La construcción de un país más equilibrado

Un empresario agropecuario uruguayo afirmó que el gobierno de José Pepe Mujica se alimenta de la lucha de clases. Esa y otras definiciones explayadas en la misma entrevista son una muestra clara de la posición de la derecha del país. Una de las voces que respondió a estas declaraciones dijo que el presidente y su gabinete enfrentan la lucha de clases “de la manera más dialogada y consensuada posible”.

Jorge Pasculli – La República (Uruguay)
“La lucha de clases es el alimento del gobierno para su permanencia en el poder y es lo que hace que esta sociedad se deteriore”, dijo el señor Gerardo Zambrano, rematador rural, en una extensa e interesante entrevista que publicó El País el domingo y a la que me he referido como una muy franca exposición de lo que piensa la “derecha”. Tomo esa frase porque resume una de las ideas centrales, que vale la pena leer completas en la página web de ese matutino.

Yo creo que el gobierno no alimenta la lucha de clases, ésta siempre existió. Salta a la vista. Basta con observar una clase alta cuyas abundantes riquezas se basan en la producción de sus trabajadores a los cuales paga salarios bajos. Cortando grueso: ¿por qué ganó dos veces las elecciones el Frente Amplio? Porque los pobres existen, son mayoría y una vez en la vida quisieron ver si algún gobierno lo hacía mirando desde abajo y no desde arriba, pensando en ellos y no sólo en que los ricos tengan más para ver si después reparten un poco más de lo que disfrutan. Perdón si lo digo de forma muy directa.

Cuando describo la situación no lo hago pensando que hay una maldad premeditada en la situación. Todos los seres humanos somos débiles, imperfectos y egoístas. Lo que está claro para mi es que hay intereses de clase opuestos, por ejemplo entre patrones y trabajadores. Que después ellos zanjen sus diferencias en forma civilizada, negociada, como ha pasado con la política de Consejos de Salarios de estos dos gobiernos del FA, es una buena cosa para todos quienes estamos intentando cambiar algunas cosas de forma democrática y pacífica.

Entonces, el gobierno no inventa la lucha de clases ni la alimenta, la enfrenta de la manera más dialogada y consensuada posible. Pero para ello se necesita de todas las voluntades. Si historicamente gobernaron los mismos con el mismo resultado, es lógico que las enormes mayorías desfavorecidas quieran cambiar. Porque es justo, primero que nada.

En ninguna Constitución o Biblia dice que es justo y ético la acumulación de riquezas mientras las mayorías viven en el otro extremo de la vida social. No se trata tampoco que los que tengan más “banquen” para siempre a los que poco o nada tienen. Sino, entre todos construír un país más equilibrado, donde todos tengan reales posibilidades para integrarse activamente con su familia a la vida de la sociedad. Porque si no lo logramos perdemos todos y perderán mucho más los hijos y nietos de todos.

Leer artículo completo aquí

Leer entrevista en El País aquí