentre elementos que respalden una denuncia formal contra Bolsonaro, corresponderá a la Cámara de Diputados autorizar al STF a llevar a cabo la investigación. Y si la Corte confirmara las sospechas, corresponderá nuevamente al Congreso abrir un proceso de «impeachment» , con apartamiento del cargo de Bolsonaro.

En 2017, un año después de haber sacado del cargo a la expresidenta Dilma Rousseff a través de un proceso similar,  la Fiscalía pidió abrir dos investigaciones contra el entonces presidente Michel Temer, y en ambos casos la solicitud fue rechazada por la Cámara.

Estas tensiones se producen en plena crisis sanitaria mundial por la pandemia de coronavirus, que tienen un capítulo especial en Brasil, porque Bolsonaro se ocupó de cuestionar a los gobernadores que aplican medidas de aislamiento social porque para el mandatario “paralizan la economía. Además, llega luego de que el exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, renunciara entre nuevas acusaciones hacia el mandatario por la falta de compromiso con la emergencia sanitaria. También, después de que el mandatario participara de una manifestación en la que se reclamó una intervención militar y el cierre de Congreso, en lo que fue interpretado por muchos como un intento de autogolpe.

Una encuesta publicada este lunes por la noche muestra división de opiniones sobre el futuro de Bolsonaro. Un 45% de los brasileños opina que el Congreso «sí debería» abrir un proceso de «impeachment» contra el mandatario, frente al 48% que opina lo contrario, indica la encuesta de Datafolha, publicada por el diario Folha de S. Paulo.

Sin embargo, el mandatario, que es objeto desde hace semanas de ruidosos cacerolazos en varias ciudades, sigue teniendo una base de apoyo estable en relación a diciembre del año pasado. Un 33% de los brasileños considera que su gobierno es bueno o muy bueno, frente al 30% de diciembre. El porcentaje de quienes consideran al gobierno regular bajó de 32% a 26% y el que lo califica de malo o pésimo de 36% a 38%.