La colonia paraguaya que lucha contra el desmonte

La colonia paraguaya Luz Bella es una de las pocas comunidades del país que apostó a la construcción colectiva y ecológica. Es, desde hace 15 años, una reserva natural custodiada por pobladores campesinos. Cada vez se encuentra más amenazada por el avance de los cultivos extensivos de soja. En los últimos días ha habido represión a los ciudadanos que se oponen al emprendimiento agropecuario en sus tierras y la justicia ha obrado también en su contra.

Rubén Ayala – E”a (Paraguay)

Más que lamentable es trágico lo que está sucediendo es la colonia Luz Bella, distrito de Guayaibi, Departamento de San Pedro.

Luz Bella es una de las pocas comunidades del Paraguay que diseñó colectiva y participativamente un plan urbanístico con criterio y enfoque ecológico. Cada una de las familias pobladoras del lugar hizo una gran renuncia individual para dejar espacios colectivos y, por sobre todo, una reserva y parque forestal. No sólo eso, la agricultura que la población desarrolla en el lugar es totalmente agroecológico y cuidan el medio ambiente y ecosistema del lugar como un gran tesoro.

Hoy el cultivo extensivo de soja que va ganando terreno en todo el país, expulsando a los labriegos de sus tierras y dejando el territorio nacional totalmente deforestado, está ahora concentrado en tumbar arboles y reservas de Luz Bella en una peligrosa confrontación con los pobladores de la colonia, esta vez de mano de otro brasilero más que no le importa las leyes paraguayas y menos la calidad de vida de los paraguayos.

La consigna es ganar dinero como sea, no importa si para eso haya que derribar hectáreas y hectáreas de bosques y concretar su el negocio de cultivar soja para el alimento de los chanchos en China, donde se exporta la mayor parte de este producto, no importa que los agricultores paraguayos queden sin tierra y sin posibilidad de cultivar sus alimentos. Eso sí, la deforestación, el cultivo de la soja y hasta la contaminación de la población con los agrotóxicos cuentan con la complacencia y el apoyo incondicional del Gobierno, el aparato de seguridad y el Ministerio Público, ante la más asombrosa e irresponsable indiferencia de las instituciones públicas encargadas de velar por nuestro medioambiente e incluso el simple cumplimiento de nuestras leyes.

Y en relación a la Ley, en primer lugar, con esto se viola la Ley 2524/04 conocida como “Deforestación cero”. Esta ley prohíbe los actos de “conversión o transformación” de los bosques de la Región Oriental, así como la emisión de permisos, licencias o autorizaciones que vayan en contra de la legislación. Dispone además, que “los bosques no serán objeto de reforma agraria”. Por otra parte, se viola impunemente la Ley 3742/09 “De control de productos fitosanitarios de uso agrícola”, que establece claramente una “franja de protección de cien metros entre el área de tratamiento con productos fitosanitarios y todo asentamiento humano, centros educativos, centros y puestos de salud, templos, plazas y otros lugares de concurrencia pública”. Vaya y mire como los sojales llegan hasta las mismas calles vecinales, plazas, colegios e iglesias. Y también, como si todo fuera poco, hay una ley referente a la compra de tierras por parte de extranjeros. Todas estas leyes se violan impunemente, y lo peor, lo más deplorable, la población sale en defensa de estas leyes, pide su cumplimiento y el Estado, que debe velar y hacer cumplir las leyes, a través de sus aparatos judiciales y de seguridad, reprime, castiga y hasta mata a la población por salir en defensa de las leyes y de su calidad de vida, y garantiza a los violadores de las leyes que lo hagan con toda la impunidad necesaria.

“Ojala el gobierno recapacite y verdaderamente marchemos hacia un auténtico “nuevo rumbo” de respeto a las leyes y a los derechos humanos fundamentales “

Y aquí también algo que hiere hondamente los sentimientos y la identidad como parte integrante de una nación cuyos padres y hermanos murieron en defensa de ella. El Gobierno reprime y hasta mata a su población para dar vía libre al despojo de las tierras por parte de extranjeros, en este caso, brasileros.

Por todo esto es inexplicable también la posición de la Fiscal Lilian Ruiz. En primer lugar, en dar la espalda y cerrar los ojos y oídos a la exigencia del cumplimiento de la Ley por parte de los pobladores, como está obligada hacerlo. Por otra parte, y lo más lamentable y terrorífico, ampara y protege la violación de estas leyes. Y no contenta con eso promueve la represión violenta contra hombres, mujeres y niños que lo único que desea es defender su propio hábitat y derecho a vivir en un lugar sano. Y como si toda esos despropósitos fueran poco, la fiscala asume una actitud persecutoria contra la población tildándola de violenta e incluso alegando que los y las comunicadores de la radio comunitaria de la comunidad “reciben formación en Venezuela y Cuba para incitar a la violencia”. Nada más desatinado, pero a la vez peligroso y terrorífico por ser demasiado similar al lenguaje y actitud intolerante y persecutoria de la época stronista que pensábamos habíamos superado después de 25 años de democracia.

Ojala el gobierno recapacite y verdaderamente marchemos hacia un auténtico “nuevo rumbo” de respeto a las leyes y a los derechos humanos fundamentales. Ojala las instituciones públicas cumplan con su función de respetar y hacer respetar los derechos por sobre cualquier interés individual amparada por el poder y/o el dinero. Ojala la sociedad toda entendamos esto y nos dispongamos a exigir mejores tiempos para todos y todas los paraguayos y las paraguayas. Nos merecemos!!!

 

Leer artículo aquí